¿Condenados al desgobierno?

diana-mtz2Por Diana Martínez Berrocal *

Como si fuera un deja vu, nuevamente Cartagena se debate entre la incertidumbre del: “va o no va”, pues uno de los candidatos postulados para estas elecciones atípicas se encuentra presuntamente inmerso en una causal de inhabilidad, según los argumentos que sustentan la solicitud de revocatoria que pretende anular su inscripción.

Lo preocupante de esta situación es que la ciudad quedaría nuevamente expuesta a la incertidumbre y a un posible alcalde que en vez de administrar (en año y medio) a una ciudad que está completamente descuadernada, deberá concentrarse en defender la legalidad de su elección, pues en el supuesto caso de que el Consejo Nacional Electoral -CNE – no se pronuncie de fondo sobre la inhabilidad del candidato y este continúe en el certamen electoral y llegara a ser elegido alcalde, dice la norma que dentro de los treinta días siguientes a su elección cualquier persona podrá solicitar la nulidad de esa elección ante la jurisdicción de lo contencioso administrativo, que para el caso de Cartagena conocerá en primera instancia el Tribunal Administrativo de Bolívar y en segunda instancia le corresponderá al Consejo de Estado, para determinar si el candidato se encuentra o no inhabilitado. Dicho de otra manera, así el CNE no se haya pronunciado de fondo sobre si el candidato está o no inhabilitado, por considerar que no existe plena prueba, la jurisdicción de lo contencioso administrativo (Tribunal o Consejo de Estado) podrá tumbar la eventual elección… Eso sin contar que, después de fallados los procesos, a veces se presentan acciones de tutela que pueden, incluso, dejar sin efectos estos fallos.

Esto para significar que existe inseguridad jurídica con relación a la forma cómo se valoran las inhabilidades, porque, lo que para el CNE no es constitutivo de inhabilidad por no existir plena prueba, para la jurisdicción de lo contencioso administrativo sí lo puede ser. Amén de que la propia jurisprudencia en relación con las  inhabilidades ha tenido posiciones diferentes. Por tanto, no es posible establecer con certeza si un candidato se encuentra o no se encuentra inhabilitado mientras no exista un fallo judicial que así lo determine. Y como si aún fuera poco, a todo lo anterior se le suma el pronunciamiento del procurador general de la Nación, quien en visita a la ciudad anunció que el ente de control designó un agente especial para que intervenga ante el CNE por la supuesta inhabilidad del candidato.

Pero más allá del análisis jurídico frente a la supuesta inhabilidad, es importante significar que Cartagena va para el noveno alcalde en seis años y para la tercera elección atípica de su historia, y toda esta situación nos coloca en la posibilidad de vivir una nueva interinidad con todas las consecuencias administrativas, institucionales y políticas que ella conlleva. Entonces, aquí lo que debemos preguntarnos es si Cartagena está en condiciones de asumir ese riesgo.

Termino precisamente con la frase final de la novela más famosa de nuestro nobel de literatura: “las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra”…

¿Será que los cartageneros también estamos condenados a cien años de desgobierno? o, por el contrario, ¿tenemos una segunda oportunidad de unirnos en torno a un liderazgo que nos genere confianza y nos inspire a construir una Cartagena distinta?

* Abogada especialista en Derecho Público y en Sociología Política.

 

1 Comment

  1. A mi me parece interesante la opción de Munera, me parece mas acertado

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