La importancia de buscar, y revelar, la noticia detrás de la noticia

Por Carlos Ardila González *

Cualquiera que entienda los fundamentos del buen Periodismo, aunque sea medianamente, sabe que este se basa en varios principios fundamentales, entre ellos la Verdad y, como complemento de esta, la búsqueda de la noticia que está detrás de la noticia.

Conocer, por ejemplo, quién interpone una tutela, una queja, una denuncia o una demanda es importante, pero también lo es -y seguramente mucho más – quién está detrás de la respectiva acción, cuando ello sucede, ya que sin este último dato la información sería incompleta.

Y suele ocurrir -con bastante frecuencia – que la verdadera noticia sea lo último y no lo primero. La razón: para los respectivos análisis es menos importante saber quiénes son los autores materiales de las acciones que conocer quiénes son los autores intelectuales. Al fin y al cabo, los primeros suelen ser individuos anónimos o poco conocidos que en ocasiones ni siquiera saben qué firmaron, y son los segundos los que realmente tienen interés en los hechos expuestos.

De ello, un reciente ejemplo fue la acción de tutela suscrita por un ciudadano poco conocido: Pedro Santoya Góngora, pero radicada por un conocido abogado, dirigente político y varias veces candidato a cargos de elección popular: Alcides Arrieta Meza. Para el análisis, las noticias sobre el hecho publicadas por distintos medios de comunicación.

Hay otros casos que son -también – ejemplos certeros de la importancia de buscar, y sobre todo revelar, la noticia detrás de la noticia.

Uno reciente: en varios medios, particularmente locales, se informó que durante su intervención en el XV Congreso Nacional de Infraestructura que se llevó a cabo en Cartagena, el procurador general, Fernando Carrillo Flórez, había dicho que la entidad a su cargo “avanza en las investigaciones disciplinaras por presuntas irregularidades en los contratos para la ejecución de obras” en la Empresa de Desarrollo Urbano de Bolívar –Edurbe-, y que, en su concepto, “esta empresa se ha convertido en una ‘vena rota’ para Cartagena“, tal como se indica en un comunicado de prensa difundido por el ente de control disciplinario.

De igual forma, en el mismo remitido se informa que el procurador “reiteró la importancia de trabajar en alianza con el sector privado para luchar en contra de la corrupción, y recordó que es posible que impere la ética empresarial como punto de partida“, advirtiendo que “todas estas reflexiones sobre la ética empresarial suponen una caja grande de herramientas, donde grandes transformaciones se pueden hacer“, como replicaron después varios medios nacionales.

Esa fue, clara está, la verdad oficial. La noticia revelada por la fuente estatal. Pero no es la noticia detrás de la noticia.

En este caso, la noticia detrás de la noticia, al menos una de ellas, es que las declaraciones del procurador sobre las investigaciones a Edurbe, y además sobre ética empresarial y alianzas con el sector privado, fueron suministradas minutos después de un almuerzo privado en el exclusivo restaurante Club de Pesca, en el Fuerte de San Sebastián del Pastelillo.

El anfitrión del encuentro privado, es decir quien invitó al almuerzo y pagó la cuenta, fue el gerente y copropietario del diario El Universal, Gerardo Araújo Perdomo. Y quienes participaron en la reunión, además del procurador Carrillo Flórez, fueron el procurador provincial Guidobaldo Flórez Restrepo; el presidente de la Junta Directiva de la Asociación Nacional de Empresarios -Andi-, Rafael Simón del Castillo Trucco; y la directora de la Fundación Cívico – social pro Cartagena -Funcicar-, Carolina Calderón Guillot, entre otros.

De acuerdo con lo que coinciden en conceptuar varios analistas, fue una reunión privada que podría explicar el porqué de las palabras del representante del Ministerio Público durante el Congreso de Infraestructura, pero también porqué ciertos procesos avanzan (lo cual respaldamos plenamente desde esta tribuna periodística), mientras otros permanecen congelados en los anaqueles de algunos despachos (lo que muchos tercamente seguiremos cuestionando).

Como se sabe, Gerardo Araújo es miembro de la familia propietaria del Hotel Las Américas y del Centro de Convenciones construido sobre la extinta Boca del Parrao (leer ‘‘La verdad sobre la Boca del Parrao’, en La Boquilla, al análisis de la opinión pública local‘).

Carolina Calderón Guillot, como directora de Funcicar, ha venido denunciando supuestas irregularidades en el marco de varios convenios con Edurbe (leer ‘Funcicar cuestiona falta de transparencia en convenio suscrito por el Distrito y Edurbe‘).

Rafael Simón del Castillo tiene intereses en proyectos de localización de marinas en varias zonas de Cartagena y ha participado en reuniones de promoción de temas como el aprovechamiento del mar, la adecuación del Canal del Dique y la financiación y construcción del Recinto Ferial (leer ‘Marta Lucía Ramírez y Pedrito Pereira suscriben nuevo ‘Pacto por Cartagena’‘).

Y Fernando Carrillo y a Guidobaldo Flórez, como procuradores general y provincial, respectivamente, conocen o deberían conocer de estos casos en el ejercicio de sus atribuciones misionales, y por ello no es de buen recibo que participen con ellos en reuniones privadas.

Deberían saber los dos funcionarios que en Cartagena (por razones en muchos casos justificadas, que saltan a la vista) existe una prevención casi que generalizada, y cualquier acción que se realice debe evitar que se siga minando la confianza en las instituciones.

* Director de Revista Metro

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