El caso de Lucho Anaya: los periodistas no son ‘perros guardianes’ de los que tienen el poder

Por Laura Cardona Muñoz *

El periodista Luis Fernando Anaya, de Caracol Radio, fue castigado por la División Mayor del Fútbol Colombiano -Dimayor-, la entidad encargada de administrar y reglamentar los torneos de fútbol profesional en Colombia, retirándole su acreditación para cubrir los partidos del equipo Real Cartagena luego de que publicara una fotografía en su cuenta de Twitter en la que aparece en el Estadio Jaime Morón con un cartel que distribuyeron algunos hinchas, en el que rechazan al presidente del club Rodrigo Rendón. “Por un Real digno No + Rendón. Real es de Cartagena”, decía el cartel.

La censura al periodista deportivo coincide irónicamente con la celebración del Día Mundial de la Libertad de Prensa el 3 de mayo, lo que se convierte en un hecho realmente lesivo a la dignidad del ejercicio de la profesión no solo en Cartagena, sino en Colombia. De acuerdo con una publicación del diario El Universal, titulada “Dimayor cancela la credencial a periodista”, publicada el viernes 4 de mayo de 2018, página 16, el periodista Gabriel García publica la consulta que realizó a miembros del Club Real Cartagena, quienes no reconocieron haber enviado carta a Dimayor pero señalaron que, refiriéndose al periodista Luis Anaya, “no estaba haciendo el ejercicio periodístico, que es para lo que la Dimayor lo acredita. La acreditación es para que haga cobertura periodística del evento deportivo”.

Pero, ¿qué es la cobertura periodística según la Dimayor? No hay que ir muy lejos para imaginar que para ellos implica simplemente cubrir el resultado de un partido, pero esa no es la verdadera tarea, ni mucho menos la vocación de un periodista. De acuerdo a los investigadores Mellado y Hallin (2017) los roles de los periodistas se pueden explicar en tres ámbitos: voz periodística (presencia o ausencia de la voz del periodista en la noticia); el dominio de las relaciones del poder y el enfoque de audiencia.

Los periodistas, al igual que los profesionales de cualquier otra ciencia, cumplen roles sociales que, según Turner (1990) son patrones integrales de comportamiento y actitudes que constituyen una estrategia para hacer frente a un conjunto recurrente de situaciones sociales. Para ser más exactos, los periodistas dentro de sus roles cumplen con la misión de tener o no presencia de su voz en las noticias; pero adicionalmente, están marcados por la forma como determinan el manejo que hacen con aquellos que ostentan el poder en las sociedades donde interactúan. Es el periodista quien debe decidir si se convierte en un defensor de los poderosos o si su compromiso es con la audiencia, el público o la ciudadanía, de acuerdo como prefiera llamar a su receptor.

A través de las redes sociales, la actitud de la Dimayor fue rechazada por decenas de periodistas deportivos.

¿Acaso el periodista Luis Anaya estaba solo, (o ciego y sordo), en el Estadio Jaime Morón, como para no percatarse de la protesta del público contra el presidente del club? El cubrimiento de un evento noticioso debe recopilar todo el contexto en el que se produce y eso fue lo que en realidad hizo el periodista Luis Anaya.

Adicionalmente, Hanitzcsh (2011), señala roles institucionales de los periodistas, distinguiendo tres para analizar el desempeño en la profesión, estos son: intervencionismo, distancia del poder y orientación de mercado. En el intervencionismo el periodista persigue misiones particulares y promueve ciertos valores, pero hay quienes son activos, están involucrados con las causas, comprometidos socialmente y motivados; y están los pasivos, no involucrados, dedicados a la neutralidad, la equidad y la imparcialidad. En cuanto a la distancia de poder, están los opuestos dados por el periodista que desafían al que ostenta el poder o por el que es leal y/o oportunista. Se podría decir dentro de estas dos categorías: intervencionista y distancia del poder, que el periodista Luis Anaya tiene clara su voz activa dentro del discurso periodístico, lo que no riñe con que sea o no objetivo; al mismo tiempo es neutral, muestra lo que sucede en el estadio con tan solo una fotografía. Y su voz está abiertamente distanciada de los que ostentan el poder; ese es un rol válido del ejercicio periodístico, por ello no quiere decir que sea desafiante, pero no tiene que estar subordinado, ya que ese no es su papel. El trabajo del periodista no es ser jefe de prensa o relacionista público de ninguna autoridad. Su compromiso es con la verdad.

La Dimayor, de acuerdo a la publicación de El Universal del 4 de mayo de 2018, señala que “…rechazamos cualquier tipo de agresión física, verbal y psicológica contra jugadores, cuerpo técnico y directivos de nuestros clubes asociados, ya que este tipo de actos o manifestaciones son grandes generadores de violencia”. Entonces, se podría decir que para la Dimayor los periodistas deportivos no pueden cubrir ningún tipo de manifestación pública de los hinchas, publicar sus declaraciones, dar a conocer sus pancartas o mensajes, darles voz en las noticias o reportajes, ya que esto se puede considerar una agresión o actos que conlleven a la violencia. Si la solución es quitarle la credencial a los periodistas que le den voz a los hinchas, que retraten los contextos sociales, culturales y económicos alrededor del fútbol, y en general del deporte, entonces no se está interpretando bien lo que significa para una sociedad la libre expresión, ni mucho menos el trabajo de un periodista.

Luis Fernando Anaya Guardo es comunicador social y periodista egresado de la Universidad de Cartagena, con un gran talento y un espíritu emprendedor que se vio reflejado desde que empezó su carrera. Cuando cursaba primer semestre, entró a formar parte de un grupo de jóvenes que iniciaron el programa deportivo Entretiempo, en UdeC radio. La transparencia de su carrera no debería ser empañada por intereses personales de ningún tipo, ya que su trabajo, como el de todos los periodistas, se debe concentrar en fortalecer el bien común, no los intereses de unos pocos. Si la Dimayor se sienta a analizar el desempeño profesional de Luis Anaya se daría cuenta que se necesitan más periodistas como él en Colombia.

* Comunicadora Social – Periodista – Psicóloga.

 

 

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