ANÁLISIS SOBRE LAS ELECCIONES  PRESIDENCIALES EN FRANCIA

Por: Juan Diego Perdomo Alaba *

Benoit Hamon, el más progresista del desgastado socialismo francés (PS), le ganó las primarias al ungido de Hollande, el liberal Manuel Valls, y será el candidato del oficialismo a la Presidencia pese al rechazo que tiene al interior del partido.

La ‘posverdad’ parece que también se tomará el debate galo y todo indica que no tendrá dueño en el espectro político.

La propuesta estrella del exministro de Educación para atraer a los jóvenes y a la izquierda idealista, es la renta básica universal para todos los franceses, un subsidio mensual de 600 euros para mayores de 25 años. Explica que ya le echó lápiz al asunto y tiene cómo soportar fiscalmente su propuesta. Sus críticos, sin embargo, lo tachan de utópico, populista y derrochón. El ciudadano francés de clase media, al consultársele, tampoco ve viable su programa progresista, pues no le genera confianza.

Se declara ecologista. Quiere reducir la semana laboral y gravar a los robots que reemplazan la mano de obra humana. Es amigo de la legalización de la marihuana y propone una política migratoria laxa y menos restrictiva. Pareciera que no sabe leer los momentos, pero quiere echarse al bolsillo a un nicho importante de la bohemia francesa. A veces recula en sus posturas y eso le resta consistencia.

Según las encuestas, Hamon no pasaría a segunda vuelta, pues por encima están el antipático candidato conservador de Los Republicanos, Francois Fillon, y la de la ultraderecha, Marine Le Pen. De hecho, empata con el candidato comunista de Izquierda radical Jean Luc Mélenchon (Francia Insumisa) y según una última encuesta realizada luego de su reciente victoria, la sensación de último momento, el también socialista independiente Emmanuel Macron, exministro estrella de Hollande, lo rebasa por amplio margen y está a pelo de Fillon, bastante enredado por casos de nepotismo. Su ascenso en las encuestas se debe a que el combo gobiernista del derrotado Valls se le unió porque afirma que su izquierda, aunque reformista, es moderada, realista y responsable.

A Fillon al parecer se le caerá la estantería. La primera vuelta presidencial se votará en abril con una izquierda, por ahora, y como siempre, evidentemente fragmentada que enfrentará a la carismática líder del Frente Nacional fortalecida tras la elección de Trump. Le Pen, inspiración del nuevo presidente norteamericano, apela a un discurso profundamente nacionalista y patriotero, anticomunitarista, proteccionista, antinmigrante y secular. Saca provecho de la erosión partidista, la crisis económica, el terrorismo islámico y el excesivo integracionismo y la globalización económica que ha socavado oportunidades al local. Es contenida y lúcida. Y contrario a lo que se dice de ella, no se le nota tan retardataria y goda como sí lo es Fillon, que posa de moderado.

Si mañana fuera la segunda vuelta, irían Le Pen y el jefe de ¡En Marcha! (Macron) quien, según las encuestas, sería el nuevo presidente.

El PS nunca había estado tan incómodo en unas presidenciales, la tiene difícil pues debe cumplirle al romántico Hamon y ‘arruncharse’ hacia la izquierda si quiere sobrevivir a semejante maraña política que vira hacia la derecha sin freno. Por cercanía ideológica y a riesgo de reventar el partido, no se descarta una alianza programática con Mélenchon y el ecologista Yannick Jadot, de los Verdes, para ir con fuerza a las de abril.

La movida política en Francia está interesante, refleja el nuevo orden político mundial, más pragmático y menos ideológico, más emotivo que racional, y nos ayuda a entender por qué los que votan por populismos no son solo una horda de ignorantes.

Jean-Luc Mélenchon, Benoît Hamon, Emmanuel Macron, François Fillon y Marion Anne Le Pen

* Comunicador Social – Periodista de la Universidad de Cartagena

E-mail: @perdomoalaba

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