“Ni un puesto y ni un contrato a los corruptos o a los politiqueros”: Rodolfo Hernández

Por Carlos Ardila González *

Por estos días, como puede apreciarse con solo leer lo que publican los medios de comunicación y millares de indignados ciudadanos en las redes sociales, las palabras que están de moda son ‘inseguridad’ y ‘corrupción’. Y lo están no solo por la escalada de violencia que sacude al país o por escándalos como el desfalco en Reficar y los sobornos de Odebrecht, entre muchos otros, sino además porque el mundo político nacional está en plena campaña congresional, presidencial y, en el caso particular de Cartagena, a la Alcaldía del Distrito. Y, como se sabe, hablar de uno y otro tema les da réditos a los candidatos y sus promotores. O al menos eso creen.

Pero, en lo relacionado con la corrupción, lo que suelen hacer tanto candidatos como algunos servidores públicos es referirse a ella en forma abstracta, en la mayoría de los casos cuidándose de citar hechos concretos que puedan herir la susceptibilidad de padrinos o financiadores.

Sin embargo, este no es el caso del alcalde de Bucaramanga, Rodolfo Hernández Suárez, para quien no cabe dudas de que “la corrupción mata a las personas matando sus ilusiones, su recreación, su salud, las obras civiles y hasta los servicios públicos (…). Mata absolutamente todo”, y por ello como opción de vida decidió enfrentar no solo el flagelo como tal sino -principalmente – a sus autores, negándose a tener cualquier tipo de consideración con estos, aunque ello le represente dificultades en materia de gobernabilidad.

Y justamente en vísperas de las elecciones que se avecinan, el ingeniero de 72 años aprovechó este fin de semana para darse una ‘rodadita’ por Cartagena, una ciudad a la que dice querer entrañablemente, donde se reunió con un nutrido grupo de miembros de la Colonia Santandereana en la capital de Bolívar, la mayoría de ellos exitosos empresarios que convirtieron a la Ciudad Heroica en su nueva patria chica.

Y con estos (Alfonso Angarita, Alejandro Carrillo, John Jairo Menesses y Ricardo Mayorga, entre muchos otros) habló de la necesidad de promover el voto inteligente, es decir de concientizar a los potenciales electores sobre la importancia de no votar por quienes representen a los sectores políticos que se han venido robando la ciudad o el departamento.

Este reportero asistió al dialogo del mandatario de los bumangueses con los santandeareanos residentes en Cartagena y fue testigo de cómo, al término del encuentro, lo que muchos de los asistentes se preguntaban era si en la ciudad habría un empresario con el mismo perfil de Hernández Suárez, que se le midiera, como hizo este, a liderar una campaña a la Alcaldía con absoluta independencia, sin recibir un solo peso de ningún financista y atreviéndose a enfrentar con decisión a las casas políticas de la ciudad cuyos capos, con seguridad, iban a rodear una candidatura tradicional.

El alcalde de Bucaramanga, Rodolfo Hernández, y el empresario santandereano Alejandro Carrillo

Y es que, durante el conversatorio, el alcalde de Bucaramanga dejó claro que durante la campaña no solo rechazó el apoyo de los políticos tradicionales sino que su gobierno -asimismo – ha estado distante de estos. “Pero, y en el caso de los concejales, ¿cómo ha hecho para gobernar sin ellos?”, le preguntamos, convencidos de que la corporación edilicia tiene un papel determinante que cumplir en torno a la administración de los distritos y los municipios. “Igual”, fue su categórica respuesta; “no le he dado absolutamente nada a ningún concejal y estos, sencillamente, no me han aprobado los presupuestos, pero yo los he aprobado por Decreto y la Administración no se ha detenido por eso”.

De acuerdo con el relato de Hernández, su decisión no solo fue apartar a los politiqueros de turno de la campaña y de su posterior gobierno. Además, los cinco integrantes de lo que llamó ‘comité organizador’: dos comunicadores argentinos y un periodista santandereano, una trabajadora social y un experto en el sistema electoral, así como su hermano Gabriel (ingeniero como él pero también filósofo y curador de arte) y el mismo candidato, realizaron acciones “diametralmente distintas a las de los voceros de la politiquería”, entre ellas llevar a cabo las actividades proselitistas en un solo lugar, a puerta cerrada y no en plaza pública: un apartamento en un séptimo piso que compró exclusivamente para ello, donde almorzaba todos los días con decenas de ciudadanos “a quienes sencillamente les explicaba cómo iba a gobernar Bucaramanga”; y adoptar un lema que fue rey de burlas de los politiqueros de la ciudad porque, según ellos, nadie lo entendía.

“Si ustedes aquí en Cartagena no están en capacidad de romper ese nefasto carrusel, las mismas mafias politiqueras se apropiarán de la Alcaldía”: Hernández

“El lema fue ‘Lógica, ética y estética’, con el que destacamos que nuestro compromiso era que la lógica de la ética debía poner la estética al servicio de la gente”, recalcó; “cuando nos decían que la gente no iba a entender el mensaje respondíamos que la lógica era invertir los recursos donde más generaran mejoría y produjeran felicidad; que la ética era que no se robaran la plata, y que la estética era que todo debíamos hacerlo bello”.

El hecho es que, ya al frente de la Administración de la capital de Santander, Hernández ha logrado recuperar la confianza de la ciudadanía en el Ejecutivo, no con discursos abstractos para la galería, como sucede con muchos mandatarios del país, sino con hechos concretos para que sirvieran de ejemplo, y una prueba de ello es que “antes, durante el anterior gobierno, el promedio de oferentes en las licitaciones era de 1,3 y ahora es de alrededor de 50 proponentes por cada licitación”.

Al ser entrevistado por este portal por su percepción sobre la crisis institucional que padece Cartagena, el mandatario de los bumangueses manifestó que “yo veo que la ciudadanía cartagenera ha estado prácticamente vencida, en un panorama de incapacidad, como viéndose sin posibilidades reales de transformar lo que tiene capturada a Cartagena, esas mafias politiqueras que se apropiaron de ella con un sistema en el que también está comprometida la empresa privada”.

“Se trata de un sistema que se nutre del hecho de que sucesivos gobiernos nacionales han propiciado a todos los niveles territoriales que los poderes no sean independientes y, por el contrario, estén todos revueltos, lo que permite y hasta fomenta todo tipo de corrupción”, señaló.

“Si ustedes aquí en Cartagena no están en capacidad de romper ese nefasto carrusel, las mismas mafias politiqueras se apropiarán de la Alcaldía para seguir sosteniendo ese oprobioso poder que tiene a los cartageneros de los barrios periféricos más pobres cada día”, advirtió.

* Director de Revista Metro

 

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