El impacto cultural de la radio en Cartagena de Indias

Por Eduardo Arellano González *

Algo de historia de la radio:

La radio funcionó por primera vez cuando el científico Guglielmo Marconi logró enviar las primeras señales radiales en 1894. Por tal motivo, fue él quien registró la primera patente de la comunicación radial. Tiempo después, en 1906, Reginald Fessenden inventó un generador eléctrico mucho más potente que permitía transportar el sonido. A nivel mundial, las primeras emisiones públicas de radio tuvieron lugar en el año 1912.

Es hasta 1920 cuando le son asignadas frecuencias exclusivas a las estaciones de radio dentro de Estados Unidos de América. El gobierno norteamericano, ya en los primeros años de la radio, fue consciente del poder masivo de penetración y en el impacto sobre la cultura que este medio de comunicación tendría en las décadas siguientes.

En Colombia la radio empezó a funcionar el 5 de septiembre de 1929 y muy pronto ya contaba con seis emisoras radiales. El Ministerio de Comunicaciones tiene cinco estaciones monitoras para controlar la radiodifusión, pero la proliferación de estaciones de alcance medio -radio popular- (550-1.601 kHz), hace muy difícil la tarea.

Por ser un medio de fácil acceso y muy económico la radio es la principal fuente de información y noticias para un 85% de la población colombiana.

No obstante su enorme potencial, los esfuerzos por hacer radio han sido mucho mayores que los de pensar la radio… Ocho décadas después de su nacimiento, la radio sigue siendo la ‘cenicienta’ de los medios en materia de conceptualización teórica.

Desde los tiempos de su nacimiento y hasta hoy día se estudia la radio desde la perspectiva de explorar los horarios de mayor sintonía o el nivel de audiencia que una estación determinada recibe mucha mayor atención.

 Entretanto, la indagación o el estudio acerca de las expectativas que la gente cifra, o se le debe entregar en el medio, o las utilidades que este le proporciona desde la concepción de la enseñanza cultural, deportiva y comunitaria, entre otros aspectos, que deberían merecer la atención sistemática de los investigadores y de los gobiernos, se ha convertido en una actividad que motiva escasos esfuerzos; es decir que pensar la radio es una actividad que históricamente motiva escasos esfuerzos, como también se desprende que la reflexión acerca de la dimensión cultural de la radio o su interacción dialéctica con los oyentes constituyen aspectos de presencia poco vigorosa.

El hacer la radio, en cambio, goza de buena salud. Al menos desde la perspectiva de los análisis utilitarios, los cuales siguen atestiguando que la radio conserva intacta su formidable capacidad de penetración y posee -a pesar de todo – uno de los más importantes índices de credibilidad en el ecosistema de medios.

Contexto socio-cultural:

Ahora bien, situándonos en nuestra Región Caribe, particularmente en Cartagena de Indias, y siguiendo los planteamientos de los investigadores de la radio, nos encontramos con aspectos evidentes que han impactado y siguen impactando en el desarrollo social, educacional, cultural y económico de Cartagena, pero particularmente en la calidad de vida que se aprecia en los grandes barrios ubicados en las áreas nororiental, suroriental y en las zonas insulares del Distrito.

El pasado 1 de marzo 2018 se realizó un conversatorio en el marco del proyecto Casa Grande Caribe’, una iniciativa para trabajar en la región por la identificación de estrategias hacia la solución del atraso social relativo del Caribe colombiano, el cual tuvo lugar en la Biblioteca Bartolomé Calvo, área cultural del Banco de la República en Cartagena.

En este acto hubo especial concentración e interés en los temas de Educación, Nutrición, Salud, Saneamiento básico y Financiamiento y Calidad del gasto público, pero lamentamos que en este conversatorio no se hubiera tocado el tema de la influencia de la radio popular en el atraso social y cultural de Cartagena.

Su impacto mediático:

Empezando por decir que nuestro interés es de tipo estadístico e investigativo, y que en ningún momento pretendemos atentar contra el principio de la libre expresión, debemos reconocer que por estos días a través de la radio de corte popular, se tratan temas que en poco tiempo, a fuerza de una fuerte presencia, se convierten en mediáticos, es decir, la radio o emisora que hace la comunicación masiva ajusta los temas disponiendo de una presencia recurrente, a los oídos de una población suelta, libre y dispuesta a llenar necesidades culturales propias, raizales insatisfechas o no renovadas.

Tales temas informativos de marcada tendencia impropia, exclamaciones atizonadas al doble sentido y de poco valor cultural, campañas con invitaciones seudoculturales incitadoras solo al ‘goce’, temas o pautas con fondos musicales altisonantes y sin medida, con tendencias hacia lo obsceno, desfilan por los medios para trascender al público.

