Iglesia cristiana convence a pandilleros de que es mejor una biblia que un arma

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El nombre de un sector del populoso barrio San Francisco: ‘Rincón Guapo’, no es gratuito. Se llama así, entre otras cosas, porque en el lugar eran frecuentes las riñas entre pandillas provenientes de los alrededores, entre ellas los ‘Tronquitos’ (varios de cuyos integrantes fueron asesinados, como Keiner Altamar Cantero, a quien apodaban ‘El Cangrejo); los famosos ‘Triquis Nike’ (que recientemente suscribieron un ‘acuerdo de paz’ con el alcalde Manolo Duque Vásquez); y ‘Los de Oriente’ (conocidos también como ‘Los Rincón Guapo’ o simplemente ‘Los Guapos’).

Y fue en ese emblemático sector, justamente, que 35 jóvenes que pertenecieron a esta última pandilla decidieron aceptar la invitación que les hiciera la iglesia cristiana La Unción, en cabeza de sus líderes espirituales, Esteban Acosta Amell y Lisbeth Bello de Acosta, de entregar sus armas a cambio de biblias.

Allí, luego de escuchar una prédica del pastor Esteban Acosta sobre el sentido del amor y la capital importancia de la reconciliación y la concordia, los expandilleros desfilaron frente a una mesa donde dejaron sus armas -largos cuchillos, puñaletas y navajas – y prometieron “seguir combatiendo, pero el odio y el desamor, y con la palabra de Dios y no con actos violentos”, como dijera uno de ellos cerrando los ojos, alzando los brazos y doblando las rodillas en señal de humildad y sumisión.

En similar sentido se pronunció otro de los organizadores del evento, el pastor y edil de la Localidad Uno, Luis Alfredo Caraballo, del partido Centro Democrático, para quien “a los jóvenes ahora se les enseñará a guerrear, pero con la palabra de Dios”.

Otro de los jóvenes que decidió entregarse a Dios tras haber estado durante largos años alejado de él, Neiser Vanegas Castro, dio testimonio de cómo “se dio ese cambio en mi vida”, que antes “era triste y vacía y hoy en día es diferente gracias a Dios y a quienes me vienen apoyando a salir adelante y ser una personas de bien”. Manifestó igualmente el joven expandillero que se siente arrepentido “de todo el mal que he causado a la comunidad”, por lo que decidió cambiar su vida “y ser una persona de bien, ya que muchos de mis amigos han perdido la vida”.

Visiblemente satisfecho por ver el fruto de su cosecha: un proceso de resocialización que viene desde hace siete años, el líder de la comunidad cristiana, Esteban Acosta, recordado por haber sido víctima de un sonado intento de secuestro en su residencia en el conjunto residencia El Country, en junio de 2012, explicó que el trabajo que La Unción viene realizando con los jóvenes es “un trabajo espiritual, económico y empresarial, donde se les ha entregado capital semilla para que ellos monten su propia empresa y así logren salir adelante y mantener a sus familias”.

De igual forma, señaló el pastor que de las 150 pandillas que aproximadamente existen en la ciudad, él espera que al mes de diciembre se hayan desmontado por lo menos 30. “Con la ayuda de Dios ya se están viendo los frutos donde ellos han decidido entregar sus armas de manera voluntaria, ahora lo que necesitamos es contar con la ayuda del gobierno local”, manifestó Acosta.

A la suscripción del nuevo ‘acuerdo de paz’ asistió igualmente el secretario del Interior y Convivencia Ciudadana del Distrito, Fernando Niño Mendoza, quien no solo expresó su respaldo a la labor desplegada por la comunidad cristiana sino que, además, se comprometió en hacer seguimiento al proceso de resocialización, ayudándolos a solucionar su situación jurídica y brindándoles ayuda sicosocial. Asimismo, el funcionario les pidió a los jóvenes expandilleros tener voluntad de cambio y no volver a delinquir.

A través de su cuenta en Instagram, Niño Mendoza informó sobre el evento que “quedó pactado el compromiso con estos muchachos que desde ya están dispuestos a iniciar cambios en sus vidas, por lo que pusimos a disposición toda la oferta institucional y el trabajo que viene realizando el programa Primero Los Jóvenes en diferentes barrios de Cartagena”.

El edil Luis Alfredo Caraballo también informó sobre el acto en su cuenta en Facebook: “haciendo un pacto profético con los jóvenes de la pandilla Rincón Guapo del barrio San Francisco, donde ellos le entregan el arma personal y el edil Luis Alfredo Caraballo se las cambió por el arma espiritual, la Santa Biblia, para que ellos aprendan a guerrear para combatir el rencor, el resentimiento, el odio, la avaricia, la falta de perdón, la rebeldía y para aprender a defenderse de la pobreza, de la brujería de la hechicería para defenderse del enemigo y creemos que estos son los próximos lideres y empresarios de Cartagena en el Nombre de Jesús”.

Contexto:

– Hoy se realizará el panel ‘Postconflicto en Cartagena, ¿Oportunidad o amenaza?’

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