Un piano y mil historias que contar

Por Moraima Salom Villalba *

Sonatas, sinfonías y cuartetos hacen parte del repertorio del Cartagena XII Festival Internacional de Música, que en esta ocasión rinde tributo a los tres autores del estilo clásico de la música europea: Mozart, Haydn y Beethoven. Algunas de sus obras serán interpretadas por la Orquesta de Cámara de Munich y la Academia Kolner, dirigidas por Clemens Schuld y Michel Alexander Willens respectivamente. Y los pianistas Rudolf Buchbinder (n.1946, austriaco) y Nelson Freire (n.1944, brasileño), entre otros.

Buchbinder empezó a tocar el piano antes de aprender a leer y a escribir. Contó en una rueda de prensa que su motivación más cercana se debe a que en su apartamento había un piano y una radio. A los cinco años de edad ingresó a la Academia de Música de Viena. Y su primer concierto lo ejecutó en esta ciudad cuando tenía nueve años. En 1958 siendo alumno de la Universidad de Música y Arte Dramático de Viena, Bruno Seidlhofer (maestro de grandes pianistas clásicos), puso los ojos en el joven intérprete que ya daba muestras de una claridad en cuanto a sus preferencias musicales: Ludwing Van Beethoven. Es así, que ha dedicado su vida a investigar cada detalle de la carrera musical del genio alemán y ha registrado el ciclo completo de las 32 sonatas para piano del compositor.

Sobre esta experiencia, Buchbinder escribió “Beethoven me perseguía las 24 horas, día y noche, a menudo me volvía medio loco.” La genialidad del pianista en contacto con la inspiración musical de Beethoven ha dado paso a “un nuevo paradigma para su interpretación”. Ha publicado dos libros: Su autobiografía y Beethoven, mi vida con el maestro.

Al otro lado del Atlántico, en la América del Sur, más exactamente en Boa Esperanca (Brasil) por donde pasa el río Grande (probablemente por ese río haya llegado uno de los tres pianos que había en todo el poblado después de la II Guerra Mundial), otro niño también jugaba a tocar el piano a la edad de tres años. En su primera gala, tocó la Sonata K331 de Mozart, cuando tenía cinco años.

Freire, en 1957, viajó solo a Viena con una beca del gobierno de su país por su excelente participación en el Primer Concurso Internacional de Piano de Río de Janeiro. Y Seidlhofer también fue su profesor, quien lo recordaba como un gran talento impulsado por el corazón. Durante la rueda de prensa, trajo a la memoria que, era un chico muy enfermo; todo le daba alergia. Y bromeó diciendo: “Era una alergia a la vida”. Es su primera visita a Cartagena y sorprendió al público hablando en español.

Contexto

En Viena la música mantuvo una relación adyacente con la actividad política, de allí que era de interés en los siglos XVIII y XIX conocer la situación política o artística en que se movían los compositores y esta información fue de mucha utilidad para completar su historia musical. Era la época de Napoleón, de la revolución y cada sinfonía traía algo nuevo. Beethoven, empapado de ese ambiente, pues siendo él mismo un revolucionario creó piezas únicas a partir de la tradición. Por ejemplo: la composición de su tercera sinfonía que tuvo lugar en 1804 en un principio titulada Bonaparte, la tachó enfurecido al enterarse de que Napoleón iba a coronarse emperador y le endosó un nuevo título: Sinfonía heroica para celebrar el recuerdo de un gran hombre, y se le conoce como La Heroica.

Estilo clásico

Después del Barroco, la estética en Europa se inspiró en los parámetros  de la Antigüedad clásica y retomó un estilo apolíneo y dionisiaco de formas precisas e inmutables que tuvo su desarrollo entre 1750 y 1825. Una dicotomía representada por Apolo (dios de la luz, de la razón y de la inteligencia), y por Dionisos (dios del vino y de la naturaleza). Dos términos que definen realidades opuestas ante la vida: apolíneo es una persona tranquila, serena, racional, sometida a normas, mientras que, dionisiaco es lo contrario: se refiere a lo instintivo, al deseo de vivir sin restricciones. No obstante, Beethoven es la voz más original y libre de su tiempo que consiguió “reconciliar lo apolíneo y lo dionisiaco”, afirmó Buchbinder.

Epílogo

El piano fue el núcleo de la música clásica y se impuso como el instrumento de teclado predilecto; alrededor de él se concentraron los cambios más profundos en el estilo dejando atrás el clavecín y el clavicordio.

* Comunicadora social

 

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