La Esperanza que cruza los mares

Por Rudy Alberto Negrete Londoño *

Cartagena de Indias, una ciudad que durante el pasado fue asaltada por los barcos piratas de calaveras, hoy recibe en sus mares una expedición sin precedentes, la librería flotante más grande del mundo, que busca dejar en los nativos el arma más poderosa para transformar el mundo: los libros. Es como si el tiempo mismo, quizás sin proponérselo, se encargara de borrar las huellas del saqueo y los ataques con cañones para hoy escribir una historia distinta.

Un sol resplandeciente del Caribe lo hace brillar a lo lejos. Su dimensión gigantesca permite que se observe sin mayor dificultad, como un astro en lo oscuro de un inmenso cielo. Su construcción cóncava, de acero, y el armazón con que se unen todas sus partes, indican que este enorme navío es lo suficientemente poderoso para cruzar todos los mares del mundo.

La nave se mantiene imponente, flotando apaciblemente con todo su peso sobre las aguas tranquilas de la bahía de Manga. Al costado de su proa se perciben unas letras azules que rezan: Logos Hope. Es el barco de la Esperanza.

El Caribe es el mar. Y sobre él navegan los más de cinco mil títulos que atesora esta embarcación que parece sacada de la imaginación de Julio Verne, con libros en todas las áreas del saber: ciencias, literatura infantil, deportes, cocina, artes, salud, religión, pasatiempos, liderazgo y biblias de todas las denominaciones.

Samuel Hills es el capitán que comanda la flota, un alemán que con la pulcritud de su uniforme y su dialecto nos convence de la responsabilidad que le cabe al dirigir semejante tripulación con más de cuatrocientos voluntarios o misioneros provenientes de sesenta y dos países. Pil Hun Park es el director, un nativo de Corea del Sur que cuando habla reitera sus agradecimientos a Colombia por haber sido el único país latinomaericano que apoyó a Corea durante la guerra de 1950.

Una fe inquebrantable mueve a la numerosa  tripulación: “tenemos dificultades, pero juntos salimos adelante. Porque creemos firmemente que Dios nos ha encargado para servir a las naciones”, manifiesta con su acento occidental el capitán que alberga a los misioneros de todo el planeta. Todos consideran que la seguridad del barco se encuentra fijada en lo más alto del firmamento.

Luego, entonces, Logos Hope nos inspira, así como un libro abierto cargado de muchas historias, porque este barco además de brindar ayuda médica humanitaria para las poblaciones más vulnerables, también ofrece sus aportes al conocimiento y a la espiritualidad a través de los libros y la lectura.

Todos trabajan constantemente por despertar esperanzas en los individuos, infundiendo valores en la humanidad. Logos Hope, el barco de la Esperanza (Logo: palabra de Dios; Hope: Esperanza) es un espacio para el intercambio cultural con sus voluntarios de México, Reino Unido, Australia, Corea o cualquier otro país del globo.

Esta iniciativa nos enseña la importante misión de hacer una diferencia en el mundo. En eso consiste su filosofía, en ayudar y comprender a los otros a través del conocimiento, la esperanza y la ayuda como pilares para generar transformaciones de gran impacto.

Este barco que hoy nos visita empezó sus operaciones en el 2009 y Logos Hope es ya el cuarto barco de una idea que nació en 1970.  Con ese primer barco ‘Logos 1’, empezó todo llevando ayuda humanitaria hasta la India. Ellos entendieron que la forma más económica de brindar apoyos en todos sus frentes era mediante la navegación, a través de un barco.

Para ellos los libros son el aporte más importante porque consideran que lo primero que una persona debe desarrollar para abrirse camino en la vida es su mente, su conocimiento. Luego viene la ayuda médica y humanitaria. Pero insisten en que los libros son primero porque en ellos se esconde el tesoro de la realización existencial de los individuos. Han visitado más de sesenta y cuatro países gracias al apoyo de varias organizaciones marítimas y empresas editoriales que decidieron unirse a este proyecto. Los libros cambian de puerto en puerto y sin duda, las historias también.

“La lectura puede ayudar a superar la desigualdad en las poblaciones. Creemos en el poder transformador del conocimiento”, asevera uno de sus tripulantes.

Los barcos, como medio de navegación, aparecen registrados en lo más recóndito de las memorias arqueológicas: en grabados, ilustraciones primitivas, en objetos de piedra y vasos decorados. Así, la navegación sigue siendo hasta el día de hoy el medio más  gallardo por el que la humanidad se ha enfrentado a la imprevisión de los mares. Desde las épocas más antiguas comerciantes, invasores, navegantes, exploradores y conquistadores han creído en el poder de la flota como medio para conquistar el mundo. Movidos por el delirio de lo desconocido, se han atrevido a cruzar por los caminos inciertos y asombrosos de los océanos para descubrir nuevos cielos y lejanías. Así somos y de eso estamos hechos.

La Ciudad Heroica, la histórica y legendaria tierra de los bucaneros, hoy es visitada por una expedición que busca encender las antorchas del pensamiento. Buen viento y buena mar para aquellos que han venido de lejos a superar las fronteras del conocimiento y la imaginación.

* Comunicador social y periodista

 

 

 

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