El Dulce Poder, un texto para comprender las movidas chuecas de la política

El pasado fin de semana, en el marco del Festival Internacional del Libro que con gran éxito se realiza en Bogotá, se llevó a cabo el lanzamiento nacional de ‘El Dulce poder, así funciona la política en Colombia’, el más reciente libro producido por el equipo periodístico del portal La Silla Vacía, encabezado por su directora, Juanita León García, y la editora de La Silla Caribe, Laura Ardila Arrieta.

Como se advierte en el propio libro, y como lo señaló con similares palabras el periodista Juan Lozano Ramírez durante un diálogo con Juanita León y Laura Ardila en las instalaciones de Corferias, el texto es “un punto de partida para una comprensión y reflexión más profundas sobre la política, aquel espacio común que podría ser de todos si nos apropiáramos de él y que, sin embargo, no es prácticamente de nadie”.

El dulce poder, un relato para entender el poder político por dentro y conocer cómo se aceitan las maquinarias, sobre todo en vísperas de unos comicios.

Con capítulos sobre la maquinaria, que es “para un político como las arterias al corazón”; sobre los recursos que se mueven en algunas campañas; sobre los encargados de hacer que los ciudadanos del común vayan a las urnas, algunas veces mediante la perversa práctica de la compraventa de votos, conocidos en Cartagena como ‘puyajos’; y sobre cómo son comprados ediles y otros líderes por ciertos candidatos, entre otros asuntos, el libro es un compendio de temas que, para el caso del proceso electoral que vive el país ad portas de elegir un nuevo presidente, se convierten en un oportuno insumo para comprender las movidas del poder político, particularmente las que se ejecutan debajo de la mesa.

Y para el caso de la Ciudad Heroica, donde de cara a la elección atípica que se realizará el próximo domingo se viene dando una verdadera batalla por el primer cargo del Distrito, es un importante aporte en busca de la construcción de ciudadanos informados y, consecuencialmente, electores a conciencia.

El libro apunta, entre otras cosas, “a que los lectores comprendan cómo funcionan los hilos del clientelismo”, como lo manifestaron tanto León como Ardila y, en vísperas de las elecciones tanto presidenciales como locales en Cartagena, que la ciudadanía tenga la capacidad de conocer y -sobre todo – de comprender el porqué de las movidas del poder, es un importante aporte al fortalecimiento de la democracia.

Coautures del libro ‘El dulce poder’.

Durante el conversatorio, Juan Lozano señaló que ‘El Dulce poder’, “es un libro indispensable, que se constituye en una acertada radiografía de la política colombiana y que explica el porqué los políticos no representan a la ciudadanía, algo que, por su probada independencia, solo podía hacer La Silla Vacía”.

Al referirse a Laura Ardila, galardonada en el 2017 por el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar como la Periodista del Año, Lozano expresó que lee “sus textos con mucho agrado, seducido por su prosa pero principalmente por el rigor que impone a sus trabajos y su encanto por la reportería, pero al tiempo con mucha angustia, por los peligros que en Colombia encierra enfrentarse a diario al monstruo de la corrupción, como ella suele hacer para la construcción de sus crónicas”.

En sus respectivas exposiciones, tanto Laura Ardila como Juanita León reconocieron que cuando se habla de compra de votos y otros delitos electorales, de clientelismo y -en general – de corrupción, en todos los casos hay honrosas excepciones, por lo cual no es justo generalizar.

En todo caso, explicó la directora del reconocido portal de internet, sabiendo que en muchísimas ocasiones el Legislativo condiciona la aprobación de las iniciativas del Ejecutivo al recibo de jugosas prebendas, y conociendo que lo mismo sucede en las Asambleas de los departamentos respecto de los gobernadores y en los Concejos distritales y municipales respecto de los alcaldes, sí es posible decir que la regla general es que la ‘mermelada’ es el aceite que engrasa la maquinaria estatal.

Equipo periodístico de La Silla Vacía, un medio especializado en el cubrimiento de la actualidad política colombiana.

Justamente, lo que es la ‘mermelada’ en las relaciones políticas del nivel más alto, y cómo funciona paso a paso, se explica en el último capitulo de ‘El dulce poder’, donde entre otras cosas se asegura que quien negocia con cada congresista el ‘peaje’ requerido (es decir, la ‘mermelada’ para aprobar las distintas iniciativas) es un “enlace de los respectivos ministros del Interior y de Hacienda en el Congreso”; y se dice que, en el caso de los gobernadores y alcaldes, estos deben “contratar las obras, normalmente a través de una licitación que en muchos casos está ya previamente arreglada para que se la gane el contratista escogido por el congresista que se ganó el cupo” (indicativo, es decir la porción de ‘mermelada’).

Durante el conversatorio, al cual asistieron profesores y estudiantes de varias universidades y periodistas de medios de comunicación de diversas regiones del país, se hizo una reflexión colectiva sobre la existencia o no del voto de opinión en el país, y se concluyó que, al margen del voto amarrado que manipula la clase política gracias a sus estructuras clientelares, sí hay un sector de la ciudadanía que acude a las urnas movidos por la defensa del interés general o, en todo caso, por motivaciones contrarias a las meramente políticas.

 

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