Fortalezcamos el ¡Sí se puede!

Por Rafael Vergara Navarro *

Ardiendo en California miles de hectáreas de bosque con 70 muertos, mil desaparecidos y más de 250 mil damnificados, los fuegos de Malibú y Paradise llevaron a que ante el mundo el presidente Donald Trump culpara con un tuit a la administración local. Lo sucedido se debe -dijo – a que “la gestión del bosque es muy mala“. “Damos miles de millones de dólares cada año, se han perdido tantas vidas. Hay que remediarlo ya, ¡o no habrá más pagos federales!

A la pregunta sobre el cambio climático su reacción emotiva fue un ¡No! evasivo y soberbio.

Sé que no hay peor sordo que el que no quiere ver. Ante el abuso y los excesos la Naturaleza ha castigado con dureza a EEUU mostrando el inconveniente rechazo de su presidente al compromiso de descarbonización pactado en el Acuerdo de París.

¿Será que piensan que para el Precio Interno Bruto -PIB – y sus pautas de producción y consumo es viable y vendible seguir rehuyendo un cambio progresivo del modelo y que es posible hacer negocios de geoingeniería para capturar CO2 o disminuir con dólares el calor del sol?

¿Valorará que cada incendio del bosque y la desforestación creciente conducen al genocidio climático, o al suicidio admitido sin remedio y baja respuesta?

Como dice Bárbara UnmûBig de la Fundación Erich Boll, llegó la hora de superar la obsesión por la ganancia basados en la idea de invertir en el bien público, en palabras del papa Francisco, el bien común. Trabajar en la economía circular garantizando el uso correcto de los recursos naturales y que los residuos regresen a la naturaleza superando las obsolescencias programadas en todo, y sobre todo, educando en la responsabilidad en el combate al calentamiento global. Hagamos como el hacendado que asume la huella de carbono de su hato y destina un porcentaje de su heredad a resembrar el bosque que había eliminado.

Ante el trumpismo local tenemos que fortalecer el radicalismo realista, ciudadano y organizacional, demandando y logrando que la inversión abone más a la justicia social y protección del ambiente.

Enfrentados a la ambición, democrático es defender las consultas populares sobre el suelo, el subsuelo y el fondo marino, hoy enfrentados a la ambición. 37 mil ciudadanos en Fusagasugá dijeron no al fracking y el Consejo de Estado con su decisión fortaleció la voz del pueblo.

Que vendan el oro inoficioso que está preso en lingotes en las bóvedas, pero no las reservas que son en los páramos entrañas de nuestra nacionalidad.

En Cartagena además de cuidarlos y frenar la depredación de los manglares tenemos ya que superar el déficit de árboles, haciendo realidad el plan de silvicultura. Combatiendo el calor, entre otras, hay que sembrar con la comunidad las orillas de los canales que drenan a la Ciénaga de la Virgen. Igualmente completar su descontaminación plena invirtiendo en la conexión de 2.800 viviendas en la Zona Suroriental.

Con radicalismo realista tenemos que lograr que el Plan de Gestión Integral de Residuos Sólidos -Pgirs – se aplique y a más tardar en cinco años reciclemos mínimo el 50% de las más de mil toneladas diarias de residuos que producimos.

Pese al esfuerzo institucional, ver basura por doquier y desorden con los escombros, muestra la urgente necesidad de cambiar los contratos de aseo, incluyendo autoridad y una alta inversión en la mutación de la conciencia colectiva.

Requerimos un ciudadano empoderado de su obligación de romperle el equilibrio al caos, separando en la fuente, reusando, reciclando y reduciendo consumos superfluos.

* Abogado, ambientalista y gestor de Paz

 

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