“El modelo de contratación de Edurbe es distinto al que antes se usaba”: Wong Baldiris

Por Carlos Ardila González *

Con una mala fama muy bien ganada, ya que desde hace años arrastra un historial de obras contratadas y pagadas pero no ejecutadas, o realizadas a medias a pesar de haberse entregado anticipos hasta del 100%, o culminadas pero deterioradas al poco tiempo de inaugurarse con bombos y platillos, la Empresa de Desarrollo Urbano de Bolívar S.A. –Edurbe – estaba llamada a desaparecer. O al menos a no suscribir un solo convenio interadministrativo más.

De hecho, el jueves 26 de marzo de 2015, durante la Administración de Dionisio Vélez Trujillo, mediante un comunicado de prensa se anunció que “en asamblea celebrada con la Junta Directiva en pleno y por decisión unánime de todos los miembros de la compañía (…) Edurbe entra en total liquidación“. De acuerdo con el remitido, la decisión se toma “luego de la empresa afrontara graves situaciones financieras y constantes inconvenientes con algunos predios en la ciudad” (leer ‘Directivos de Edurbe resuelven por unanimidad liquidar la cuestionada empresa‘).

Pero la empresa no se liquidó y casi tres años después: en octubre de 2017, con una deuda acumulada con el Distrito de más de $10 mil millones, la apuesta lógica seguía siendo su liquidación y no su reactivación.

Al ser encargado de la Alcaldía, Sergio Londoño suscribió varios convenios con Edurbe

No obstante ese pasado oscuro y pletórico de ruidos y, sobre todo, ese presente agobiante y desesperanzador, Sergio Londoño Zurek, al ser encargado como alcalde en reemplazo de Manolo Duque Vásquez, suscribió otros convenios con Edurbe, lo cual mereció duras críticas de forma inmediata por parte de veedores y periodistas.

Pero antes de dejar su encargo, el mandatario interino tuvo razones para renovar su optimismo. “A Edurbe lo hemos saneado fiscalmente y lo hemos reforzado administrativamente“, declaró Londoño a los medios luego de que -poco a poco – al menos la deuda con los empleados estuviera a punto de sanearse. Los cambios implementados -dijo – podrían traer como consecuencia que “Edurbe sea una verdadera empresa de desarrollo urbano y no lo que al parecer había sido antes, que era un nido de corrupción“, refiriéndose muy posiblemente al sinnúmero de supuestas irregularidades cometidas en pasadas administraciones, varias de las cuales fueron reseñadas por importantes medios de comunicación (leer ‘Carruseles por todo el país‘) y algunas, como se sabe, conllevaron la imposición de sanciones disciplinarias a unos funcionarios (leer ‘Comienzan a desgranarse, poco a poco, las perlas del collar de irregularidades en Edurbe‘).

Sin embargo, la ciudad eligió a Antonio Quinto Guerra Varela como nuevo alcalde de Cartagena y este, tras una campaña en la cual el fenómeno de la corrupción fue lo que más se agitó como bandera, consideró que convenía anunciar que durante su gobierno no se contrataría con Edurbe.

Y así fue, efectivamente. Suspendida su elección 14 días después de haberse posesionado, Guerra Varela tiene para mostrar que no firmó un solo convenio administrativo con la controversial empresa.

Pero el suspendido alcalde dio paso a Yolanda Wong Baldiris, quien una vez instalada en la cabina de mando del Distrito volvió a confiar en las bondades de Edurbe como gerente de proyectos y suscribió con ella nuevos convenios.

Y a pesar de las renovadas críticas, particularmente por parte de la Fundación Cívico – social pro Cartagena –Funcicar (leer ‘Funcicar cuestiona falta de transparencia en convenio suscrito por el Distrito y Edurbe‘), tanto la empresa como el Distrito desestimaron los cuestionamientos y, a manera de respuesta, comenzaron a mostrar algunos resultados. Uno de ellos: haber pasado de deberle al Distrito $10 mil millones a ser acreedor de este de $11 mil 500 millones, es mostrado por el gerente de la entidad, Bernardo Pardo Ramos, como una prueba de que haberle apostado a su reactivación fue una decisión acertada.

Lo que se supo es que Edurbe le pagó al Distrito los $10 mil millones que le debía mediante la entrega del lote donde funciona el Complejo de Raquetas, al lado derecho de la Avenida del Lago. Pero como el terreno tiene un valor de $21 mil 500 millones, es ahora el Distrito el que le debe a Edurbe $11 mil 500 millones.

Pero habría de suceder algo más para que ya no solo Londoño Zurek y Pardo Ramos sino -además – Wong Baldiris, reiteren su defensa de Edurbe y el modelo que han implementado, el cual es muy diferente -como coinciden en afirmar – al utilizado en pasadas administraciones.

