El café con aroma a paz que se cultiva en las entrañas de los Montes de María

Por Israel González Díaz *

Separada del casco urbano de San Jacinto, luego de recorrer siete kilómetros por una trocha resquebrajada, está la finca La Envidia. Allí, entre la espesa vegetación de los Montes de María, se cultiva desde hace cinco años un manjar que comienza a forjar su camino a punta del esfuerzo de sus gestores: es el café Cerro Maco.

En una tierra donde se habla tradicionalmente de hamacas tejidas a mano, de los suculentos chicharrones, a orillas de la carretera; y, por supuesto, de las composiciones del gran  Adolfo Pacheco, el cultivo del café ha surgido como un bálsamo para dos sanjacinteros que se propusieron dejar a un lado un cruento pasado marcado por la guerra.

Son ellos José Aurelio Ortega Carval, un campesino bonachón de escasas palabras, actual presidente de la Cooperativa de Caficultores de los Montes de María; y Neil Reyes, un romántico de la vida que se propuso trabajar en equipo para generar empleo en San Jacinto.

Ambos, por temor a perder sus vidas, vivieron lejos de sus tierras en los tiempos del conflicto armado. Sin embargo, hoy, gracias a las bondades del posconflicto, están de vuelta con los suyos y han comenzado a recoger los primeros frutos.

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Para llegar a la vereda El Bongal, donde se encuentra la finca cafetera La Envidia, José Ortega y Neil Reyes lo hacen acudiendo a conocidos mototaxistas que les cobran, en promedio, $15.000 ida y vuelta. Sin embargo, esta vez, por cuenta de unos visitantes, el segundo consiguió ahorrarse unos pesos, gracias a que recibió un ‘chance’ en una camioneta.

Tras llegar a un punto del recorrido en que ningún vehículo puede pasar, debido a que se inicia un camino de manantiales y grandes rocas esparcidas sobre las aguas, se hace necesario continuar a pie. Sin duda, es la mejor forma de contemplar el paisaje. La temperatura cambia y se hace mucho más agradable luego de un trayecto previo donde primó  un fuerte calor.

Luego de dejar atrás el camino de manantiales de aguas cristalinas, comienza el recorrido por las elevaciones donde se encuentran los cultivos de café. Allí está La Envidia, finca bautizada así según sus propietarios, debido a la vista privilegiada con la que cuenta y que incluye, entre otras bondades, estar rodeada de los espejuelos de agua  que bajan desde el Cerro de Maco.

Los cultivos de café, que deben estar siempre en terrenos inclinados para que el agua “no los ahogue”, están distribuidos en cinco hectáreas del terreno.

“En esta finca, a la que mis abuelos le pusieron ese nombre por su bonito entorno, es donde desde hace cinco años cultivamos el café Cerro Maco. En el tiempo que estuve por fuera de San Jacinto, por culpa de la violencia, aprendí mucho sobre el café y me di cuenta de que acá también se podía sembrar. Desde entonces,  con la asesoría de mi amigo Neil Reyes, comenzamos este proceso y sabemos que vamos a seguir creciendo”, explica el caficultor José Ortega, sentado en un pequeño banquillo de madera.

Reyes añade que el tiempo de cosecha del café Cerro Maco se inicia desde agosto hasta el fin de año. En promedio, de acuerdo con su experiencia, se producen unas 50 cargas, que equivalen a 100 bultos, con un peso de 50 kilos cada uno.

En esta fase, según este caficultor sanjacintero, se generan 10 empleos indirectos que corresponden a los campesinos que se encargan de recolectar el café. También está un despulpador y una cocinera, para un total de 12.

Una vez recogido el café, agrega Ortega, es lavado,  pasa a una despulpadora, y después se seca en un depósito cubierto con un plástico transparente.

Cuando los granos de café están secos, lo que marca que el producto está listo para ser llevado al casco urbano, se inicia su transporte en vehículos tipo campero.

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Cuando termina la fase de cultivo y adecuación de los granos de café, ya en el casco urbano de San Jacinto, arranca la recta final para su comercialización.

El encargado de esta fase es Neil Reyes, quien junto a su esposa, ha asumido la distribución de un producto que ha comenzado a posicionarse, no solo en ese municipio de los Montes de María, sino que también busca abrirse paso en Cartagena, donde se puede conseguir en el Parque Espíritu del Manglar, un espacio administrado por la Gobernación de Bolívar, que la ha abierto las puertas al agro del departamento.

Reyes explica que, tras recibir el café en su casa, se inicia el proceso donde los granos son tostados por un periodo que oscila entre ocho y  diez minutos. Y, por último, son trillados de manera artesanal como antesala a la fase  de empaque.

En palabras de Reyes, diariamente, se puede tostar una libra de café cada cinco minutos.

Aunque el café se ha convertido en el producto insignia de Cerro Maco, la gama de comestibles y bebidas que ofrecen también incluye agua embotellada, licor a base de café, malteadas, postres y granizados (que son una especie de ‘raspaos’ con sabores naturales).

En un costado de la plaza central de San Jacinto, en un espacio acondicionado con un pequeño quiosco y sillas plegables de Cerro Maco, los amantes del café pueden degustarlo en sus diversas presentaciones  en las tardes y nochesEste punto, según Neil Reyes, es atendido por mujeres cabeza de hogar.

Debido al empuje y emprendimiento de café Cerro Maco, esta iniciativa fue reconocida recientemente como una de las mejores alianzas para el posconflicto que se vienen desarrollando en todo el país. Por ello Neil Reyes asistió como uno de los invitados de honor al Foro Semana realizado en El Carmen de Bolívar, en alianza con el gobierno del ‘Bolívar Sí Avanza’, en 2017.

Mientras tanto, siendo conscientes de que aún les hace falta mucho camino por recorrer, José Aurelio Ortega y Neil Reyes esperan seguir cosechando mayores éxitos y oportunidades laborales para la región de los Montes de María

* Comunicador social y periodista, con énfasis en comunicación para el desarrollo, egresado de la Universidad de Cartagena; miembro del equipo de Comunicaciones y Prensa de la Gobernación de Bolívar; excorresponsal y exjefe de redacción de la casa editorial de El Heraldo en Cartagena.

 

 

 

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