Un café con sabor a cultura y niñez

Por Juan Alvarado *

La semana pasada, en el Parque Espíritu del Manglar, se llevó a cabo el café concierto que realiza cada mes la Corporación Atabaques para visibilizar procesos culturales que dinamizan la danza y la música afrocolombiana como forma de reproducir esta tradición y brindar un espacio para que aquellos que no cuentan con un respaldo económico tengan la posibilidad de mostrar su talento.

Los niños son un factor muy importante para la conservación de la tradición; representan la memoria de las luchas de sus ancestros y la esperanza para que estas prácticas culturales no mueran. En esta ocasión se apoderaron del evento y mostraron todo el despliegue artístico que tienen, además del sentido de pertenencia hacia ritmos con los que crecieron y que adquieren un sentido significativo en su vida cotidiana porque además terminan siendo una alternativa para escapar de las realidades problemáticas que enfrentan en su hogar, su barrio y cualquier otro escenario en el que interactúen constantemente con la violencia.

Los niños de la Fundación Kimbala se liberan con sus danzas de todas las emociones que pueden cargar a su corta edad, son otras personas, se sienten en otro lugar cuando la música los contagia, los colores verde fosforescente y fucsia eran los que adornaban su vestimenta, colores vivos, como ellos, como lo que representan antes de subirse y al bajarse de la plataforma. Siempre están con una sonrisa, incluso al dar sus opiniones, el cansancio no los toca, quizás para ellos la preservación de la cultura requiera esfuerzo incluso si tienen que dar un kilómetro extra.

¿Por qué se hace el café concierto?

Cartagena es una ciudad con una brecha de desigualdad bastante amplia y una forma de hacer protesta, ante esto, está la cultura. Por esta razón el café concierto es uno de los 85 proyectos respaldados por la Gobernación de Bolívar y el Instituto de Cultura y Turismo -Icultur – del Departamento. A través del programa Estímulos 2017, tienen la iniciativa de permear toda la geografía bolivarense con la tradición de la danza y el folclor, pensando en una forma de expresión para las personas de más bajos recursos.

A ritmo de tambores, el Parque Espíritu del Manglar acogió a sus visitantes y los anegó de una tradición que permanece viva porque se transmite de generación en generación y que confiere un entramado de prácticas y saberes que poseen un sistema de valores y significados propios, que constituyen un bien patrimonial, en tanto se generan demandas, trasmisión, permanencia, legitimación y defensa de identidades culturales reconocidas desde memorias colectivas.

Tambores de Cabildo es una escuela de formación en música y danza tradicionales del Caribe colombiano para niñas, niños y jóvenes del corregimiento de La Boquilla, una zona de pescadores de pocas oportunidades que se encuentran bajo la presión hotelera, entonces la corporación atrae a jóvenes soñadores con la tambora, el alegre, gaita y maracas para enseñarles música danza, tradición e incluso valores.

* Estudiante de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, Seccional del Caribe

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial