Breve análisis de las elecciones atípicas de Cartagena… y diez propuestas al nuevo alcalde

Por Juan Diego Perdomo Alaba *

El próximo 15 de abril se realizarán las elecciones atípicas en Cartagena que va por su octavo alcalde en siete años. Hay una baraja variopinta de candidatos, pero solo dos tienen opciones reales de reemplazar al tristemente célebre Manolo Duque, hoy detenido en una cárcel en Sabanalarga, Atlántico. Los verdaderos dueños del poder en la ciudad arman afanosamente una candidatura fuerte que les garantice proteger sus intereses, representados en billones de pesos que aguardan en esos feudos perennes en que se han convertido las Secretarías y los entes descentralizados del Distrito.

No hay tiempo para patalear ni rogar procesos ciudadanos o tercerías. Solo habrá un mes de campaña. Lástima, la indignación facilista solo nos alcanza para quejarnos después de la tragedia pero no para elegir bien, se convierte entonces en un artilugio artificial y efímero que caduca al rato. Pululan grupillos digitales de ‘bienpensantes’ que se dividen ante la primera adversidad o diferencia; craso error, pues la verdad no es la que yo proponga, sino la que resulte del debate, del conflicto. Noto además con incertidumbre que nos estamos preocupando más por el reconocimiento individual que por incidir en transformar desde lo colectivo. Por eso no avanzamos y el enemigo nos gana la mano.

No nos dejemos permear por el debate nacional, por esa peligrosa narrativa binaria de los buenos y los malos, el negro y el blanco, todo o nada, pues el cambio social es cuestión de más o menos. Nuestra realidad y sus complejidades demandan un juicioso análisis en perspectiva. Creo más en el reformismo gradualista, incremental y permanente, que en el utopismo y la simplificación ideológica de derrumbar para volver a hacer, de descalificar al uno y al otro por tener alianzas políticas ‘cuestionadas’ en una coyuntura que lo supone inevitable. En política uno más uno no es dos. Aun así, hay unas líneas rojas que debemos trazar para no darle tan amplio margen a lo indebido. Evitemos siempre el ‘mesianismo’, el ‘adanismo’ y, en las próximas elecciones constitucionales, las candidaturas recicladas, esas que dicen tener “trabajo de base” y se engordan de números de cédula que luego venden al mejor postor para perpetuar su pequeño poder.

En esta difícil coyuntura, estimado lector, necesitamos una ética de mínimos, no de santos. El filósofo británico Michael Oakeshott decía que en cuestiones prácticas, el anhelo de perfección era una idiotez. Combatamos pues esa extorsión moral de unos cuantos que creen ser el faro de la ética pública, polarizándonos entre buenos y malos, probos y corruptos; no escondan sus preferencias pues alguien nos tiene que gobernar. Y si es Quinto, Andrés o Múnera, por el bien de la Cartagena, habrá que rodearlos. Los tres saben qué hacer.

En su columna ‘Orden en la casa’, la gerente de la ANDI en Bolívar, Vivian Eljaiek, les pide con tino a los candidatos “no más promesas de realización de grandes obras y transformaciones sociales que no se van a cumplir”. Es cierto, por ahora, evitemos experimentos ambiciosos y reformas radicales. Es falso que en este momento haya soluciones totales y definitivas para los problemas de la ciudad, pero sí es posible ordenar la casa, recuperar el rumbo, la confianza y la gobernabilidad. Y en ese afán de ganar adeptos, no faltará quien tenga más propósito que metodología, ¡descartémoslo! Evitemos también la personalización de la política, pues necesitamos hallar consensos colectivos para propósitos comunes. Eso último también aplica para el escenario nacional.

Y antes de irme con las diez propuestas, es necesario destacar que en Cartagena sí hay liderazgos positivos, renovados y genuinos pero desarticulados. Me incluyo. En estos próximos dos años debemos propiciar un proceso de selección ciudadana que construya en torno a una candidatura social de consenso que responda a los intereses de la ciudad. No es la persona, es el sistema. Necesitamos articular voluntades e inteligencias individuales para construir una colectiva. Como nos enseñó el papa Francisco, propiciemos desde ya la “cultura del encuentro”.

Antes que nada y si queremos avanzar, es necesario abordar dos temas: 1. Pacto de Transparencia por Cartagena entre el nuevo mandatario y los gremios económicos; las familias García Romero, Blel y Araújo; y el empresario Alfonso Hilsaca Eljadue. Unos mínimos serían sacar la salud y la educación de la rapiña burocrática del Distrito, sectores donde los recursos deben ser sagrados. 2. El Distrito mantiene un rezago presupuestal preocupante y la mala calidad del gasto limita la atención de las necesidades de la ciudad. Para ello, el gobierno entrante debe mejorar la gestión de cobro, es decir, optimizar su desempeño fiscal mejorando el recaudo de la base tributaria vía impuesto predial e industria y comercio. 3. Reducir la dependencia de los recursos del Sistema General de Participación -SGP – de transferencia del Gobierno Nacional que tienen destinación específica en salud, educación y saneamiento básico. Urge un nuevo estatuto tributario y actualización catastral.

Teniendo en cuenta el poco tiempo que tiene para gobernar, el nuevo alcalde debe delegar y nombrar un Comité de Crisis que identifique los temas gruesos que hereda para darle trámite urgente y hacer parciales de cómo avanzan y en qué instancia están. Retomar la figura del ‘alcalde de la calle’ que atienda y agilice los procesos de atención a los requerimientos diarios de las comunidades. Dar solución a los ‘chicharrones’ del día a día para liberar al mandatario que deberá llevar hamaca a Bogotá para jalonar recursos que siempre faltan.

