La parábola de Carlos Vengal Pérez: de figura del baloncesto a cuestionado contratista

Por Carlos Ardila González *

Por estos días en los cuales el tema más manido es el de la corrupción que pupula en las distintas esferas del Estado (con la necesaria participación, en la mayoría de los casos, de actores del sector privado), bueno es leer sobre casos puntuales que contribuyan a dimensionar su gravedad; a conocerlo en toda su extensión y con todas sus aristas; y, sobre todo, a reconocer su complejidad.

Y bueno es poner sobre el tapete, para el análisis, cómo suele haber corruptos o delincuentes de diferentes categorías, y cómo el debate sobre el fenómeno cambia de tono y de volumen si el protagonista es de uno u otro estrato socio-económico, pertenece o no a determinadas élites o son cercanos o no al mandatario de turno.

Casos como el homenaje brindado en Cartagena a Orlando Cabrales Martínez, protagonista de uno de los más sonados escandalos de corrupción de los últimos tiempos: el desfalco a Reficar (leer ‘Homenaje a expresidente de Reficar, ¿un mensaje a las ías o una pesada broma?‘ y ‘Carta a Bruce Mac Máster sobre su homenaje a Orlando Cabrales‘); o como el nombramiento del exprocurador Alejandro Ordóñez Maldonado como embajador en la Organización de Estados Americanos –OEA – a pesar de su oscuro pasado (leer ‘Organizaciones de sociedad civil rechazan nombramiento de Alejandro Ordóñez como Embajador de Colombia ante la OEA‘), son solo dos ejemplos para la discusión.

Casos más recientes, como el que supuestamente involucra al contratista de obras públicas Carlos Vengal Pérez, permiten igualmente reflexionar sobre conceptos como la moral y la ética, que trascienden las fronteras de la legalidad.

La historia de cómo una renombrada figura del baloncesto y más tarde exitoso hombre de negocios terminó convertido en un cuestionado contratista del Estado (al margen del resultado de un proceso jurídico que apenas empieza y que, mientras tanto, obliga a presumir de la inocencia de los involucrados), conmina a examinar el papel desarrollado por individuos, algunos como determinadores (detrás de cada corrupto hay, muchas veces, al menos un corruptor), y otros como meros cómplices (en ocasiones servidores públicos pero de igual manera seudoveedores y ciertos periodistas).

Tal como lo reseñó el diario El Heraldo, “el exbasquetbolista atlanticense e ingeniero civil, Carlos Segundo Vengal Pérez, fue capturado este viernes por agentes del CTI en Galapa“, Departamento del Atlántico, luego de que un juez penal municipal emitiera contra él y otros miembros del Consorcio Polivilla Olímpica sendas órdenes de captura por los supuestos “delitos de peculado por apropiación en favor propio y de terceros y falsedad ideológica, a título de coautores“.

Vengal Pérez y sus socios, a quienes acusan de presuntas irregularidades en la ejecución de las obras de adecuación de un polideportivo en el municipio de Galapa, durante la cual se habrían descubierto sobrecostos por más de $1.000 millones, fueron dejados en libertad luego de que un juez con función de control de garantías decretara ilegal los procedimientos de sus capturas, pero siguen vinculados a la investigación.

Vengal en Cartagena

Pero el conocido contratista, nacido en Riofrío, Magdalena, no ha estado bajo la lupa de la prensa y la opinión pública únicamente por este caso.

El polémico exbasquetbolista e ingeniero civil Carlos Vengal Pérez

En Cartagena, el 5 de febrero de 2013, durante la Administración del fallecido alcalde designado Carlos Otero Gerdts, el ingeniero Carlos Vengal fue el único proponente de una licitación pública por $5.016’607.399 para realizar unas obras adicionales al Canal Ricaurte, en el barrio El Socorro. Tras la respectiva adjudicación, el mandatario interino y su directora de Valorización, Clara Calderón Muñoz, aseguraron a la prensa que se trató de un proceso absolutamente transparente.

