El pandillismo, una realidad que nos afecta a todos

Por Cynthia Pérez Amador *

Hay momentos en la vida en que nos encontramos con una realidad que nos toca fuerte, nos maltrata y, sobre todo nos duele. Es triste que hoy, cuando caminamos en pleno el Siglo XXI, nos estemos enfrentando a una dura e inexplicable realidad: ver cómo los jóvenes, que son quienes están llamados a ser la esperanza y el futuro de nuestra sociedad, se están matando unos a otros sin justificación alguna, en una guerra sin ideales, sin razón de ser, solo porque sí, porque el que no es de su parche es su enemigo.

Es, analizándolo bien, la guerra más absurda que haya visto en mi vida, pues nadie sabe por qué pelean; nadie sabe qué quieren; solo que se matan como en la época de las cavernas, unos a otros, con la única diferencia de que en esa época lo hacían para sobrevivir y hoy lo hacen sin sentido alguno.

Recuerdo que cuando yo tenía 13 años ya planificaba mis metas; sabía qué quería para mi vida, y mis esfuerzos siempre estuvieron apuntados hacía allá, para alcanzar los logros que me había trazado. Pero hoy en día le preguntas a jóvenes de 13 o 14 años qué quieren para sus vidas y muchos no lo saben; un porcentaje demasiado alto solo piensa en el pickup: El Imperio, El Rey, El Géminis, El Yankee…

Jóvenes, ¿qué les ha dejado esta guerra territorial que se inventaron y fomentan?, ¿qué es lo que quieren decir con tanta violencia?, ¿no se dan cuenta que lo único que están logrando es matarse unos a otros, generando pánico, cortándose las oportunidades, iniciando una vida que solo terminará en un cajón y uno o dos metros bajo tierra, dejando a una madre en la desolación y con muchas preguntas sin respuestas?, ¿acaso te has detenido a pensar qué es lo que sienten tus padres con tu actitud?, ¿es eso lo que ella se merece?, ¿mereces tú ser temido y señalado?, ¿o es que acaso quieres ser odiado?

Somos creaturas hechas por Dios; gracias a su amor y misericordia tenemos el título de hijos de Él, y aunque sea solo por eso debemos dar testimonio de su amor. Piensa que Dios nos dio la vida y solo Él la puede quitar cuando lo crea conveniente. Y discúlpame por esto, pero, ¿quién eres tú para quitarle la vida a jóvenes inocentes?, ¿quién eres tú para decidir a qué horas deben llegar a sus casas las personas de bien?

Estas líneas solo son un llamado a que te pellizques y le busques solución a tu vida. A que aprendas que en nuestra vida suceden solo las cosas que nos merecemos y que buscamos. A que entiendas que recibimos en proporción a lo que damos.

¿Cuántos años tienes? Quizás 16, 17, 18 o 19 años. ¿Por qué no utilizar esa vigor que aún tienes por tu juventud, y ese talento que seguramente aún no has descubierto por cualquier circunstancia, en promover la construcción de Paz, para dejar una hermosa huella en el mundo y ser recordado con amor y entusiasmo y no con odio y temor?

* Técnica en Administración de Empresas del IAFIC; convencida de que entre todos podemos transformar a Cartagena.

 

1 Comment

  1. Francisco Javier Flórez Bolívar dice:

    Realmente es un tema interesante el que has tocado Cynthia. Una de las primeras cosas que me sorprendió cuando llegué de mi pueblo a Cartagena fue esa fratricida guerra entre pandillas que cuestionas en tu escrito. Con el tiempo, casi 18 años de estar residiendo en la ciudad, he intentado comprender la complejidad del asunto y siento que va más allá de que le gente piense en El Rey o El imperio. Esos jóvenes tienen derecho al goce y a crear y disfrutar de ritmos y sonidos, como lo hace todo el mundo. Hay que fijar la mirada en cosas más estructurales: condiciones socio-económicas, educación, falta de Estado…Lo que sí comparto es el llamado que haces para que esos jóvenes cartageneros sueñen con cambiar esa absurda guerra que los está acabando. Buen tema.

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