Giovanni Bietti y la narrativa de la música instrumental

Por Moraima Salom Villalba *

El ciclo de conferencias monográficas dedicado a la memoria de los tres autores del período clásico: Beethoven, Mozart y Haydn en el Cartagena XII Festival Internacional de Música, para conocer las diferencias de carácter y estilo de estos grandes compositores, tuvo lugar este 9 de enero en la Casa 1537 en la esquina de la Calle del Colegio y la Calle del Coliseo, y estuvo a cargo del musicólogo y pianista italiano Giovanni Bietti, especialista en el período.

Beethoven: mezcla de sencillez, energía y complejidad

“Estimado Beethoven, por favor, reciba el espíritu de Mozart a través de las manos de Haydn”. Esta frase que le escribió el conde Graf von Waldstein en 1792, es considerada profética porque estos tres compositores iban a representar un gran momento artístico. Así lo expresó Bietti durante su disertación. En consecuencia, Beethoven pensó en el lenguaje que le había dejado Mozart, que le enseñaba Haydn. Aunque los tres autores son diferentes tienen puntos en común.

Para Beethoven el piano son 17 teclas más y esto lo consigue explorando el espacio del teclado. Anota Bietti que este compositor tiene una sensación fuerte del espacio y esta es una de sus conquistas. Como se estaba quedando cada vez más sordo multiplicaba el espacio físico de su música. Por tanto, su lenguaje musical se carga de mucha energía.

Su narración que es dramática al introducir la pieza regresa. Es decir, la idea de irrumpir y regresar a ella después de una pausa le da un sentido de libertad, de alivio y esta es la energía de Beethoven, una energía revolucionaria. En la mayoría de sus temas explora el espacio físico de la música. Comienza con un registro bajo y paso a paso crece en espacio. El parámetro del ritmo en las estructuras de sus temas va creciendo en tensión y organiza un movimiento a través del ritmo. De allí que Bietti haya dicho que “todo crece en el tiempo de Beethoven”.

Lo que pretende con su música es hablar con más personas, no busca sorprender al público por eso es agresivo desde el inicio de sus temas, que son más sencillos y más inmediatos. Es un proceso y es una variación del mismo tema que se enriquece cada vez más, pues tiene la capacidad de ir preparando al público para escuchar con toda la orquesta. Su música, afirma Bietti, “hay que escucharla con nuestro cuerpo no solo con los oídos y el cerebro”.

En 1810 empezó un proyecto de las armonizaciones de las músicas populares de Europa y este sentir del ritmo es el sentir de la novena sinfonía, “porque él quería unir, él quería abrazar a toda la humanidad”. Y este es el mensaje de Beethoven y es uno de los motivos de su contemporaneidad.

Mozart: un espíritu abierto, tolerante y sutil

“Mi gran deseo es escribir una ópera. Yo envidio a los que componen ópera”. Esto le escribió en una carta Mozart a su padre. Y es importante saber que su estilo va a lidiar con un enfoque vocal, “un diálogo continuo entre el estilo vocal y el estilo instrumental”, señaló Bietti; y agregó “este enfoque lo acompaña en toda su carrera”

Su música tiene como propósito divertir, hacerle bromas al público, jugar con las normas del lenguaje para saltárselas. De allí que el principio de empezar el concierto con una declaración larga no se cumple en este compositor.

Las formas de la sonata, el concierto o el cuarteto tienen la misma complejidad y articulación del lenguaje hablado, de esta manera se puede entender la historia que quiere contarle al público a través de la relación de los sonidos.

Haydn: humorista y original

Su carrera musical fue diferente a la de Mozart. Trabajó durante treinta años en la corte Esterhazy; en este Palacio nació parte de su obra. Al final de su vida, Haydn reflexionaba así: “(…). Me hallaba aislado del mundo, nadie me podía atormentar, y yo no tuve más remedio que llegar a ser original”. Como vivió en este ambiente tan pequeño y lejos de las ciudades recibía visitantes ilustres y tenía que ofrecer música casi todos los días para la corte, este aislamiento lo benefició porque lo obligaba a presentar cosas nuevas con frecuencia, manifestó Bietti; aunque -recalcó – “es el compositor más subvalorado del siglo XVIII”.

Es el primero que le da representación a la música clásica con un lenguaje que se expresa solamente a través del sonido. No busca un gran contraste en las notas sino reducir la identidad del ritmo en dos o tres notas para convertirla en una complejidad. Sus raíces son barrocas pero es una versión dramática del estilo barroco. Es un gran humorista con la capacidad de iniciar sus temas con una ambigüedad (chiste). Esa particularidad se puede observar en la sinfonía de Los adioses. “Ese humor es un poder lingüístico fantástico”, afirmó Bietti. Además, “es el humor del estilo clásico. Y es magia porque nunca un compositor había logrado que la audiencia sonriera al transmitir un sentido meramente musical”.

Es el padre de Mozart y de Beethoven. Del primero fue testigo de toda su carrera y recibió dedicatorias de muchos de sus cuartetos. Del segundo fue su profesor. Falleció en 1809, año del concierto del Emperador.

Epílogo

Beethoven, Mozart y Haydn, tres músicos que han dejado para la humanidad un legado de convivencia, libertad y paz. Escribieron obras únicas para la historia de la música y abrieron una nueva dimensión a la forma.

* Comunicadora social

 

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