Politiquería y ambiente: cuando la ciudadanía pasa de la indignación a la acción

Por Bladimir Basabe Sánchez *

Dos hechos llamaron fuertemente mi atención desde la visión de la responsabilidad social y que están enfocados en la conducta de autosacrificio, mejor conocida como altruismo.

La primera de ellas, evidenciada el pasado 27 de enero de 2018, fue liderada por un colectivo de jóvenes ciudadanos que, más allá del hermoso sonido de la palabra ‘indignación’, pasaron de la palabra a la acción: con pintura y brocha en mano, devolvieron a Cartagena sus espacios públicos a través de la eliminación de publicidad política pagada o gratuita: lugares como los alrededores del portal de transferencia de la Madre Bernarda, el canal de aguas lluvias ubicado entre San Pedro y Blas de Lezo en inmediaciones al semáforo de Plazuela 21, la transversal 54 y la avenida Crisanto Luque, fueron activos puntos de encuentro para esta actividad.

La segunda tuvo lugar hace menos de 24 horas a la fecha de publicación de esta columna en el sector militar del barrio Los Corales, donde la fuerte presión del agua causada por la rotura del tubo de Aguas de Cartagena (Acuacar) no solamente afectó la propiedad privada sino también un árbol de eucalipto y que, gracias a la acción y perseverante conducta de una ciudadana de la zona, logró que la negativa presión social no influyera en las decisiones de la cuadrilla de Acuacar para que talaran el árbol sin ninguna autorización por parte del Establecimiento Público Ambiental (EPA Cartagena).

Resulta necesario realzar en medio de un pesimismo casi generalizado y que además raya en la pasividad, la crítica emocional virtual y la escasa efectividad en los planes propuestos, este tipo de situaciones que me hacen revivir las ganas de seguir trabajando por una mejor ciudad. El eminente profesor Leon Mann de la Universidad de Harvard afirmó que “el interés en los determinantes situacionales de la conducta altruista es un signo alentador tanto para la conducta destructiva como para la constructiva, en una perspectiva adecuada (p. 79).  De igual forma, “el trabajo en equipo y la cooperación en la sociedad humana implica un colaborar juntos en forma deliberada y planeada para promover el bienestar del grupo y sus miembros” (p. 80). Es cierto que hubo más personal activo en la labor cívica contra la politiquería que en Los Corales donde solo una persona se encargó de mover a muchas en la defensa del, para muchos, no tan importante árbol; sin embargo, el modelo de la conducta fue adoptado en gran medida de la naturaleza de la situación presentada.

Algunos se preguntarán por qué aplaudo estas iniciativas. Cartagena de Indias, con sus tres localidades y áreas urbana y rural, merece mayor y mejor empoderamiento del sensible tejido que nos afecta a todos de cierta forma: la defensa del ambiente por el hecho de que todo lo que se pierda y no se cuide será difícil de recuperar, como también el hastío y la indecencia de quienes viven anquilosados en un poder que dista mucho de ser democrático. El asunto es que salgamos a la calle y hagamos todo lo posible dentro de nuestras posibilidades personales y profesionales, desde la realidad y la documentación. Personalmente sí creo en una mejor ciudad, como también creo en el poder de la gente para participar, sin miedo y con determinación, en procesos que permitan decisiones adecuadas a modo de orgullo. Este fin de semana fueron dos situaciones, y espero que sean más en todos los campos posibles.

Adendo 1: esta columna rechaza rotundamente la vil reacción de un grupo de seguidores de la candidata Dayra Galvis, ocurrido durante la jornada del sábado pasado, a los jóvenes que devolvían estética a las paredes que son públicas. ¿Acaso Galvis, y los demás “aspirantes a seguir en el mal poder” desconocen otras formas de hacer proselitismo, en donde además se hacen los de la vista gorda cuando deben eliminar su publicidad luego de los comicios, así hayan sido mal elegidos o no? Señores aspirantes de unos pocos: siquiera controlen a su gente, que les hicieron quedar muy mal.

Adendo 2: la ciudadanía necesita ponerle pecho al cuidado del entorno, con técnica y corazón. No más estratificación económica dentro de las decisiones de un arbolado adaptado a las actuales condiciones climáticas del planeta, de la cual no nos estamos salvando ni por un ápice: Cartagena de Indias requiere de un real Plan de Silvicultura Urbana.

Fuente: Mann, L. (1969). Elementos de psicología social. Limusa.

* Psicólogo especialista, docente universitario, ambientalista y director de Salvemos Varadero.

 

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