En verdad seamos sostenibles

Por Rafael Vergara Navarro *

Ventajas y desafíos marcan el futuro ambiental de Cartagena de Indias. Con calentamiento global y aumento del nivel del mar en las orillas, ser una ciudad en expansión que se desarrolla sobre un frágil ecosistema de litoral, eleva los riesgos, la responsabilidad social, empresarial y gubernamental, y los retos para los múltiples liderazgos que deben actuar para minimizar los impactos y daños en los cuerpos de agua, el capital natural protegido y la salud pública de la población

Vivir y producir con sostenibilidad implica inversión financiera y humana que posibilite derrotar la incultura multiestrato y que, con ritmo sostenido, mute la conducta ciudadana del egocentrismo al ecocentrismo, del individualismo a la solidaridad; el compromiso colectivo que supere conformismos egoístas y tolerancias cómplices.

Asumir los riesgos naturales, desbordes depredadores, incultura ambiental, la impunidad frente a los delitos ecológicos y afrontarlos con  eficiencia, requiere de una férrea y unificada conducción que demuestre lo estratégico de centralizar recursos, concertar soluciones y obligue a cumplir lineamientos nacionales y  las metas del Plan de Desarrollo y el POT, el Plan 4C y otros que se requieran

Difundiéndolos, quienes vivimos y producidos en la ciudad, sin exclusión, tenemos esa obligación y el deber de ser sostenibles.

El primer reto es lograr armonizar, con el liderazgo de la Alcaldía, las políticas públicas y sus acciones, atacando la dispersión dada la multiplicidad de entes nacionales y regionales con competencia ambiental. Nadie debe actuar como isla.

Urge crear a la luz del artículo 65 de la Ley 99 del 93 un consejo operativo o Ecobloque, donde cada quien comprometa recursos y rinda cuentas de sus acciones. Implementarlo permitirá romper el círculo vicioso de incompetencia que no permite detener las conductas criminales o abusivas contra el medio ambiente y revertir esos procesos.

Fortalecer la voluntad del Estado determina revisar tolerancia e impunidad, procederes  amañados para poder detener el ritmo depredador y la desobediencia que merece sanción, la que hoy no existe.

Está demostrado, solo con diques sólidos se protegen con eficiencia los derechos colectivos y  agua, aire, suelo: el patrimonio Natural de la Nación.

Ante la necesidad de cuidar los soportes ambientales del futuro y la capacidad de carga del ecosistema, el esfuerzo público privado es vital y en especial el de las fuerzas armadas, obligadas a defender la Integridad del Territorio, el medio ambiente y los recursos naturales.

No más inercias sembradoras de conformismo que estimula a infractores y sus “abogansters”. Y menos, seguir desperdiciando los recaudos de la sobretasa del predial más de $45.000 en 2.017- entregados a Cardique, la corporación ambiental, para la cual el plan de Desarrollo del Distrito no es su hoja de ruta.

Valga recordar que su inversión la fija el Consejo Directivo y la ciudad, sin asiento en él, debe negociar como invertir, si es que lo hacen, del 50% que le corresponde, según la   interpretación dada a la ley.

Mientras, el Establecimiento Público Ambiental, EPA, afronta con las uñas solicitudes y problemas crecientes con ausencia o carencia de instrumentos o recursos para medir calidad del aire, vehículos para el control de ruido, vertimientos de las Pymes, protección de la fauna y flora, control de escombros, educación ambiental y demás funciones.

Esta inercia a remover no es justa con un patrimonio de la Humanidad, de Colombia y del millón de habitantes que la habitamos. Urgida de educación ambiental lo destinado por Cardique no llega a $1,00 por habitante día.

Para prevenir y manejar los riesgos del aumento del nivel del mar requerimos poner en marcha la política para la zona costera, los planes y acciones nacionales de defensa del patrimonio natural y de lo construido, incluidas las murallas, y sobre todo pensar en la reubicación de la población en riesgo, que va más allá de la adaptación del barrio Boston.

Trascender lo anunciado por el alcalde (e) a quien le agradecemos su esfuerzo en la consecución de los recursos para una primera fase.

Este debe ser uno de los temas a evaluar en las propuestas de los aspirantes a completar en periodo de alcalde.

Inundaciones, licuación de suelos y nivel freático, zona fótica, temperatura y vida de las especies y, en especial, los corales, exigen respuestas de adaptación autónoma o planeada, el qué se visualiza y con qué recursos

¿Cuáles ecosistemas dejamos libres en su adaptación al cambio? ¿Qué obras de infraestructura se requieren para mitigar la vulnerabilidad?

¿Qué hacer con los rellenos de los portuarios?

Es tiempo de aguantar las presiones urbanizadoras y consolidar las opciones de conservación del POT y en el nuevo: zonas de reserva, protección, recuperación y uso sostenible.

La solución permitirá un mejoramiento de la salud pública y la recuperación ambiental de la ciénaga de la Virgen y la bahía de Cartagena, reconocida como una de las más hermosas, sedimentada y contaminadas del mundo.

Requerimos una acción ambiental que valore permanentemente el impacto de los vertimientos de las aguas servidas en las aguas próximas y orillas, y en la bahía, liberada en gran medida del impacto de esas aguas. Lograr el financiamiento y realización de las obras que hagan realidad el control a los sedimentos del canal del Dique.

Con liderazgo y templanza, superando dificultades y diferencias, alcanzaremos la sostenibilidad.

* Abogado, ambientalista y gestor de Paz

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