La matriz mediática vargallerista

Por Francisco Javier Flórez Bolívar *

Hace dos días, en esta misma revista, el exgobernador de Bolívar Juan Carlos Gossaín publicó una columna titulada El extraño camino de la izquierda (hacer click). En el texto, una suerte de amasijo de generalidades, simplificaciones históricas e hipótesis sin sustento, Gossaín realiza una visceral crítica a ‘la izquierda política’ que ha llegado a distintas instancias de poder en el país. Su principal argumento es que ha terminado “convertida en una fiera con colmillos al aire, que promueve una visión polarizada de la política, de la sociedad y del país”. Esta hipótesis, antes que ajustarse a una mirada compleja sobre la realidad de las izquierdas colombianas, se corresponde con la matriz mediática que han desplegado los simpatizantes de la candidatura presidencial de Germán Vargas Lleras para estigmatizar a los líderes de izquierda.

El primer componente de la matriz mediática vargallerista ha consistido, precisamente, en caracterizar a los políticos de izquierda como un peligro para la sociedad. Vargas Lleras, una y otra vez, ha insistido en que son la personificación del castrochavismo que convertirá a Colombia en otra Venezuela. En esta oportunidad, Gossaín, para no hacer de simple ventrílocuo, maquilla este discurso político que explota el miedo del electorado, adjudicándole a la izquierda la responsabilidad de haber “desequilibrado la convivencia, esa tan necesaria condición para no acabar matándonos de nuevo”. Desde esta perspectiva, el retorno al largo y fratricida conflicto armado colombiano será cosecha de los sectores de izquierda, y no de los movimientos (entre ellos el de su ahora jefe político) que están volviendo trizas los acuerdos logrados con las Farc.

El segundo elemento constitutivo de esa matriz es la caricaturización de la labor de control político que varios líderes de izquierda han realizado recientemente. Columnistas nacionales y regionales, en clara sintonía con la aspiración de Vargas Lleras, han insistido en representarlos como deslenguados y gritones. En la columna de Gossaín, esa representación emerge cuando sugiere que, en vez de hacer buen uso del derecho a la opinión divergente, se han convertido en “los abusadores y maltratadores que señalan, descalifican, insultan y sobre todo, odian, a quienes no tienen su misma concepción de la política, de la sociedad y del país”. A través de estas descalificaciones, han intentado restarle peso a los graves debates sobre corrupción que, líderes como Jorge Robledo, han realizado desde el Congreso. En tales debates, entre otras cosas, han salido a relucir nombres como el de Germán Vargas Lleras y el de su hermano Enrique, presuntamente implicados en escándalos como los de Odebrecht, Saludcoop y ‘Cartel de la toga’.

La improvisación de la izquierda colombiana cuando llega al poder es el tercer componente de la matriz mediática desplegado por las huestes vargalleristas. Insisten en representarlos como líderes carentes de capacidad gerencial o, como lo hace Gossaín, que “no han tenido que diseñar un proyecto propositivo”. Este discurso lo explotaron de forma sistemática durante el mandato de Gustavo Petro como alcalde de Bogotá. Sus políticas económicas y en general todas las que integraban su programa Bogotá Humana fueron tildadas de ‘chambonadas’ e improvisaciones. Un reciente informe de la Secretaría de Planeación del Distrito de Bogotá, sin embargo, mostró que algunas de sus políticas contribuyeron a disminuir la desigualdad y a redistribuir el ingreso. Según lo recogió el diario El Tiempo, entre el 2011 y el 2014, gracias a las políticas de subsidios a las personas de bajos recursos implementada por Petro, la desigualdad en el citado distrito se redujo en un 8,6%.

El último componente de la matriz mediática vargallerista, también presente en la columna de Gossaín, enfatiza en la existencia de un “nosotros” que se autoproclama representante de las mayorías, y la construcción de un “ellos” que no está en sintonía con el pueblo colombiano. “Irascibles e intolerables como son, definitivamente resultan demasiado ajenos y lejanos a lo que las mayorías de este país queremos seguir siendo”, sentencia el exgobernador.

Imagino que el país al cual se refiere Gossaín es uno en el que, como agudamente afirmara Bill Clinton, esa necesidad de distanciarnos de “ellos” progresivamente irá cediendo espacio y se ensanchará cada vez el “nosotros”. También espero que esté pensando en una nación en la que los partidos políticos accedan a los cargos de representación a partir de propuestas, y no a punta de otorgar avales a cuestionados líderes políticos. Y, finalmente, deseo que sea un país en el que las críticas a las visiones políticas de los contradictores, antes que basarse en tendenciosas matrices mediáticas, se construyan a partir de una juiciosa y responsable argumentación.

 

* Historiador de la Universidad de Cartagena, con Maestría en Historia, Graduate Certicate in Latin American Studies y PH. D en Historia de la Universidad de Pittsburgh. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial