La realidad del Real Cartagena

Por José Núñez Aldana *

El 21 de abril de 2017 se realizó en el Concejo distrital un debate al equipo de fútbol Real Cartagena por sus pobres resultados en el Torneo Águila 2017, los cuales se resumen en la obtención de apenas 6 puntos de 39 posibles, para un rendimiento de únicamente el 15%.

Este debate, como era de esperarse, fue noticia al día siguiente en las secciones deportivas de la prensa local y en los programas de radio dedicados al deporte. Pero dos días después ya el tema era letra muerta. No hay mecanismo de presión que obligue a la familia Rendón a cambiar su actitud frente a los resultados de su equipo de fútbol, el cual lleva cinco años en la categoría B. Por lo visto, para sus integrantes lo ideal no solo es tener al onceno fuera de los ocho clasificados sino lo más lejos posible de la punta, no vaya a ser que el técnico y los jugadores vayan a caer en la tentación de mejorar su rendimiento.

Muchos dirán: ¡es un absurdo! Y es cierto. Lo es. Claro que es un absurdo que los dueños de un equipo de fútbol prefieran verlo de último en la B que ascendiendo a la A, cortando de un tajo los sueños y deseos de una afición que se desvela y sacrifica su economía por apoyarlos.

Pero está demostrado desde hace años que a los Rendón les importa un bledo Cartagena y su afición; ello explica que Rodrigo Rendón, la cabeza visible del clan familiar, no asistió al debate programado por el Concejo. Ellos son -por lo visto – comerciantes del Deporte, y lo que buscan es la mayor rentabilidad en su negocio. Por eso no puede hablarse de “malos manejos de la gerencia”, todo lo contrario; están obteniendo resultados económicos envidiables para cualquier empresa.

En el debate llovieron las propuestas, entre ellas que “vendan y se vayan”, petición que no se dará porque el Real Cartagena es la gallina de los huevos de oro de la familia Rendón y ellos no son tan torpes como para salir del equipo. Otros propusieron crear una comisión público-privada que administre la institución; esta iniciativa -por supuesto – la aceptarían los Rendón teniendo en cuenta que calmaría a los críticos y a la afición, traería más recursos a la institución y, una vez calmadas las aguas y con las arcas llenas, la familia exigiría la devolución de “su equipo”, como ya lo han hecho en situaciones anteriores.

Ahora, ¿por qué le conviene a los Rendón los malos resultados del equipo? Sencillo: porque el Real Cartagena hace parte de los 24 equipos conocidos como “Clase A”, que se reparten la torta por partes iguales, y estando en la B tiene los mismos derechos económicos que el Nacional, Millonarios, Junior, Medellín y otros más que se mantienen en la A. En otras palabras: le toca al equipo de los Rendón una jugosa porción de ese 90% de los derechos televisivos, el cual del año 2012 hasta el 2021 representará más de un billón de pesos.

Por derechos televisivos el Real Cartagena está recibiendo $3.400 millones anualmente, y además recibe el producto de las taquillas y jugosos patrocinios de entidades públicas y privadas, con lo que pueden redondear sus ingresos anuales en cerca de $4.000 millones. Y la nómina actual del Real Cartagena, considerada de baja competitividad, está cercana a los $130 millones mensuales, incluido el cuerpo técnico, para un valor anual de $1.600 millones. Este escenario genera excedentes por $2.400 millones al año.

Si el Real Cartagena tuviera un equipo competitivo en la B tendría que gastar un mínimo de $300 millones mensuales, es decir $3.600 millones anuales, generando un excedente de apenas $400 millones, y este escenario disminuiría el beneficio de la familia Rendón en un 84% al pasar de $2.400 millones a solo $400 millones anuales.

Ahora, imagínense los resultados económicos si el equipo sube a la categoría A, donde recibirá de la Dimayor, por derechos televisivos, la misma suma que recibe actualmente, pero se vería obligado a contratar reconocidas figuras y un cuerpo técnico más exigente, así como a mostrar mejores resultados. Es decir, en plata blanca, a la mercantilista familia Rendón no le conviene tener ni siquiera un equipo competitivo en la B, porque pone en riesgo la rentabilidad de su negocio.

El periodista Carlos Hurtado Morón, en un artículo publicado en el periódico El Heraldo en mayo 29 de 2013, haciendo referencia al Real Cartagena, se preguntaba: “¿La B es el negocio, socio?” Después de cuatro años queda plenamente confirmado que sí. La B es el negocio.

* Contador público, analista financiero.

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