Con la intención de comunicar y no confrontar mencionemos que los anteriores temas, suministrados por la radio popular, se convierten en una práctica informativa frecuente y constante, en un claro impulso comercial de hacer la radio, (Léase: explorar los horarios de mayor sintonía o el nivel de audiencia que una estación determinada recibe mucha mayor atención), porque, claro, a la audiencia le resultan ‘buenos’ los temas que se transmiten y de especial interés cuando, en el caso de Cartagena, lo reciben en abundancia “y nutren sus necesidades o vacíos de formación cultural, que debería mantener la Administración Distrital de Cartagena”.

En Cartagena su cultura original está siendo transformada, influenciada o disminuida por una radio popular que actualmente no mide sus consecuencias de penetración masiva por la destrucción de un bien inmaterial como las costumbres sociales y culturales raizales, afectando de un solo tajo la calidad de vida de sus escuchas cartageneros.

El cartagenero nacido en los años 50, 60, e incluso en los años 70 y 80 se resiste a creer que sus valores ancestrales estén siendo diluidos, afectados, alterados o cambiados por una fuerte influencia de la radio popular que, a través de terminologías, acentos, signos, palabras y razonamientos ajenos a lo nuestro, estén creando prototipos o imágenes culturales extrañas y sin valores, que en el fondo van dirigidas en forma punzante hacia los niños y niñas de Cartagena. Evidencias de estos cambios son frecuentes en los barrios de Cartagena cuando sus niños y niñas repiten a todo pulmón las cuñas incitantes y desobligantes para nuestra cultura impartidas por la radio popular.

Es importante mencionar que el Ministerio de Comunicaciones tiene la obligación legal de velar y controlar la radiodifusión y el buen uso de la radio comunicación colombiana y, en este caso, evitar el daño que la radio popular le hace actualmente a la creación y conservación sociocultural cartagenera.

‘Pensar la radio’ – Conceptualización teórica:

Es sabido del poder que posee la radio al contar a pesar de todo con uno de los más importantes índices de credibilidad entre todos los medios de comunicación modernos. Sin embargo, estas expectativas, ciertas en teoría, se truncan en Cartagena desde un punto de vista positivo o real, toda vez que si bien es cierta su credibilidad, también es cierto que esa virtud que posee se entrega actualmente, sin análisis previo, ni a través de una investigación del impacto o afectación que su intención comunicativa pueda tener entre sus escuchas de acuerdo a sus edades o al significado de sus temas, como tampoco se investigan las proporciones de su impacto para construir tejido social en las comunidades.

Es necesario que la radio popular en Cartagena cambie y se dirija a los orígenes y conceptos sociales que han dado renombre a este campo de la comunicación. Se requiere que la reflexión acerca de la dimensión cultural de la radio o su interacción dialéctica con los oyentes se constituya en aspectos de presencia muy vigorosa.

Qué bueno que la radio popular ayude a impulsar, junto con la Administración Distrital, el desarrollo y creación de concursos y competencias juveniles que motiven la creación de grupos tales como: Culturales, de nuestra propia herencia; Del idioma castellano – expresión hablada y escrita; Estudio de la música – sonidos musicales de Cartagena; Deportivos autóctonos de Cartagena; Estudio para reforzar el tejido social comunitario; Vocacionales de interés Industrial, Pesquero, Turístico; Vocacionales de interés tecnológico (comunicación, petroquímico, químico); Vocacional de interés sobre el conocimiento (primaria, secundaria, tecnológico, universitaria).

Resumen:

Es importante resaltar que creemos en la radio popular de Cartagena y sabemos que serán receptivos y positivos a este llamado, pero también debemos destacar que para la radio popular cartagenera es un deber impulsar, reforzar y mantener los lazos de todo lo que tenemos en común y que hace parte de nuestras raíces ancestrales. Creemos que deben promover entre la comunidad cartagenera, aprovechando su incuestionable valor social, los valores que nos unen, que nos identifican, que nos hacen ser lo que somos y sentirnos parte de una misma cultura, de una misma tradición.

Ayudas y consultas:

Extracciones conceptuales del libro ‘El impacto cultural de la radio’, de Ricardo M. Haye, argentino. Máster en Comunicación. Audiovisual y Publicidad, profesor titular en la Universidad Nacional de Comahue (Río Negro. Argentina) y director de la radio Antena Libre FM (General Roca, Argentina). E-mail: nnhaye@uncoma.edu.ar, septiembre, 1998.

– La radio en Colombia – Historia- Banrepcultural – Red cultural del Banco de la Republica.

* Ingeniero electromecánico, especialista en eficiencia energética y dirigente cívico.

 

 

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