Ambos procesos licitatorios cumplieron todos los trámites legales“, informó la Alcaldía en un Comunicado de Prensa, refiriéndose a los ganados por Vengal y por el Consorcio Canal La Plazuela, también único proponente, por valor de $4.147’762.725, para la construcción de un box-coulvert de 18 metros de longitud por dos metros de altura; “y contaron con el acompañamiento y verificación de cuatro veedurías ciudadanas de Cartagena y las comunidades directamente afectadas que certificaron la transparencia“.

Y ante varios medios de comunicación, Otero Gerdts expresó su complacencia por “los elogios y respaldo de todos los veedores ciudadanos que acompañaron este proceso, porque dan fe de la honestidad con que se hizo este trabajo“.

La reiterada referencia a los “elogios y respaldo” de unos “veedores ciudadanos” –sin embargo llamó la atención de varios periodistas y otros veedores, entre ellos César Cárcamo Camargo, a quienes les bastó buscar por internet los antecedentes de Vengal para saber que a este lo habían sancionado en Bucaramanga “por un grave incumplimiento” y que en otros municipios ha sido muy criticado porque “incumplió los plazos establecidos en varias importantes obras” (leer ‘Constructor al que se adjudicó licitación por $5 mil millones ha quedado “muy mal” en varias ciudades‘).

Y la información sobre la supuesta participación de las comunidades directamente afectadas resultó por lo menos dudosa. De hecho, de acuerdo con lo que pudo conocerse, fue la falta de socialización del proyecto con la comunidad de San Pedro y El Socorro, y la ausencia de diseños y un estudio previo del número de redes domiciliarias a intervenir, entre otros componentes, lo que llevó a que la obra fuera suspendida y a que -definitivamente – Vengal no la pudiera ejecutar.

Pero lo más grave del caso fue denunciado a La W Radio por los ingenieros Renán Cardozo Cardozo y William Murra Babum horas antes de la adjudicación.

En febrero de 2013, la Administración de Carlos Otero le adjudicó un contrato por $5.016 millones a Carlos Vengal.

Según Cardozo Cardozo, “los pliegos fueron direccionados, pues piden requisitos como la exigencia mínima de 10.160 m2 de pavimento rígido; y adicional a eso están exigiendo una resistencia en un concreto que ni siquiera es comercial, que no se vende“.

Y según Murra, en el gremio de los constructores “se conoce de supuestas orientaciones políticas con estos contratos de la oficina de valorización“. En declaraciones al influyente medio, el dirigente gremial manifestó que “lo que se dice (es que) en diciembre la doctora Clara Calderón se reunió con Juan José García. No sé si el exsenador le dio un buen consejo y si le dijo que direccionara las licitaciones; el hecho es que se reunieron y que él está involucrado en las orientaciones de la contratación en Valorización Distrital” .

Sin embargo, la directora de Valorización negó que los procesos hayan sido amañados, y aseguró que “ese requisito de pavimento que denuncia el ingeniero lo tiene cualquier empresa; 10 mil metros cuadrados de pavimento no es nada; cualquier empresa que haya trabajado en Colombia los tiene. Quien no tiene esa cantidad es una empresa pequeña o acaba de formarse. Es un pliego donde podrían participar muchas de las empresas” (leer ‘Exsenador Juan J. García orientaría contrataciones en oficina de Valorización de Cartagena‘).

No obstante, en cada uno de los dos procesos cuestionados participó un solo oferente, entre ellos el polémico contratista Carlos Vengal, quien, en su momento, en Barranquilla, fue “considerado el mejor basquetbolista de nuestro Departamento” y es “hoy un reconocido ingeniero civil“, con “una historia quizás irrepetible“, la “de un hombre que jugando baloncesto superó a la adversidad” (leer ‘Vengal, el hombre que venció las adversidades‘).

* Director de Revista Metro

 

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