La leche materna: un tejido inteligente que garantiza salud física y mental

Por Marcela Márquez *

En el marco de la celebración del Día Mundial de La Salud, hablaremos de la buena salud desde el principio de la vida, donde todo comienza: con la Leche Materna: este tejido inteligente, alimento vivo, cuya producción es aún un misterio para la ciencia, mas no así sus infinitos beneficios y  virtudes, hace muchísimo más que alimentar: provee de anticuerpos al bebé fortaleciendo su sistema inmunológico, y adicionalmente le reviste de un vínculo muy fuerte, le proporciona calor humano y afecto, lo que determina gran parte de su futuro desarrollo.

Sin embargo, a pesar de ser un proceso vital, amamantar, para muchas personas, es una práctica rodeada de tabúes y creencias infundadas, pero en la actualidad es promovida por muchos profesionales de la salud y es expresamente recomendada por la Organización Mundial de La Salud -OMS-. En entrevista con dos lactivistas y madres lactantes, la Dra. Ana María Sotillo Acero, Pediatra, Puericultor IBCLC, consultora profesional internacional en Lactancia materna en Perú; y Lorena Beltrán Villamil, asesora en lactancia materna y líder del grupo de Apoyo Amamantar Consultas de la ciudad de Cartagena, conoceremos los impresionantes datos científicos y desmitificaremos las creencias populares acerca de la lactancia materna.

Desmitificando la teta

Por encima de su conceptualización erótica, los senos tienen una función fisiológica maravillosa en la crianza del bebé y en el establecimiento de las bases de la salud niño y del adulto. Para comprender esto hay que derribar ciertos mitos infundados.

Estos mitos se basan en aspectos que van desde lo estético, pasando por lo educativo y hasta lo nutricional; encontramos por ejemplo, madres que no amamantan porque piensan que su morfología se verá perjudicada (cuando en realidad sucede todo lo contrario y la acción de dar de mamar colabora en la reducción de grasas con la posterior pérdida de peso); o porque el niño o niña se va a malcriar, o a ‘mamitiar’; o simplemente porque la leche materna es “pura agua”, que no satisface ni alimenta eficazmente al bebé. Incluso hay madres que desisten de amamantar porque creen que no producen suficiente leche.

Sobre esto, la Dra. Ana María Sotillo, más conocida como la Dra. Tetita, explicó que “la gran mayoría de las mujeres están en completa capacidad de amamantar, y pueden incluso amamantar no solo al bebé que  tienen sino a otro bebé, y esto es precisamente porque el mecanismo por el cual ellas van a producir leche es un mecanismo totalmente fisiológico; una vez que sale la placenta, todas las hormonas que se encargan de la producción y la eyección de la leche tienen un nivel máximo en sangre en la madre. En ese momento ya la mamá está en capacidad de amamantar a su bebé sin problema. De hecho, desde la semana 20 de embarazo comienza a producir el calostro”.

La Dra. ‘Tetita’ quien lleva amamantando nueve años consecutivos, y ofrece desde Perú sus consultas online y presenciales, asegura que “Lo importante es que la mami esté informada de todos esos cambios fisiológicos que ocurren en el embarazo en pro de la lactancia y que esa información la obtenga del personal de salud que la atiende; y que en el momento del nacimiento esté acompañada con un consultor de lactancia, un pediatra que esté certificado internacionalmente en lactancia materna porque ese apoyo condicionaría el éxito de la lactancia. Y ya después acompañarla en el parto y en el posparto. Y que se le haga seguimiento a la madre en su lactancia”, puntualizó.

La OMS aconseja la lactancia materna exclusiva los primeros seis meses de vida. Esto quiere decir que desde que nace el bebé hasta cumplir los 6 meses, debe alimentarse únicamente con la leche del seno materno, sin vitaminas ni leche de fórmula adicional. Y, pasado este tiempo, pueden comenzar a ofrecerle alimentos sólidos en presentación de purés, siempre con ingredientes frescos y naturales, inicialmente frutas y verduras; en esta etapa se introducen estos alimentos como un complemento de la lactancia materna, la cual sigue siendo la base de la alimentación.

Para que tenga un comienzo exitoso, la lactancia debe comenzar en la primera hora de vida; es decir, que apenas nazca el bebé, no puede transcurrir más de una hora para colocarlo en el pecho de su madre, salvo que debido a circunstancias médicas esto no se pueda. Por otra parte,  el amamantamiento se realiza “a libre demanda”, esto quiere decir que se ofrece el pecho cada vez que el bebé lo pida, bien sea de día o de noche. En la medida de lo posible, no brindar chupetes ya que interfieren en el proceso natural de establecimiento del hábito de la succión; para ello, en caso de ser necesario, la leche materna debe suministrarse en vasito, o con cuchara o taza, y los alimentos complementarios también con cuchara. Estos alimentos deben ser preparados con todas las normas de higiene.

“Amamantar es algo que se aprende, y muchas mujeres tienen problemas al principio. Muchas prácticas habituales, como la separación de la madre y el niño, las guarderías para recién nacidos o la suplementación con leches artificiales dificultan la lactancia materna. Los centros de salud que apoyan la lactancia materna -evitando estas prácticas y ofreciendo a las nuevas madres asesores formados al efecto- propician tasas más altas de esta práctica”, explica la OMS en un comunicado oficial en su página web.

