Discurso del presidente del Concejo, Lewis Montero Polo – Diciembre 30 de 2017

Saludos.

Hoy, cuando en muchos hogares ya comienzan a escucharse pitos, sirenas y canciones anunciando el fin del año 2017 y el comienzo del 2018, cumplimos con nuestro deber de clausurar el último periodo de sesiones extraordinarias de este año.

Como lo hemos dicho reiteradas veces, en el trámite de cada proyecto presentado en estas sesiones el Concejo actuó con la debida responsabilidad, considerando siempre el interés general y acatando en todo momento los preceptos legales y constitucionales.

Como pudo conocerse, a pesar del costo político que ello tuvo y que algunos contradictores no tuvieron reparos en intentar cobrar por ventanilla, el Concejo le manifestó al Ejecutivo, con la debida sinceridad y por estrictas razones de conveniencia, su preocupación por varios casos puntuales, y sugirió fórmulas de solución que, lamentablemente, en muchas ocasiones fueron desatendidas por los funcionarios.

En este punto, Señor Alcalde, aunque es claro que fuimos convocados única y exclusivamente para estudiar y aprobar o improbar las iniciativas puestas a nuestra consideración en el respectivo Decreto, creo oportuno referirme sucintamente a varios de los graves problemas que enfrenta la ciudad y padecemos, claro está, sus habitantes.

Uno de ellos son los traspiés que da con frecuencia Transcaribe por los notarios retrasos en la implementación de varios de sus componentes, entre ellos la traída de busetas, busetones y articulados, la puesta en marcha de las rutas alimentadoras y la chatarrización de los buses antiguos que cumplieron desde hace años su vida útil y ruedan sin Dios ni Ley.

Nos inquieta, igualmente, el estado de abandono en que se encuentran muchos de los escenarios que deberán utilizarse en los Juegos Deportivos Nacionales del 2019, como consecuencia, en gran parte, del incumplimiento de las funciones misionales del Instituto de Deportes y Recreación del Distrito.

Nos preocupa sobremanera el proyecto presentado ante la Dirección Marítima y Portuaria por la Corporación de Turismo de Cartagena para que se le entregue en concesión un área importante de la Bahía de las Ánimas, ya que, con el argumento de cumplir una disposición de la Superintendencia de Puertos y Transporte, en la práctica se quiere aprovechar para construir y operar una Gran Marina en un lugar en el que el impacto sobre la tránsito vehicular no quisiéramos siquiera imaginar.

Continúa preocupándonos que a varios macroproyectos de capital importancia, como la Protección Costera, el Alcantarillado Pluvial y la recuperación del Cerro de la Popa, aún no se les haya dado la largada oficial, a pesar de las buenas noticias que usted, Señor Alcalde, nos ha entregado en los últimos días, en el sentido de que las recursos para las respectivas obras ya están garantizados.

Nos asombra que un hecho que podría verse como menor, como la puesta en marcha del Mercado de Santa Rita, inaugurado ya con bombos y platillos, continúe aplazándose indefinidamente.

Nos inquieta que se sigan dando palos de ciego en la puesta en marcha de acciones puntuales para mejorar el caótico tránsito y transporte de la ciudad, y no se esté pensando, al menos que se sepa, en un plan integral.

Nos llama la atención el manejo que se viene danto a la ocupación del Espacio Público, sector en el cual es notorio que se sigue midiendo con raseros distintos a los comerciantes formales e informales, dependiendo de la condición socioeconómica de unos y otros.

Nos preocupan, en fin, muchas otras cosas que seguramente también serán motivo para el desvelo suyo, Señor Alcalde, y el de sus distintos funcionarios. O al menos deberían serlo.

Y es claro que para comenzar a transitar por los caminos que nos lleven de manera expedita y oportuna a la búsqueda de soluciones a estos problemas debemos pensar que la mejor manera es hacerlo con la participación de todos los estamentos ciudadanos y, sobre todo, de toda su clase dirigente.

Y hacia ello, como hemos insistido en varias oportunidades, hemos  encaminado nuestros mayores esfuerzos.

Pero es claro que para dar los pasos adecuados debemos aportar, todos, nuestros granos de arena.

En algunos casos, y seguramente uno de ellos es el suyo, Señor Alcalde, se requiere de un gran sacrificio. A más altos cargos, mayores responsabilidades y mayor sacrificio.

Y es, igualmente, nuestro caso, en las debidas proporciones. Por ello, lo que seguramente serán mis últimas palabras como presidente de esta corporación son, una vez más, unas frases para exhortarlos a todos a realizar ese esfuerzo colectivo.

Créanme, usted, ustedes, ellos, todos, que Cartagena se lo merece.

Muchas gracias.

 

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