De acuerdo con un informe de la revista Dinero, basado en un control excepcional realizado por la Contraloría General de la República, entre los años 2008 a 2011 fueron celebrados 142 convenios entre el Distrito y Edurbe “para la ejecución de 337 obras, por valor de $119 mil 548 millones…“; y, de dichas obras, “solo fueron ejecutadas 52, mientras que otras 26, que costaban $21.000 millones, ni siquiera se iniciaron“. Y ello, según se pudo establecer, por las facilidades brindadas por la ‘unidad de caja‘ implementada por la empresa, lo cual fue aprovechado -al parecer – por funcionarios y contratistas venales que desviaron recursos de las obras a propósitos non sanctos (leer ‘Contraloría General comienza a desgranar perlas del collar de irregularidades en Edurbe‘).

Hoy el modelo es diametralmente opuesto“, dijo a este portal la exalcaldesa encargada Yolanda Wong. “Lo que hemos hecho es que, por primera vez, en Edurbe se dispusieron los pliegos tipo, cero anticipos y unos encargos fiduciarios para los proyectos gerenciados por la entidad, lo cual garantiza que, distinto a lo que antes ocurría, las obras sí se hagan“, señaló.

En sus primeras declaraciones como exfuncionaria (había renunciado un día antes de su cargo de secretaria del Interior, a donde había llegado por determinación de Sergio Londoño), Wong recalcó que el modelo de “llave en mano, es decir, que la obra se paga solo cuando es recibida a satisfacción, brinda transparencia y garantiza la calidad de las obras, y al tiempo lanza el mensaje de una gestión nueva, renovadora y diferente“.

Justamente, ese nuevo hecho por el que Pardo, Londoño y Wong ‘sacan pecho’ ahora es que el Departamento Administrativo de la Función Pública -DAFP -, tras una medición realizada entre octubre y noviembre de 2017, cuando ya Edurbe había comenzado a implementar el nuevo modelo, estableció que la empresa ocupó el primer lugar en el llamado índice de desempeño institucional, como informó recientemente la directora del ente nacional, Liliana Caballero Durán.

Y ello no solo es motivo “de satisfacción por el deber cumplido“, como le expresó a este reportero la exfuncionaria, sino que “eso prueba que no nos equivocamos; que las entidades no son malas, como se pinta; que lo que hay es que poner condiciones claras, como ya hemos dicho“.

Creo que los indicadores de Edurbe, avalados por la DAFP, dicen cómo está funcionando la empresa, que en próximos días (estoy completamente segura) va a estar más competitiva que nunca“, manifestó Wong.

Y al preguntársele por los cuestionamientos de Funcicar y otros actores locales por haber contratado con empresas que al parecer incumplieron compromisos contractuales en otras ciudades, Yolanda Wong respondió que “la Ley exige unos requisitos que los oferentes observaron; nosotros tenemos la tranquilidad de que las empresas que concursaron lo hicieron voluntariamente y observaron toda la legalidad. Lo importante”, dijo, “es que aquí en Cartagena sí están cumpliendo; la ciudadanía puede constatar que las obras se están ejecutando dentro de los plazos, y algunas -incluso – se han terminado satisfactoriamente; entre muchos otros, vemos el caso de Colombiatón y cómo avanza la Ye de Olaya, lo que prueba que sí es posible que tengamos contratistas de calidad que entregan debidamente las obras“.

Y sobre el contrato de relimpia del caño de Juan Angola, entre la pista del aeropuerto Rafael Núñez y el puente Romero Aguirre, la exfuncionaria dijo que “logramos el acompañamiento de la Procuraduría, que permitirá que se cumpla cabalmente una acción judicial, ya que debe recordarse que la relimpia corresponde a un mandato judicial que debe cumplirse por orden de un juez“, manifestó Wong.

Me voy de la Administración”, agregó; “pero tengo la satisfacción de haber dejado planteado y debidamente inscrito un proyecto para la segunda fase (de la relimpia del Caño de Juan Angola) para todo el proyecto, ya que este no es solamente la limpieza del sector, como algunos han entendido, sino todo un tema de urbanismo alrededor del cuerpo de agua“.

Los convenios suscritos

A pesar de la desconfianza en Edurbe por razones de todos conocidas, el Distrito ha suscrito convenios interadministrativos para obras de relimpia del caño Juan Angola, por valor de $14.999’983.683; obras de adecuación de Inspecciones de Policía, Comisarías de Familia y Casas de Justicia, por $2.120’339.227; consultoría para la realización de estudios y diseños para adecuar y mantener los escenarios deportivos que se utilizarán durante los Juegos Nacionales y Paranacionales del 2019, por $2.600’000.000; obras de revestimiento en concreto rígido del canal de la calle 20 de Julio, entre las avenidas del Consulado y Pedro de Heredia, en Amberes, de construcción del canal pluvial Corvivienda-Ceballos, y de construcción del alcantarillado sanitario de las zonas aledañas a la vía Perimetral, por $3.045’433.979; construcción y/o adecuación y mantenimiento de vías, zonas peatonales y espacio público, así como interventoría de las obras, por $8.154’852.032; adecuación de espacios y dotación de equipos técnicos, tecnológicos y demás elementos de oficina al edificio ‘Galeras de La Marina’, sede del Concejo Distrital, por $494’650.364; y construcción y rehabilitación de 21 vías, así como su interventoría, por $21.161’458.465.

* Director de Revista Metro

 

Contexto:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial