Cumbre, economía, cultura y Mompox

Por Carlos Féliz Monsalve *

Inagotables son las sensaciones entregadas a los habitantes del municipio de Mompox, como resultado de la realización de dos grandes eventos en semanas pasadas (Cumbre de Gobernadores y VII versión Mompox Jazz Festival), que le conceden a este territorio entrañado en el Departamento de Bolívar, los galones suficientes para ser considerado un atractivo turístico y cultural igual a los principales destinos que ofrece Colombia, si aún para muchos no lo es.

Precisamente, al hablar de cultura, sería injusto omitir lo que hoy significa para los bolivarenses el Festival de Jazz de Mompox, iniciativa ordenanzal de la cual fui ponente en mi paso por la Asamblea Departamental, y que nació a la vida jurídica como la Ordenanza 131 de 2015. El objetivo primordial de este cuerpo normativo se fundó en la necesidad de resaltar la cultura como instrumento de afianzamiento de nuestra idiosincrasia y como apología al crecimiento económico de las regiones.

Este hecho que dista en el tiempo, guarda intrínseca relación con una de las dos grandes conclusiones que entregó la pasada Cumbre de Gobernadores en Mompox, y es la relativa a la economía ‘naranja o creativa’, pues la misma cimienta sus bases en la necesidad de promover el talento, la conectividad y la herencia cultural para la generación de riqueza.

Y es que, precisamente, la institucionalización del Festijazz en Mompox buscó en otros términos lo que hoy nuestro presidente Iván Duque aduce: la consolidación de alternativas de ingreso ligadas al talento o ingenio -mentefactura-, que nos permitan crecer tanto en la producción interna como en el posicionamiento de nuestras marcas y servicios a nivel internacional, desprendiéndonos poco a poco de las habituales actividades o fuentes de empleo -manufactura-.

Por tales motivos, el hecho de que en vísperas de la celebración de la VII versión del Festijazz se hablara del impulso de la cultura como bastión del desarrollo nos permite creer en la consolidación de este festival como patrimonio cultural inmaterial de la Nación, si desde todos los órdenes del Estado se mira con buenos ojos el fomento de estos escenarios en el tiempo, como espacios propicios no solo para generación de ingresos, sino como herramienta de mejoramiento del tejido social.

Esas palabras con sonido optimista pronunciadas por el presidente deben ir a su vez acompañadas del fortalecimiento institucional, pues entidades como Icultur, a la que por coincidencias en el servicio también estuve ligado a su concepción al ser ponente de la Ordenanza 35 de 2013, por medio de la cual se facultó para su creación al gobernador de ese entonces: Dr. Juan Carlos Gossaín (quien será recordado por ser el precursor de importantes programas culturales y turísticos en el Departamento), deben ser apalancadas con inyecciones económicas razonables, que le permitan consolidar todo un arsenal de medidas prospectivas que apuntalen la industria intelectual, para que la cultura y el turismo siga en alza en Bolívar.

De otro lado, tal y como lo señalé en líneas que anteceden, la Cumbre de Gobernadores dejó otra gran conclusión a resaltar, y es la relacionada con el fortalecimiento de la ‘Red Pública Hospitalaria’, que desde hace ya varios años se ha convertido en la piedra en el zapato del sistema de salud colombiano, debido a las deficiencias presentadas no solo en lo relativo a la infraestructura sino -además – a la carencia de la prestación de un servicio óptimo y de calidad demandado por el usuario.

Y, en este aspecto, me parece prudente señalar que si bien una de las principales causas del problema hospitalario en Colombia es la carencia de recursos del sistema, este hecho no engloba la totalidad de la problemática, pues muchas veces se debe vigilar con lupa la forma como se están prestando los servicios.

En ese orden de ideas, nuevamente me parece acertada la conclusión que dejó en esta materia el consenso de los mandatarios departamentales con la primera autoridad nacional en el marco de la Cumbre de Gobernadores, ya que lo que se debe propender es porque el usuario, que en este caso es una persona con disminuciones físicas y mentales conforme a la afección que padezca, pueda recibir sin dilaciones injustificadas los servicios médicos integrales, garantizando un acceso de calidad al derecho fundamental a la salud.

Lo anterior no significa que el fortalecimiento a la infraestructura hospitalaria deba echarse al traste, ya que la prestación de un servicio total requiere de toda la instrumentación pertinente para el efecto, lo que se traduce en la necesidad de tener locaciones apropiadas para la atención médica.

No obstante ello, es conducente que la prestación de los servicios médicos en los municipios del país sean efectuados por personal calificado y/o idóneo; así mismo, debe garantizárseles a las Institutos Prestadores de Salud – IPS – el pago oportuno por parte de las Empresas Promotoras de Salud – EPS – de sus recursos, como prevención al problema de la alta cartera, que indiscutiblemente e injustamente sumerge al usuario en un dilema de índole administrativo que no debe soportar, situación que nos permite concluir que la crisis en el sector salud a veces no obedece a falencias legislativas sino a la aplicación indebida de la Ley.

Todo lo expuesto debe ser complementado con una mayor vigilancia y control, que permitan supervisar el ejercicio de los recursos, es decir, que sean invertidos en los destinos pertinentes, así como también mostrar una actitud receptiva y resolutiva a las controversias que se susciten de cara a las prestación de los servicios médicos, para evitar que simples trámites o diligencias menores sean abordadas por jueces de la República en sede constitucional, con el afán de proteger los derechos fundamentales del contribuyente afectado, volviendo más tediosa la labor administrativa y médica.

En síntesis, la generación de espacios de concertación como lo fue la Cumbre de Gobernadores en Mompox permite un contacto directo entre el ejecutivo central con los entes territoriales, lo que influye positivamente en la adopción de soluciones a los problemas que apenan a las regiones, por lo que la construcción de un nuevo país debe basarse en la participación tanto ciudadana como gubernamental, y la gestación de ideas que introduzcan oxígeno a las ya inveteradas políticas de estado que no se amoldan a los cambios generacionales existentes.

Así mismo, es importante que desde el seno de las autoridades más cercanas al conglomerado se den iniciativas con gran contenido social, recreacional y cultural, y que mandatarios como el Dr. Dumek Turbay sirvan de ejemplo por brindar total respaldo e impulso para que estas se prolonguen en el tiempo, a fin de que se convierten en mecanismos potencializadores de progreso y pioneros en la puesta en marcha de economías alternativas, solidificando las fortalezas de nuestras regiones, permitiéndonos como país estar a la vanguardia.

Por último, no podemos olvidar que la ‘Red Pública Hospitalaria’ debe ser un tema principal en la agenda de cada gobierno, a fin de encontrar paradójicamente un remedio para la enfermedad agresiva que afronta, con dosis económicas, de vigilancia, infraestructura, prestación de servicios de calidad y de revaluación de la función de los galenos.

* Exdiputado y exsecretario del Interior y Convivencia Ciudadana de Bolívar

 

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