¡Ojalá que muchos más Mr. Black y Yuranis puedan casarse así en el Centro Histórico!

Lo que pasó la noche del sábado fue histórico si se analiza su trasfondo: Mr. Black demostró que la parte más renombrada de Cartagena, su Centro Histórico, no está escriturada para unos pocos. Él y su esposa alguna vez soñaron casarse a lo grande y lo consiguieron, como también es completamente válido, a punta de esfuerzo y dedicación.

Por Israel González Díaz *

Más allá de la corona que por gusto propio lució el cantante de champeta Édwin Antequera Mercado, más conocido como Mr. Black, durante la celebración de su boda con Yuranis León, la compañera de batallas con la que comparte su vida desde hace más de 12 años, el tan nombrado evento que paralizó el Centro Histórico de Cartagena la noche del sábado dejó ver una realidad para reflexionar: resulta extraño que a muchos cartageneros de a pie, como alguna la vez lo fue Mr. Black y como aún los somos muchos en la capital bolivarense, pareciera molestarles que alguien como ellos celebre su éxito en lugares que históricamente se han creído reservados para ciertas élites.

Cuando se supone que debería alegrarnos que un muchacho negro, criado en el barrio y con un pasado marcado por carencias logra tener una boda soñada, paradójicamente gente igual que él solo arremete para tildarlo de ‘corroncho’ y ‘ostentoso’.

Basta con leer algunos comentarios en redes sociales para darse cuenta que sobran quienes lo señalan, como si Mr. Black hubiera cometiendo un crimen, por casarse luciendo una corona. O como si fuera culpable de una tragedia de la magnitud del sitio del pacificador Pablo Morillo.

Pero no. Lo único que hizo fue casarse, como lo hacen tantos que cuentan con los suficientes medios económicos, en una iglesia imponente, rodeado de sus amigos y personalidades de la farándula nacional, a las que uno solo está acostumbrado a ver en las celebraciones del jet-set.

Lo que pasó la noche del sábado fue histórico si se analiza su trasfondo: Mr. Black demostró que la parte más renombrada de Cartagena, su Centro Histórico, no está escriturada para unos pocos. Él y su esposa alguna vez soñaron casarse a lo grande y lo consiguieron, como también es completamente válido, a punta de esfuerzo y dedicación.

Míster y su esposa saludaron a la gente que los aplaudía en lo alrededores de la iglesia de Santo Domingo, remataron la recepción de la boda en el majestuoso Teatro Adolfo Mejía, y eso vale mucho más que cualquier crítica de quienes en redes se limitaron a descalificar la corona de Mr. Black, sus trenzas o su traje.

Estoy convencido de que una boda de un cantante de champeta en el Centro Histórico,  y con semejante acogida, hace unos 20 años ni el más optimista de quienes no comulgamos con las discriminaciones la hubiéramos vislumbrado.

Por eso la del sábado no fue una noche cualquiera. Por encima de los detalles y gustos que solo le competen a la pareja de recién casados, es un gran paso para celebrar como cartageneros. Es una buena oportunidad para decir: ¡ojalá que muchos más Mr. Black y Yuranis puedan casarse así en el Centro Histórico de Cartagena!

 

 

 

4 Comments

  1. Eduardo Arellano dice:

    También NECESITAMOS muchos periodistas como tu que le hagan reconocimiento a lo nuestro. ASÍ es Israel. Cartagena es para los CARTAGENEROS!!!!

  2. Dudumar dice:

    Me pareció estupendo que cumplieron su sueño. Muchos cartageneros de seguro hubiesen querido hacerlo y el temor los invadió. Muy original Mr Black. De mi parte solo reciba mis felicitaciones.

  3. Belisario Canedo Tenorio dice:

    Buen artículo, como hace falta apoyo por parte de nosotros a nuestros hermanos conciudadanos del pueblo.

  4. Osar Rojas dice:

    Pocos entienden que Mr. Black se puso una corona para estar a la altura de su reina.

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