No ‘Dionisar’, es decir: gobernar para poner la casa en orden sin favorecer a intereses particulares pensando en las próximas elecciones. Focalizar y mejorar el gasto público. Es un despropósito, por impactar rápidamente y generar indicadores de gestión y marcar en las encuestas de favorabilidad, endeudar a la ciudad para regar cemento sin planificación, como hizo el exalcalde. La primera tarea que debe hacer el recién posesionado es mostrar victorias tempranas que le devuelvan la confianza a la ciudad. Eso es fundamental.

A consideración, diez propuestas al nuevo alcalde:

1.- Las instituciones no son el problema. Las ventajas de Edurbe son muchas, por eso las casas políticas se la pelean. Y por su naturaleza de empresa de desarrollo urbano ha sido aprovechada para burlar el régimen contractual en beneficio de terceros. Es necesario entonces reestructurarla para que cumpla su objetivo primigenio: ser el brazo ejecutor del Distrito, el gran desarrollador urbano de Cartagena y Bolívar mediante una gestión que administre los recursos con transparencia y rigurosidad.

2.- Revisar el contrato de peajes de la Concesión Vial de Cartagena. Escuchar a los convocantes de la acción popular que busca su desmonte y propiciar espacios de sano debate y reflexión frente al tema. Estar atento a los resultados del estudio al contrato que sale en marzo y con base en aquellos, tomar decisiones inteligentes, sensatas pero concertadas. Hay un control excepcional en curso.

3.- Decisiones frente a la ola de inseguridad y criminalidad en la ciudad. Diseñar e implementar una Política de Seguridad integral con inversión social.

4.- Intervención integral y obras de mitigación del riesgo en el Cerro La Popa antes de pensar en el proyecto Bosques de Paz, que contempla mirador turístico y teleférico desde el parque Espíritu del Manglar. Calamidad pública estuvo mal decretada, revisarla, va para un año.

5.- Concluir el proceso de sustitución de vehículos de tracción animal ordenado por el Juzgado Octavo Administrativo del circuito de Cartagena y presentar un informe sobre los avances en la formulación de la Política pública de habitantes de calle fallada en segunda instancia por el Tribunal administrativo de Bolívar.

6.- Es momento de abordar la problemática del mototaxismo en Cartagena con creatividad y autoridad. Para dar un primer paso, es necesario que el Departamento administrativo de tránsito y transporte –DATT- realice un censo tecnológico de caracterización de motocicletas en el Distrito para cuantificarlas y definir su uso.

7.- Intervenir y fortalecer a la secretaría de Planeación. Acciones:  – Formulación sin dilaciones del POT y PEMP concertados para marzo de 2019. Ambos procesos de cara a la ciudad y con metodología de participación. – Presentar informe sobre el Plan de Normalización Urbanística a corte de abril del presente año. – Incluir el plan de ordenamiento de cuerpos de agua asociado al POT y encargar al EPA de su limpieza. – Censo y ruta de atención para denuncias de construcciones ilegales. – Control y vigilancia de obras: Control Urbano. – Seguimiento riguroso al cumplimiento de las normas urbanísticas de patrimonio en el Centro Histórico (IPCC).

8.- Revisar los grandes contratos de concesión y sus prórrogas. Aguas de Cartagena; Circulemos Cartagena; Corredor vial de Cartagena; alumbrado público; Servicio de recolección de basuras – ASE (Áreas de Servicio Exclusivo) y Transcaribe.

9.- Retomar la discusión sobre la implementación del Plan4C, Cartagena competitiva y compatible con el clima. – Seguimiento permanente y espacios de debate y reflexión sobre el dragado al canal de Varadero en la bahía. Un inminente ecocidio. – Mesas de concertación con las comunidades en Tierrabomba (consulta previa). –  Mesas de concertación con las comunidades en Barú (consulta previa).

10.- Dos proyectos para arrancar ejecución antes de 2019: Plan maestro de drenajes pluviales y Proyecto de protección costera.

Para discutir:

Restructuración administrativa del Distrito, creación de la secretaría de Turismo; plan de bancarización de economía popular para enfrentar al “gota a gota” y la informalidad. Fortalecimiento de la política cultural del Distrito. Enfrentar el fenómeno de la conurbación, “Hablemos de área metropolitana”, la gran Cartagena como ciudad-región que apalanque el desarrollo rural, industrial y medioambiental. Comenzar a discutir con todas las fuerzas vivas de la ciudad la propuesta de Meisel y Ayala ‘Cartagena libre de pobreza extrema’. Plan integral de movilidad urbana sostenible. Existe una sentencia de primera instancia donde el Juzgado Séptimo Administrativo de Cartagena ordena al Distrito hacer un censo de animales de calle y crear un Centro de Bienestar Animal, urge abordar el tema y gestionar los recursos para su ejecución y creación de un modelo que garantice su sostenibilidad. Realizar un censo de infraestructura deportiva y educativa en el Distrito para conocer su verdadero estado y así gestionar su intervención urgente.

Con voluntad política, autoridad, imaginación, eficiencia, disciplina, buena comunicación y capacidad resolutiva, se puede ordenar la casa.

* Comunicador Social – Periodista de la Universidad de Cartagena

 

 

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