Edurbe, un tremendo dolor de cabeza

danilo-contrerasPor Danilo Contreras Guzmán *

En un demoledor artículo de enero de 2016, el respetado economista y gerente regional del Banco de la República en Cartagena, Jaime Bonet, ratificaba su angustia ante la paupérrima ejecución de obras en la ciudad. En aquella oportunidad y fundamentado en un serio informe rendido por la Fundación Cívico Social pro Cartagena -Funcicar, denunciaba los precarios resultados del tristemente célebre empréstito por $250 mil millones que enriqueció a una pequeña casta de políticos y dirigentes locales que ejercieron su mandato entre 2013 y 2015.

Señalaba aquel artículo, que bien podría ser lo que los viejos penalistas denominaban ‘auto cabeza de proceso’, que de 85 establecimientos educativos a intervenir con estos recursos, en 23 de los que fueron visitados por la veeduría de Funcicar se encontró que los trabajos no habían sido terminados; nueve de los 25 centros de salud que debían ser objeto de obras tenían un avance de solo 60% y que las mismas no estarían terminadas al final de la anualidad en que se realizó la inspección; esto sin contar que muchas de las intervenciones propuestas no podrían realizarse nunca puesto que en la planificación contractual no se consideró que muchos predios donde funcionan los puestos de salud no se estaban legalizados.

Finalmente, reseñaba el autor que de 329 calles pavimentadas solo el 45% de las vías proyectadas se habían terminado. ¿Será subversivo preguntar qué pasó con esa platica?

Los casos de mala ejecución de recursos públicos se multiplican por doquier en la Administración Pública. Sin embargo, encuentro que es paradigmático el caso de la Empresa de Desarrollo Urbano de Bolívar -Edurbe S.A., por lo trascendental de las metas consignadas en su objeto social.

En efecto, a esta importante empresa distrital le quedó asignada la facultad ‘exorbitante’, como dicen los abogados administrativistas, de recuperar “los derechos de la Nación en las orillas de la Bahía de Cartagena o en sus caños, que entidades públicas o personas particulares hayan usurpado”. Así lo reza el artículo 5to. de la añeja Ley 62 de 1937 que tanto impacto ha tenido para la ciudad.

Su principal misión: la recuperación de caños y lagos, puede ser financiada conforme a las normas que la regulan, con la potestad descomunal de vender y explotar los terrenos adyacentes a dichos cuerpos de agua.

Pese al poder con que cuenta Edurbe, su pasado y presente dejan mucho que desear. En una nota publicada en este mismo portal denominada ‘El saneamiento de Edurbe‘, el empresario William Murra Babún señaló que la entidad se había convertido en una verdadera “máquina de delinquir”. Tan graves y reiteradas son las denuncias que al respecto ha conocido la opinión, que el 26 de marzo de 2015, según reseña el portal Revista Metro, la junta directiva de Edurbe anunciaba que la empresa entraba en “liquidación total” considerando una sistemática violación de la Ley de Contratación Estatal: Convenios sin disponibilidad presupuestal, obras sin ejecutar, unidad de caja que permitió a funcionarios venales el uso inadecuado de dineros con destinación específica,  saqueo generalizado, fueron las alarmantes causales que se produjeron con el anuncio.

Sin embargo aquella medida no tuvo lugar. Por el contrario, la Administración distrital, inclusive la actual, ha sido contumaz al trasladar la contratación de obras a esta controversial entidad. Más grave aún, la administración del ex alcalde Manolo Duque le entregó, NO sin la venia de nuestro paradigmático Concejo distrital, la facultad de contratar las obras del Plan de Drenajes Pluviales de Cartagena. Tamaña irresponsabilidad.

La verdad verdadera es que Edurbe no recuperó los caños y lagos de la ciudad y ha sido incapaz de regalarle a Cartagena los diseños de un moderno sistema de transporte acuático que complemente el sistema de transporte masivo Transcaribe. Por el contrario, las denuncias y las evidencias físicas demuestran que antes de hacer navegable el caño Juan Angola ha sido causa eficiente de su cerramiento en algunos tramos de su recorrido.

Es lamentable que la actual Administración, en vez de reconocer su errado proceder en el sentido de seguir entregando obras a esta ineficiente entidad, se proponga descalificar el último informe de Funcicar que persiste en denunciar detrimento patrimonial en la contratación administrativa de Edurbe.

Es preciso que las obras se traduzcan en resultados de bienestar para las comunidades, que las obras se vean y que sean de calidad. Sin embargo esta ingenua esperanza no se verá cumplida mientras los propósitos de la contratación tengan como horizonte las travesuras que tantos personajes de la ciudad han cometido desde Edurbe.

* Abogado especialista en Derecho Administrativo y candidato a Maestría en Derecho con énfasis en Derecho Público.

 

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