La Popa agoniza ¡Crisis ambiental en Cartagena!

Por Juan Diego Perdomo Alaba *

La reconocida abogada cartagenera Verena Lucía Guerrero Bettín es cofrade de la Virgen de La Candelaria, patrona de Cartagena, y muy cercana a los padres Agustinos Recoletos que custodian a perpetuidad el convento de Santa Cruz de La Popa, destino obligado de propios y visitantes.

Hace ya un año, tras la declaratoria de calamidad pública del Cerro de La Popa, Verena Lucía me llamó indignada y casi al llanto a contarme del progresivo deterioro de este ecosistema, causado por años de fenómenos incontrolados de invasión ilegal, deforestación, manejo inadecuado de basuras y socavamiento de taludes, que han agravado su ya inestable composición geológica de origen calcáreo. Hasta la fecha y sin desfallecer, hemos bregado para que el tema no pierda vigencia ni lo ataque el canibalismo noticioso donde la inmediatez de las redes sociales altera el foco de lo realmente importante. Nuestros gritos de alerta, no obstante, se han estrellado una y otra vez contra el muro de la indiferencia e inoperancia Distrital, pese a las constantes denuncias que varios medios locales, entre ellos El Universal y la básica local de RCN Radio, han hecho reiteradamente sobre el problema de marras.

Hace un mes en una columna para la Revista Metro (leer ‘Teleférico en el Cerro de La Popa, ¿a espaldas de los cartageneros?‘) alerté sobre la prefactibilidad de una asociación público – privada -APP – para la construcción y operación de un teleférico en La Popa, según información publicada en el Registro Único de Asociaciones Público Privadas de la Dirección Nacional de Planeación -DNP-, en la que señala a la “Alcaldía de Cartagena” (pese a que el alcalde (e) Sergio Londoño lo niegue), como entidad estatal competente. Es un proyecto que, entre otras, no contempla las obras de contención y mitigación del riesgo en el Salto del Carbón y la recuperación integral del Cerro. El único que atendió nuestra preocupación al respecto fue el candidato a la Alcaldía Andrés Betancourt, quien lleva meses haciéndole seguimiento a la situación. El exconcejal incluyó dentro de su agenda de temas a intervenir con prontitud las acciones sugeridas que frente a la problemática, creemos, se deben implementar.

La poca capa vegetal que queda está arrasada y quemada, echando humo, sucumbida ante la mano inmisericorde de inescrupulosos.

Betancourt programó el pasado miércoles un sobrevuelo en helicóptero por la ciudad y me invitó para registrar en vivo y de primera mano las condiciones reales del Cerro. Al sobrevolar el área, lo primero que se advierte en la atmósfera es una delgada capa plomiza, que no es más sino la polución acumulada por las emisiones de gases que no tienen ningún control en tierra por parte de la autoridad ambiental y de tránsito competentes. Al bordear el Cerro, nos aterramos al ver cómo los invasores hacen cortes indiscriminados de 90 grados en los taludes que soportan la montaña, debilitándola y generando así posibles derrumbes en los barrios de invasión que circundan sus laderas. -“¡Un ecocidio!” – pensé; “¡esto hay que denunciarlo!”, me gritaba el candidato, inquieto por lo que observaba.

Da grima e impotencia ver las faldas de La Popa completamente deforestadas. Se observa cómo todos los días se talan y queman árboles deliberadamente en amplias zonas y terrenos de alto riesgo para lotear, vender, invadir e instalar cambuches o viviendas improvisadas que demarcan con estacas y polisombras, todo ello con la anuencia de las autoridades que conocen la problemática pero no actúan quizá por incapacidad institucional. La poca capa vegetal que queda está arrasada y quemada, echando humo, sucumbida ante la mano inmisericorde de inescrupulosos. La deforestación no da tregua, arreciada por depredadores que destruyen el bosque seco tropical del Cerro para venderlo por pedazos ante la mirada indiferente de una sociedad civil paquidérmica que no se levanta ante la gravedad de lo que viene ocurriendo hace décadas. Igual en la Loma del Marión y el Cerro de Albornoz, ambos invadidos e inestables, con alto riesgo de deslizamientos, donde la vegetación está totalmente disecada. Un literal peladero árido. El panorama luce desolador en contraste con el desarrollo privado del sector industrial de Mamonal, Bocagrande y Zona Norte; Manga no escapa al problema porque es una isla densificada, tugurizada y estrangulada.

Sin POT ni PEMP, herramientas necesarias para la planeación, Cartagena crece desordenadamente sin criterios de desarrollo urbano sostenible e integrado.

Ante la aguda crisis ambiental del Cerro y tras la falta de reacción del Distrito para intervenir el problema ecológico y social de esta reserva ambiental, radiqué este derecho de petición que espero sea respondido en los términos de Ley: https://drive.google.com/file/d/0B5AtZ1PgTnJ-T2NOS0lqZ0NOQ3RGWjZLQ1JiOHpOUFJZSjFB/view?usp=sharing

La Ciénaga de la Virgen, una cloaca tugurizada

En la Ciénaga de La Virgen lotean en agua y cercan con palos para invadir en marea baja.

