El círculo virtuoso es posible

Por Rafael Vergara Navarro *

Sorprende un gobernante si por voluntad se atreve a hacer lo no esperado o porque una acción, un suceso, lo obliga a alterar rutinas y enfrentar conductas ofensivas dando origen al cambio. El optimismo estimula a creer que además de necesario es posible romper el círculo vicioso, acceder al virtuoso y recuperar el tiempo y la naturaleza perdida.

Confieso que creí que mis columnas sobre la tragedia de la impunidad y la deforestación de la ciénaga generaría, por fin, una reacción estatal y social coordinada y contundente. Pero no: la frágil institucionalidad y ausencia de liderazgo aun lo impide. He visto llamas aisladas que valoro, pero no la concentración de fuego que calcine la continuidad del delito.

Es un ecocidio en las narices del poder que no motiva una reacción distrital, regional o nacional decisiva, y menos aún el rechazo social y mediático que amerita. La noticia es la indiferencia.

Recibo el encargo de Pedrito Pereira con la convicción de que frente al caos ambiental tendremos un interlocutor serio. Cartagenero, servidor público, parlamentario y -como yo – externadista, además de conocedor de la Constitución Verde, la Ley y de la ciudad, por la gravedad es su deber valorar lo descrito y que se obligue. Ojalá me sorprenda.

Recuperar la institucionalidad y el optimismo social exige hechos políticos que remuevan la Administración pública, priorizar la derrota de la aberrante invasión de las zonas de bajamar, y la corrupción que la potencia y cohonesta.

No más funcionarios y contratistas discutiendo la protección y el uso del suelo mientras los delincuentes escriben el POT (Plan de Ordenamiento Territorial) ilegal a machete. Son los que no cumplen las sentencias que ordenan proteger o recuperar, y se lucran enquistados en el Estado.

Vencer el círculo vicioso de la delincuencia socializada y la impunidad exige un alcalde con voluntad política que derrote la abulia y el conformismo, y cumpla el mandato del Artículo 65 de la Ley 99/93, Numerales 6 y 7, ejerciendo como primera autoridad de policía el control y vigilancia del ambiente y los recursos naturales. Y sobre todo que lidere el cambio al “coordinar y dirigir, con la asesoría de Cardique, las actividades permanentes de control y vigilancia ambiental en el territorio del Distrito, con el apoyo de la fuerza pública en relación con (…)los recursos naturales renovables o con la contaminación o degradación de las aguas, el aire o el suelo”.

Coordinar y dirigir con la Armada la función permanente de control y vigilancia permitiría vencer la dispersión, acceder al círculo virtuoso constituyendo un Ecobloque que lidere con mando unificado y control integrado de conocimiento, la prevención, reacción, gestión, recuperación, sanción y educación. Hoy ,como se confirma en la acción popular de la Procuraduría sobre la Bahía, en la ciénaga prima el rosario de incompetencia de los competentes que hay que superar.

Alcalde, antes de invertir en la relimpia del caño de Juan Angola recupere el sector de La Unión.

* Abogado, ambientalista y gestor de Paz

 

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