Y es precisamente una de esas asesoras formadas, radicada en la ciudad de Cartagena, quien lidera una gran iniciativa: se trata de Lorena Beltrán, asesora en lactancia materna. “Hay un mito, que en mi opinión es de dónde se desprenden todos: la creencia de que hay mujeres que dan leche y mujeres que no. Nosotros como humanos somos mamíferos. Nuestra característica principal son las mamas, por las que se alimenta a las crías. Si realmente el número de mujeres que hoy en día dicen no tener leche fuese verdadero y correspondiera a una falta de leche, nosotros como especie nos hubiésemos extinguido. No debemos creer que la falta o la tenencia de leche sea algo que se dé al azar o que sea genético, porque no lo es: es biológico, es una función más de nuestro cuerpo.  Los pechos cuentan con dos órganos que se llaman glándulas mamarias y la única función de esas glándulas mamarias es producir leche”, explica Beltrán.

“Lo que sucede es que nos hace falta información, porque nos metieron en la cabeza hace más o menos unos 60 años, que la leche materna no era buena, y eso responde a diversos acontecimientos de esa época”, concluye.

Lactancia materna vs leche de fórmula

Con la llegada de la industria de la leche artificial, se nos ha recalcado a través de diferentes estrategias de marketing, que esta industria hace un mejor trabajo que la leche materna. Ante esto, constantemente la OMS aclara que las preparaciones para lactantes no tienen los anticuerpos que sí están en la leche materna; y que las ventajas de la lactancia materna para las madres y los niños no pueden obtenerse con leches artificiales.

La leche materna es un alimento que no solamente le proporciona al bebé, desde el punto de vista nutricional, todos sus beneficios, sino también desde el punto de vista emocional”, enfatiza la Dra. Tetita.

“La leche materna se adapta a las necesidades del niño; las cantidades de proteínas, de vitaminas, de carbohidratos, de grasas, de minerales son perfectas en cualquier edad que tenga el bebé. Al segundo año de vida se destacan la proporción de carbohidratos, de grasas, de vitaminas y de minerales que son las que precisamente necesita un niño a esa edad y ya después de los 2 años es importantísimo el valor inmunológico, porque la leche materna tiene factores inmunológicos que van a hacer que su sistema de defensa se desarrolle aún más” , puntualizó. Además, añadió que está científicamente comprobado que las infecciones gastrointestinales y respiratorias  se observan en menor incidencia en los bebés amamantados y, que cuando aparecen en ellos, los procesos suelen resolverse más rápido y de manera más fluida, debido a que reciben las defensas y el consuelo del pecho durante la enfermedad.

Para algunas personas, especialmente para algunas mamás, hablar de amamantar es igual a hablar de ‘esclavitud’. Pero en realidad estamos hablando de libertad. Porque amamantando no vas a tener que realizar un gasto en comprar leche artificial, no vas a tener que levantarte a preparar biberones a media noche, no tienes que llevar nada en tu bolso adicional para poder alimentar a tu bebé, ni tienes que estar pendiente de horarios, ni de composiciones, ni de cantidades, porque ya todo está diseñado para que tú simplemente te desabroches la blusa, saques la teta y ahí está listo y perfecto el alimento para tu bebé”, aclara la asesora Lorena Beltrán.

Otras ventajas para la madre

La OMS, en su página web y a través de distintos mecanismos de información, expone que existe evidencia científica que soporta que en las madres que amamantan se reducen los riesgos de padecer cáncer de mama y de ovarios, y de desarrollar diabetes tipo dos, entre otros padecimientos.

Como si esto fuera poco, cada día que se amamanta se queman aproximadamente 700 calorías lo que equivale a una jornada de ejercicios, lo cual influye positivamente en el sistema cardiovascular de la madre. “Las madres que amamantamos somos muy sanas; comemos lo que siempre hemos comido y hemos tolerado, y hay que comer aproximadamente 5 veces al día e hidratarse muy bien. Tenemos una pérdida de aproximadamente 700 calorías diarias por eso debemos reponerlas”, manifiesta la Dra. Tetita.

El rol activo del padre y de la familia

El papel del padre en la lactancia es el de acompañamiento a la madre que necesita de apoyo. Mientras amamanta, ella necesita ayuda. En palabras de la Dra. Tetita “Necesita por ejemplo que le lleven la comida, que le den un masaje, allí entra el papel del esposo; de estar pendiente de ella pues es su cuerpo el que le da vida a su hijo que también es su hijo, realmente ese apoyo que obtiene a través de su pareja  es fundamental para que la lactancia fluya mucho mejor porque así la mamá sabe que no está sola. Y no solamente es el apoyo del esposo, sino también de la familia sino de la suegra, la tía, y los amigos que visitan. Los amigos que visitan no deben esperar ser atendidos sino que deben ofrecer su ayuda a la mamita, que está dándole vida a través de la tetita a ese bebé. Y que no sólo está nutriendo a ese bebé sino que además está nutriéndolo emocionalmente que pues es importantísimo para ese desarrollo intelectual y emocional del futuro adulto”.

Algunas conclusiones

Abarcar en un artículo todas las aristas de un tema tan profundo y complejo como la Lactancia Materna es una labor casi imposible. El propósito final es la exhortación a la comunidad médica de la ciudad de Cartagena, a que aliente esta práctica. Iniciar la lactancia materna es muy sencillo y es algo natural, pero encontrarse con trabas y el descrédito por parte de los profesionales en la salud supone un retroceso.

* Comunicadora social – periodista

 

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