Cartagena está sitiada por agua, abundan los caños, canales y ciénagas repletas de basura y fauna pútrida. Sobrevolando la Ciénaga de La Virgen se avista claramente cómo lotean en agua y cercan con palos para invadir en marea baja, rellenando con escombros y talando mangle para levantar casuchas de madera. La mortandad de mangle y afectaciones del cuerpo lagunar es alarmante. La fauna y la flora muerta por falta de oxigenación de las aguas turbias y espumosas con nata café que se avizoran, han convertido los cuerpos de agua de la ciudad en pozos putrefactos que generan enfermedades transmitidas por vectores.

La que antes era una despensa acuática ahora es un lodazal verdoso que agoniza por la contaminación y evidente sedimentación. Se ven alcatraces, peces e iguanas muertas por doquier. Los rayos de un sol mañanero impactan en las escamas grises de los bocachicos podridos y su destello se destaca entre la policromía de una charca estancada, otrora extensa laguna. Un ecosistema que se agrava a ritmo trepidante sin que ninguna autoridad ambiental del Distrito se inquiete por su inspección e intervención.

“El caño Juan Angola está a punto de desaparecer”: Perdomo

En El Pozón se observa la desecación de humedales para convertirlos en extensos potreros delimitados por gigantescas hojas de zinc, quizá para construir vivienda de interés social, en una zona de evidente y recurrente alto riesgo de inundación.

Ya en tierra, la congoja abruma, pero el optimismo crece, pues el ejercicio de ver a la ciudad a más de mil pies de altura nos da una perceptiva real de los problemas que la aquejan, y al paso en aire por los diferentes sectores vamos tomando nota de las posibles acciones de intervención que solo un gobierno inteligente y con decisión, creatividad, voluntad pero sobre todo con autoridad, puede ejecutar para corregir, controlar y detener las dificultades sociales y medioambientales ya mencionadas que de no atender oportunamente nos puede conducir a una tragedia ambiental y social de magnitudes inimaginables. Por eso, y ante la grave crisis ambiental que padece la ciudad, la propuesta sin eco de Andrés Betancourt de declarar la emergencia ambiental no me parece descabellada. Por el contrario, debe incluirse en la agenda de gobierno de todos los candidatos a la Alcaldía y discutirse en un foro abierto.

A propósito, el caño Juan Angola está a punto de desaparecer. Propongo un plan de ordenamiento de cuerpos de agua asociado al POT que ojalá esté listo para antes del primer trimestre de 2019. Hay un senador liberal que tiene como feudo perenne al Establecimiento Público Ambiental -EPA, autoridad del ramo distrital inoperante e invisible, foco de burocracia y corrupción. El próximo alcalde debe intervenirla y volverla operativa, protagonista de la solución y no antagonista del problema.

Ver video del sobrevuelo: https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=854895408028630&id=253492014835642

 

* Comunicador Social – Periodista de la Universidad de Cartagena

 

Contexto:

Teleférico en el Cerro de La Popa, ¿a espaldas de los cartageneros?

4 Comments

  1. MARIA SOCORRO GOMEZ DE PARIS dice:

    Será por todo esto, que se aplazaron las elecciones de Alcalde????
    Esperan que el actual cumpla para lo que fue enviado….
    Yo no soy cartagenera, pero adoro a MI CARTAGENA DEL ALMA… y a nuestro Cerro tulelar de la Popa, albergue del Convento de los venerables padres Agustinos, quienes nos han inculcado esa devoción tan linda de nuestra Virgencita de la Candelaria, Patrona de nuestra Ciudad desde hace más de cuatro siglos.

  2. Lilia Moreno dice:

    Por lo menos este candidato puede tener una imagen clara sobre el desastre ocasionado por la falta de autoridad. Espero que el sea quien llegue a la Alcaldía y ponga orden a este crecimiento desordenado de urbanizacion criminal contra nuestra propia subsistencia.

  3. Luis Velásquez M dice:

    Considero que es falta de autoridad, que esto esté sucediendo ya que no es de ahora que se viene publicando lo mismo. Dónde están las autoridades competentes, están esperando que algo suceda para meter las manos.

  4. El panorama que se observa en la zona de La Popa, es la antesala para que el deterioro ambiental de Cartagena continúe, sin que haya un funcionario que frene tanto abuso y haga respetar los derechos de todos los ciudadanos a gozar de un “ambiente sano y optimo””, lo mas grave que ha venido ocurriendo es que, ni el Alcalde anterior, ni el actual, ni ninguna otra autoridad, como ha ocurrido con la Ciénaga de la Virgen, frenen el enriquecimiento de las grandes constructoras, que en el fondo son las precursoras para que las personas que invaden y que se dicen de “de pocos recursos”, quemen, destruyan los recursos naturales, invadan los terrenos y los cuerpos de agua y luego vendan esos terrenos a esas Corporaciones, ahí hay grandes intereses, lo digo con conocimiento de causa, en mi poder tengo un archivo extenso de las denuncias hechas ante los entes de control y ante la Fiscalía donde cursa una investigación por el daño ambiental de la Ciénaga de la Virgen, entidades que les correspondería actuar con diligencia y tampoco lo han hecho, hago salvedad de la Contraloría de Cartagena, entidad que si hizo una investigación de lo que ha venido ocurriendo con el caso de la Ciènaga de la Virgen, el cual arrojó datos importantes que bien podrían haberse utilizado para frenar la corrupción, pero no se que ha pasado después de su emisiòn; mi humilde criterio es que en todo esto hay en el fondo una gigantesca corrupción.

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