Soraya Bayuelo, una voz necesaria en el Congreso

Por Francisco Javier Flórez Bolívar *

Las pocas veces que he tenido la posibilidad de votar por candidatos a la Cámara de Representantes siempre lo he hecho en blanco. Desde 1998, cuando quedé habilitado para participar en procesos eleccionarios, me ha tocado el infortunio, como a muchos otros bolivarenses, de tener que escoger entre políticos que han patentado la corrupción como patrimonio familiar, parapolíticos que ayudaron a convertir el Departamento de Bolívar en un territorio marcado por el desarraigo y la muerte o, en su defecto, líderes políticos que no despiertan mi admiración. Así que, ante ese tétrico panorama, el voto en blanco ha sido mi fiel cómplice.

Este año, afortunadamente, sobresale una candidata cuya admirable trayectoria hará que abandoné mi tradicional voto en blanco: Soraya Bayuelo. Supe de la existencia de esta comunicadora social, oriunda de El Carmen de Bolívar, en el 2003. A través de varios medios, conocí los destacados méritos que llevaron a que Bayuelo y el Colectivo de Comunicaciones Montes de María Línea 21 que fundó fueran merecedores del Premio Nacional de Paz. En 1994, fascinada con el periodismo comunitario, decidió, junto a otros líderes de su comunidad, crear un programa radial, un noticiero local y adelantar procesos formativos. La apuesta, que también incluía cine itinerante, era un recurso no sólo para recuperar los espacios comunitarios que la guerra les había arrebatado, sino también un genuino ejercicio de resistencia a través de la cultura.

Ella, que vio caer a uno de sus hermanos en una masacre de los paramilitares y perdió a una de sus sobrinas de 13 años por una bomba del Frente 37 de las FARC, pronto comprendió que el colectivo debía convertirse en una plataforma para que los habitantes de esa subregión bolivarense y sucreña, entre otras cosas, narraran sus experiencias y sueños a través de procesos comunicativos. El resultado de tan loable y, a la vez, complejo esfuerzo ha sido la formación de varios niños y jóvenes que, en sus propios términos, han contribuido a la construcción de una memoria no oficial del conflicto y, a la vez, han forjado destacables proyectos de vida.

En 2013 tuve la oportunidad de conocer a Bayuelo y presenciar de cerca la real dimensión de su apuesta por generar procesos de convivencia y reconciliación. Ese año, gracias a la invitación de un compañero becario de la Comisión Fulbright, asistí a la presentación del Museo Itinerante de la Memoria El Mochuelo, en El Carmen de Bolívar. Sí, itinerante, porque al igual que el mítico pájaro que ha servido de inspiración para su nombre, el museo recorre los 15 municipios que integran los Montes de María. En su recorrido, como una forma de reclamar una reparación simbólica y reafirmar la defensa de los derechos de las víctimas, los distintos colectivos de comunicación proyectan y narran lo que experimentaron sus territorios durante el conflicto, recrean sus identidades y expresan sus sueños y expectativas.

En ese inicial vuelo, al que se sumaron el entonces embajador de Francia, Jean-Marc Laforêt,  y el director del Centro Nacional de Memoria Histórica, Gonzalo Sánchez, contemplé varias de las piezas audio-visuales realizadas por los colectivos de comunicaciones integrados por niños y jóvenes de los municipios montemarianos; quedé fascinado con la creatividad de las Tejedoras de Mampuján y su inigualable imaginación a la hora de trenzar sus memorias; escuché al varias veces rey de la piqueria Julio Cárdenas entonar versos que clamaban por la paz en la región y el país; y conversé con algunas de los sobrevivientes de la masacre de El Salado (Bolívar). En un perfil que escribí para una revista que editaba en ese entonces, fue inevitable no ponderar el liderazgo de Bayuelo, hablar de la inagotable energía que derrochó ese día  y exaltar el descomunal esfuerzo para darle materialidad y forma a las memorias de los que cayeron y/o sobrevivieron a los rigores del conflicto.

Esta admirable capacidad de trabajo, trayectoria y conocimiento profundo del conflicto hicieron que Bayuelo fuera una de las integrantes del tercer grupo de víctimas que viajaron a La Habana para compartir sus experiencias y exponer sus visiones ante los miembros de los equipos negociadores del gobierno nacional y de las Farc. El portal La Silla Vacía, recientemente, incorporó su nombre en un listado de líderes considerados como claves para la implementación de los acuerdos de paz en la costa Caribe. “Su papel en la implementación será importante porque Soraya es una de las líderes de víctimas de la región Caribe con mayor incidencia a nivel nacional”, resaltó el citado medio digital.

Soraya Bayuelo, precisamente, era una de las personas llamadas a aspirar a una de las 16 curules que los negociadores reservaron para las víctimas a través de las Circunscripciones Especiales de Paz. Infortunadamente, congresistas de Cambio Radical, el Centro Democrático y el Partido Conservador, en su tradicional ejercicio de estigmatización y con el afán de volver trizas el proceso de paz, hundieron el proyecto que reglamentaba las citadas circunscripciones y, con ello, le negaron a los territorios que vivieron de cerca el conflicto la posibilidad de que líderes como Bayuelo los representaran desde el Congreso de la República.

El candidato presidencial Humberto de la Calle, en un acto de generosidad y reconocimiento, la llamó a integrar la lista de candidatos a la Cámara de Representantes por el Partido Liberal. Algunos puristas, sobre todo aquellos que se han convertido en prisioneros de una supuesta inflexible ética de la convicción, hablarán de la inconveniencia de que Bayuelo se lance por una colectividad que cuenta con políticos cuestionados y practica la política de manera tradicional. Yo, en cambio, celebró que haya aceptado esa invitación; creo que su incansable espíritu de trabajo y su compromiso con las víctimas estarán por encima de esa y otras etiquetas políticas. En caso de ser electa, no me queda duda, representará con altura al Departamento de Bolívar, será una congresista comprometida con el proceso de paz y se convertirá en una de las voces dignas de escuchar en la próxima legislatura. Y para que ello ocurra en esta oportunidad no haré uso del voto en blanco y votaré por Soraya Bayuelo a la Cámara de Representantes.

* Historiador de la Universidad de Cartagena, con Maestría en Historia, Graduate Certicate in Latin American Studies y PH. D en Historia de la Universidad de Pittsburgh.

 

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