Las palabras del pastor Arrázola, ¿un pésimo chiste o una grave amenaza?

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Por Carlos Ardila González *
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El domingo 8 de febrero de 2009, el periodista Hollman Morris, con lágrimas en los ojos y visiblemente nervioso, les leyó a sus colegas del programa ‘Contravía‘ las amenazas de muerte que habían llegado a su oficina.

Cinco días antes, el entonces presidente Álvaro Uribe Vélez había pronunciado en Villavicencio un virulento discurso contra Morris, acusándolo reiteradas veces de ser “publicista y cómplice del terrorismo” porque el destacado comunicador social había estado cubriendo las liberaciones de varios de los secuestrados por las Farc.

Leyendo decenas de mensajes amenazantes, intimidatorios y difamatorios contra Morris, su familia y su grupo de colaboradores de ‘Contravía‘, los presentes comprendieron que las palabras de Uribe se habían convertido, por la fuerza del fanatismo y la ignorancia de algunos individuos, en una sentencia de muerte contra los periodistas que osaban difundir noticias que no eran del agrado del régimen o que, de una u otra manera, cuestionaban la forma de gobernar del mandatario de la época.

Dos semanas después de ese episodio, durante las cuales Morris siguió recibiendo mensajes similares, la revista ‘Semana’ reveló impactantes detalles de las chuzadas que el entonces Departamento Administrativo de Seguridad -DAS – había realizado contra centenares de defensores de derechos humanos, magistrados de las altas cortes, políticos opositores y periodistas independientes, entre ellos los periodistas Daniel Coronell, Ignacio Gómez y Hollman Morris.

En el caso de Morris se descubrió que a este, su familia y su equipo de ‘Contravía‘, además de estarlos interceptando y espiando el DAS, otros individuos los estaban sometiendo a una campaña de desprestigio y difamación justamente desde cuando Uribe la había emprendido contra el valeroso periodista.

Todos esos hechos fueron reseñados en el libro ‘ChuzaDAS, ocho años de espionaje y barbarie‘, que “cuenta la historia de los movimientos delictivos que el extinto DAS realizaba para cumplir supuestos intereses personales del expresidente Uribe“, como se destaca en la presentación de la obra del periodista Julián F. Martínez.

Julián F. Martínez, actual reportero de Noticias Uno, fue uno de los miembros del colectivo de ‘Contravía‘ que, tras leer los mensajes amenazantes contra Morris aquel ocho de febrero de 2009, había concluido que, por fanatismo e ignorancia, el desafortunado discurso de un líder se había convertido, en la práctica, en una sentencia de muerte.

Y casi ocho años después, el 12 de marzo de 2017, sería el mismo J. F. Martínez quien, tras observar un video en el cual un influyente pastor cristiano de Cartagena le advierte a un supuesto contradictor que él tiene “unos manes tablúos (grandotes)” que le pueden “hacer la vuelta”; y que un tal “Nigeria”, lo “acaba” y lo puede “matar”, decidió publicar el hecho en Noticias Uno, bajo el título ‘Pastor Arrázola amenaza de muerte al periodista que publicó las cuentas de su iglesia Ríos de Vida‘.

Para el acucioso periodista, es claro que si el líder espiritual de una concurrida iglesia que además es activista político decía que alguien debía “darle gracias a Dios” porque él es cristiano y tiene a Dios en su corazón, porque de lo contrario “hace rato estuvieras en la Ciénaga de la Virgen”, haciendo un gesto que indicaba dónde podría estar, podía ocurrirle lo mismo que a Hollman Morris y centenares de ciudadanos hace casi una década.

Por ello, el periodista Édinson Lucio Torres, autor de la nota ‘El Roscograma del pastor Arrázola recibe $200 millones‘, a la cual hizo referencia el pastor Miguel Arrázola en una prédica que ha sido objeto de innumerables comentarios, interpondrá la correspondiente denuncia (leer ‘El anuncio de Édinson Lucio Torres’).

Por ello el estudiante de Ciencia Política Jorge Sebastián Martínez, quien convocó en octubre del año pasado al plantón al cual también se refirió el polémico líder espiritual, al igual que muchos de quienes lo acompañaron ese día, sienten que, tras las palabras de Arrázola y el apoyo irrestricto de su feligresía, han puesto en riesgo sus vidas.

Y por ello el periodista de Noticias Uno Julián F. Martínez, galardonado con el Premio Simón Bolívar en las categorías ‘Mejor Reportaje en Televisión’ en 2010 y ‘Mejor trabajo de periodismo investigativo en Televisión’ en 2014, viene insistiendo en que la Fiscalía debe investigar las amenazas proferidas por Arrázola.

Para Martínez, reportero desde hace más de cinco años de Noticias Uno, catalogado como el ‘Mejor Noticiero Nacional’ por seis años consecutivos por la opinión pública, y dedicado al Periodismo Investigativo con énfasis en temas de Derechos Humanos, conflicto armado y corrupción en la Administración Pública, “está en manos del fiscal Néstor Humberto Martínez la investigación sobre la amenaza directa del pastor Arrázola contra Lucio Torres“. “Responsabilizo al pastor Arrázola con cualquier hecho que afecte la integridad y la vida del periodista Lucio Torres y de mis fuentes”, publicó igualmente el periodista en su cuenta en Twitter.

Entretanto, los seguidores de quien admitió públicamente que, de no ser porque “tiene a Dios en su corazón” hace rato hubiera mandado para el fondo de la Ciénaga de la Virgen a un supuesto contradictor, se reunieron en la sede de la Defensoría Regional de Cartagena, donde lanzaron fuertes diatribas contra los periodistas.

Con arengas como “los noticieros no nos representan”; “los periodistas no nos representan”; los medios son unos mentirosos” y “no más calumnias de la prensa”, los miembros de la iglesia Ríos de Vida la emprendieron contra los comunicadores que, en cumplimiento de sus deberes, publicaron en sus medios lo que se dice en voz baja, en numerosos escenarios, sobre el cuestionado pastor.

 

Y la esposa de quien habló de mandarle a “Nigeria” a un presunto contradictor, porque “ese te acaba; te mata ese man”, y advirtió que “si no fuéramos cristianos les habríamos dado una muñequera hace rato, palo hubieras llevado”, como se escucha perfectamente en un video publicado por varios medios, manifestó que las víctimas son ella y su esposo, contra quienes -según dijo – se ha desatado una implacable persecución.

* Director de Revista Metro

1 Comment

  1. Diana Martínez. dice:

    Excelente artículo mi querido amigo Carlos Ardila. Me encanta como hilas dos casos distintos para llevarnos a un mismo punto de intersección. Eres el mejor. 👏👏👏👏

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