Un debate necesario

Por Danilo Contreras Guzmán *

Despuntaban los ochenta y una serie de televisión llamaba mi atención: ‘V, invasión extraterrestre’. La trama: seres venidos del espacio con apariencia de humanos, que en verdad eran reptiles. Aquellos personajes se alimentaban con ratas que deglutían con paso aparentemente traumático por sus gargantas. Sin embargo, lo disfrutaban; no quedaba duda.

danilo-contrerasPues bien, esas sugestivas imágenes me trajeron la rara idea, muy particular desde luego, consistente en que el acto de alimentarse es deleznable. Observar minuciosamente la acción de masticar, tragar, etc., puede causar cierta repulsión.

Por estos días aquella vieja meditación regresó y he considerado que también el simple hecho de manipular dinero puede generar una voluptuosidad en las personas que lo hacen, que termina siendo odiosa. Probablemente a esta cuestión primaria, emocional, podría corresponder el impacto del famoso video de Gustavo Petro, a lo que se agrega el contexto político en que se produjo su aparición y las eventuales irregularidades que de ese hecho puedan desprenderse.

Grande ha sido el debate que se ha originado alrededor del tema, y no es para menos.

Algunos amigos con los que delibero en redes sociales acusan a quienes proponemos el tema de caer en la trampa tendida por el sector político que sacó el video con la doble finalidad de desviar la atención que la opinión tenía puesta sobre el caso del señor fiscal, y en todo caso para enlodar a Petro y bajarlo del “pedestal moral” que él alega en su favor, según lo expresó literalmente la senadora Paloma Valencia, cuando develó el audiovisual en pleno debate al fiscal.

Bajar del “pedestal moral” a quien ejerce la acusación, ese es el objetivo estratégico, según puedo entender. Si ello es así, la discusión pública sobre el video de Petro no puede evadirse pues está íntimamente vinculada con la posibilidad del control político a las instituciones y aún con un eje central de la democracia como lo es el ejercicio de la oposición.

Son contados los dirigentes en el país con capacidad de acometer debates profundos acerca de los desafueros del sistema que la mayoría crítica en esquinas, calles, oficinas y redes. Cada dirigente de esta naturaleza acallado es una pérdida irreparable para la democracia y para la deliberación crítica.

Pese al abundante tratamiento que ha tenido en medios de comunicación el referido video, no he podido encontrar aquello que los viejos penalistas llamaban adecuación típica del comportamiento de Petro, esto es, si la conducta ejecutada por él en el video se ajusta a alguno de los comportamientos descritos en el código penal o disciplinario. No he encontrado una tesis concreta al respecto.

Pero como “la adversidad debe ser ocasión de la virtud” según escribía Séneca, le corresponde a Petro acreditar que a él pertenece el pedestal moral del cual se le quiere desbancar.

En buena hora se ha presentado ante la Corte, aún sin ser citado por esa alta corporación, a efectos de que si es del caso allí se dilucide su situación. Igual conducta esperaríamos de otros personajes cuestionados.

* Abogado especialista en Derecho Administrativo y candidato a Maestría en Derecho con énfasis en Derecho Público.

 

 

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