Carta al señor presidente

diana-mtz2Señor Presidente,

Le escribo desde la ciudad que enamora al mundo entero, desde el gran puerto del Mar Caribe, desde la ciudad de las cumbres, poetas y cantores, la misma que usted escogió como testigo para firmar los Acuerdos de Paz, la que posa de escenario para el Festival internacional de Música Clásica, el Hay Festival, el Festival de Cine, el destino turístico más apetecido por todos los colombianos.

Pero todo ello, de cara a nuestra realidad, resulta ser el más absurdo de los contrasentidos, ya que lo cierto es que Cartagena no puede ser una ciudad tan fantástica cuando la mayor parte de su población vive en condiciones de extrema pobreza y profunda desigualdad, cuando abanderamos los mayores índices de corrupción en el país; cuando estamos inmersos en la peor crisis política, institucional, administrativa y de falta de liderazgo de nuestra historia; cuando los que elegimos para que representaran nuestros intereses se dedicaron a orquestar una banda criminal para saquear nuestro erario; cuando en realidad, lo que nos invade es una galopante incertidumbre y una total desesperanza.

Y por supuesto que esto no nos orgullece, Señor Presidente; es triste ver cómo se desmorona la ciudad, pero mucho más triste es saber que hemos sido incapaces de hacer un esfuerzo común por ocuparnos de las cosas que nos interesan a todos, de ser conscientes de la responsabilidad ciudadana que tenemos en el pacto democrático, y la deslealtad frente aquellos cuyo voto se encuentra secuestrado por una fatal miseria que inexorablemente vicia por completo su libertad para elegir.

Pero ha llegado el  momento, Señor Presidente, de recordarle a toda Colombia que esta misma Cartagena a la cual las casas políticas han desangrado lleva en su código genético el coraje de un pueblo que hace más de dos siglos tuvo el valor de ser el primero en levantarse contra el yugo y la tiranía del gobierno español para gritar por una libertad absoluta y no parcial, como fue el grito de aquel 20 de julio en Santa Fe de Bogotá; siendo entonces el 11 de noviembre la verdadera fecha emblemática de la libertad y de la emancipación, no solo de Cartagena sino también de Colombia.

Pero aún hubo más, Señor Presidente: en 1815 Cartagena resistió durante 105 días de hambre, de abusos y de crueldad, el sitio del despiadado Pablo Murillo, cuando murieron más de cinco mil compatriotas que prefirieron dar su vida antes que entregarse a los conquistadores. Qué increible el coraje de nuestra raza.

Así, Señor Presidente, Cartagena abre y cierra la independencia de los colombianos; por lo tanto, sobran razones para apelar a esa fuerza colectiva natural para validar el sentido de nuestra movilización e impedir que el sitio de la corrupción nos siga fragmentando; pues esto solo nos puede doler  a nosotros.

Y es precisamente en honor a  todos aquellos que dieron su vida por la libertad, en nombre de Pedro Romero, de los lanceros de Getsemaní, de los esclavos, los negros, los mulatos, los mestizos, la mujeres, los niños y por la dignidad de todos los que hoy siguen resistiendo con heroísmo el látigo de la miseria y la desigualdad social, que hoy le pedimos que convoque de manera urgente a una elección atípica en la ciudad. Y por favor, no nos siga respondiendo con ese ilegitimo silencio.

Todos tenemos derecho a decidir, pero ninguno tiene derecho a decidir que los demás no decidan.  Ni las oligarquías, ni las maquinarias, ni las casas políticas, ni siquiera usted, Señor Presidente, pueden condicionar el sentido de nuestra vida política y democrática.

Ya no somos vasallos, somos libres, y para eso precisamente sirve la democracia, para que cuando los que hemos elegido para que nos gobiernen nos gobiernan mal, podamos reemplazarlos por otros.

¡No nos vamos a rendir! Por dignidad, por justicia, por amor, haremos que valga la pena y honraremos nuestra tierra.

Ya no es el momento de resistir, es el momento de actuar, de unirnos y, si es el caso, de dar un segundo grito de independencia.

Con sentimientos de orgullo, valor y arraigo,

Diana Martínez Berrocal *

* Abogada especialista en Derecho Público y en Sociología Política.

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