El Sermón de las Siete Palabras

Primera palabra: Por culpa de sucesivos malos gobiernos; por la venalidad de quienes debieron ejercer sobre estos los respectivos controles político, fiscal, disciplinario y penal, pero no lo hicieron por connivencia o ineptitud; y por la complicidad de vastos sectores del empresariado local, que no vio, ni oyó ni dijo nunca nada sobre los graves hechos que se cometían ante sus narices porque estaban atentos a ver qué porción de la torta presupuestal del Distrito podría orientarse a sus particulares intereses, Cartagena está sumida en una profunda crisis. Hoy, todos los responsables de la misma, por acción u omisión, están unidos alrededor del propósito de que la Alcaldía continúe en sus manos, lo cual, vistas bien las cosas, no solo es natural sino -además – legítimo. Sin embargo, hay quienes creen que es una burla a la inteligencia ciudadana que se le diga que la superación de dicha crisis debe encargarse a quienes la han causado. «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen» (Lucas 23,34).

Segunda palabra: Nunca, como por estos días, en Cartagena había estado tan activo el mercado electoral. Tres comicios sucesivos: el del 11 de marzo, cuando se elegieron los nuevos senadores de la República y representantes a la Cámara; el del 6 mayo, cuando se elija el nuevo alcalde de Cartagena; y el del 27 de mayo (y posiblemente también el del 17 de junio, de requerirse una segunda vuelta), cuando se elija el nuevo presidente de Colombia, tienen pletóricos de la dicha a quienes tienen en cada elección una forma de rebusque; como los puyaojos o mochileros de los distintos estratos, cuyos comentarios en las redes sociales denotan el tamaño de la felicidad que les da saber que sus neveras están repletas gracias a las ‘bondades’ de la democracia. Pero lo de hoy es solo un premio seco. El premio mayor podrían ganarlo si su candidato es elegido: los de menor estrato tendrían puestos o contratos, y los otros tendrían para sus grupos el manejo de las distintas dependencias, y de empresas como la ESE… «Hoy estarás conmigo en el paraíso» (Lucas 23,43).

Tercera palabra: El Jueves Santo, mientras miles de residentes y visitantes realizaban el tradicional recorrido por los Siete Monumentos, un piquete de policías y brigadistas de la Oficina de Espacio Público del Distrito, imponiendo su fuerza, separaron de una vieja carreta a una pareja de vendedores de frutas que se aferraban a ella como dos náufragos a un salvavidas. Y es que, como pudo saberse, de eso se trataba: era el único medio de subsistencia de una numerosa familia. De ser por ellos, no estarían a esas horas de la noche vendiendo mangos mientras otros disfrutaban de la magia de Cartagena. Durante el decomiso, decenas de asombrados transeúntes protestaron por lo que les pareció una gran injusticia: los policías y brigadistas que literalmente ‘corretean’ a algunos vendedores ambulantes son los mismos que ayudan a que varias calles de San Diego sean invadidas por los dueños de ciertos bares y restaurantes. «Mujer, ahí tienes a tu hijo; hijo, ahí tienes a tu madre» (Juan 19,26 s.).

Cuarta palabra: De acuerdo con la Fiscalía, un grupo de servidores públicos se habrían confabulado para cometer una serie de irregularidades, entre estas concierto para delinquir, asociación para la comisión de un delito contra la administración pública, tráfico de influencias de servidor público, cohecho por dar u ofrecer en concurso homogéneo sucesivo, cohecho propio y prevaricato por acción. Tal vez por ignorar cómo se imparte justicia en Colombia, numerosos cibernautas han cuestionado en las redes que, a pesar de que la imputación ha sido similar para todos, unos, como el exalcalde Manolo Duque, permanezca confinado en una cárcel, mientras que a otros, como al concejal Javier Curi, ni siquiera se le ha definido su situación jurídica porque ha estado enfermo. «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» (Mateo 27,46).

Quinta palabra: El presidente del Concejo de Cartagena, Wilson Toncel Ochoa, se vio obligado a tomar una decisión difícil y, según dijo, dolorosa: a los miembros de las Unidades de Apoyo Normativa de los concejales que fueron cobijados con medida de aseguramiento con detención domiciliaria no les certificará ninguna labor, ya que es claro que, si los cabildantes tienen prohibido seguir ejerciendo sus funciones hasta nueva orden, no hay ninguna actividad normativa que desarrollar por parte de asesores o consultores. “Se considera que las Unidades de Apoyo Normativo existen mientras el concejal (…) esté ejerciendo el periodo constitucional para el cual fue elegido”, es el concepto que se tiene sobre el caso. Como era de esperarse, quienes fungían como asesores y asistentes de los concejales asegurados protestaron por la medida, pero el concejal Toncel se mantuvo en su punto: ‘dura lex, sed lex’; ‘dura es la ley, pero es la ley’. «Tengo sed» (Juan 19,28).

Sexta palabra: Como sucedió durante la campaña a la Alcaldía que concluyó con el triunfo de Guillermo Paniza Ricardo sobre Héctor García Romero y, con algunas diferencias, también durante la campaña en la que finalmente Judith Pinedo Flórez venció a Juan Carlos Gossaín, en esta ocasión, de cara a la elección atípica del próximo 6 de mayo, todos los grupos políticos de Cartagena y Bolívar se han unido alrededor de un solo candidato: el exconcejal conservador Antonio Quinto Guerra. Lo que distintos analistas manifiestan es que, ante el descrédito de un sector de la dirigencia política local, con un Concejo sesionando con solo siete de sus 19 miembros y unos congresistas mencionados en los escándalos por el Cartel de la Toga o investigados por parapolítica, entre otros hechos, lo lógico es que todos se unan para intentar defenderse de la mejor forma ante los embates de la justicia y, sobre todo, de la opinión pública. ‘Todos a una, como en Fuenteovejuna’, parecería ser la consigna que algunos enarbolan como un propósito de natural supervivencia. «Todo está consumado» (Juan 19,30).

Séptima palabra: A medida en que se acerca el 6 de mayo, día en que los cartageneros deberán elegir a su próximo alcalde, y sobre todo todo el 27 de mayo, fecha en la cual los colombianos deberán elegir al próximo presidente de la República, si hay algo que crece exponencialmente en las redes sociales y los diferentes medios de comunicación son las mentiras, las verdades a medias y las falsas noticias o fake news. Desde una y otra orilla, contratistas de ciertas campañas o meros simpatizantes de algunos candidatos se dedican cada vez con mayor ímpetu a difundir falacias que, desafortunadamente, suelen caer en el terreno abonado de la ignorancia ciudadana. A falta de cultura política, innumerables hombres y mujeres carecen del ingenio y el discernimiento requeridos para diferenciar el engaño de la realidad. Por física ignorancia o desmemoria, algunos consideran que un pirómano podría ser el apropiado para sofocar un incendio. «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu» (Lucas 23,46).

 

Otros sermones:

– El Sermón de las 7 palabras – I

– El Sermón de las 7 palabras – II

– El Sermón de las 7 palabras – III

– El Sermón de las 7 palabras – IV

– El Sermón de ls 7 palabras – V

 

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