Los medios de comunicación, obligados a ser rigurosos y rectificar sus errores

Durante la XI Cumbre Mundial de Comunicación Política y de Gobierno que con gran éxito se realizó en Cartagena los días 7, 8 y 9 del pasado mes de junio, se analizó por parte de varios expertos el fenómeno de las fake news, noticias falsas (o ‘post-verdades’, como prefieren llamarlas algunos), y se cuestionó que cada día más millones de personas en todos los países del mundo insistan en replicar, sin verificar, toda información que les llega a sus computadores, tabletas o teléfonos inteligentes.

Es un fenómeno que también se da en medios de comunicación impresos, radiales y televisivos, cuando difunden noticias incompletas, o con datos obsoletos, o con nombres que no se mencionan pero son inferidos de forma irresponsable, lo que en muchas ocasiones causa daños que no pueden repararse con una simple rectificación.

Y ocurre asimismo en los blogs, portales de internet y distintos medios alternativos, muchos de los cuales, por mero facilismo, suelen replicar lo que informa la prensa tradicional y, cuando esta se equivoca, se equivocan -claro está – ellos también. Esto último, con el agravante de que, cuando los que inicialmente cometieron el error y luego lo rectifican (al darse cuenta del mismo o ser obligados por un fallo judicial), quienes irresponsablemente lo replicaron optan por hacer un cómodo silencio, mostrando una total y absoluta falta de profesionalismo.

Dos casos como ejemplos

Recientemente se presentaron dos casos que son ejemplo de esta situación. En el uno, la protagonista fue la revista Semana, que bajo el título ‘La lanza de Moreno contra algunos congresistas’ publicó una información que daba cuenta de que el exfiscal Gustavo Moreno había involucrado a 21 congresistas que fueron sus clientes con acciones ilegales para resultar favorecidos en la Corte Suprema de Justicia, y que entre estos congresistas figuraba el bolivarense Hernando Padauí Álvarez (leer ‘La lanza de Moreno contra algunos congresistas’).

Una vez leyó la nota que lo mencionaba, replicada en cuestión de horas por decenas de blogs y portales principalmente de Cartagena y Bolívar, el representante a la Cámara envió una carta a la Dirección del influyente medio solicitando “la inmediata rectificación de la información que de manera ligera e irresponsable difundieron sin contar con las verificaciones formales que información tan delicada requiere”.

De acuerdo con Padauí, fue una “información falsa sobre mi nombre” con la cual la revista Semana está “menoscabando mi honra y dignidad y colocando la integridad de mi persona y la de mi familia en alto riesgo” (leer ‘Carta de Hernando Padauí a Semana’).

Una vez recibida la carta del congresista, Semana se vio obligada a publicar en su portal que “rectificamos esa información y aclaramos que en las declaraciones ante la Fiscalía, el abogado solo involucró a algunos de sus antiguos clientes con estos intentos de favorecimiento”.

Lo que se supo es que “en una declaración extrajuicio a la Unidad de Investigación para la Defensa, (Gustavo Moreno) precisó que ni la excongresita Zulema Jattin y ni el representante Hernando Padauí intentaron a través suyo influenciar en el alto tribunal”.

Tras conocer la rectificación, Padauí declaró a este portal que “he pasado unos días muy horribles por la mala información de la revista Semana, por una inexactitud, por no confirmar ni verificar la información que alguna fuente le suministró; información grave, peligrosa, que colocó en riesgo mi buen nombre y el de mi familia. Decirle a los medios que para poder expresar y transmitir una noticia de tanta connotación deben cerciorarse. No es posible replicar una noticia sin tener la certeza de su veracidad. Fíjese que los medios que seguramente se dieron cuenta que esa noticia no era veraz no la replicaron, como El Tiempo, Revista Metro y otros más, porque tienen un alto sentido de la responsabilidad. Hoy le doy gracias a Dios porque pudo hacerse la rectificación”.

Una grave omisión que también fue replicada

Otro ejemplo se dio con relación a un proceso penal que cursa contra la exalcaldesa Judith Pinedo Flórez, la exsecretaria de Hacienda Vivian Eljaiek Juan y varios particulares por la venta presuntamente irregular de 240 metros cuadrados de playa, el cual se encuentra en etapa preparatoria.

De manera profusa circuló por blogs, diversos portales, algunos medios alternativos y varios programas radiales la noticia de que un juez promiscuo del municipio de Turbaco podría pedir a un juez de control de garantías la imposición de sendas medidas contra los indiciados, con base entre otras pruebas a las mismas que había llevado a la Procuraduría Delegada para la Moralidad Pública, en fallo proferido el 18 de marzo de 2013, a sancionar a Judith Pinedo “por falta gravísima atribuida a título de culpa grave”.

Ello, sin informar que se trató de una sentencia de primera instancia y que, tras la correspondiente apelación, la Sala Disciplinaria de la misma Procuraduría, través de un fallo de segunda instancia de fecha 11 de febrero de 2016, había revocado dicha sanción, absolviendo de todos los cargos a la exmandataria.

Lo que ocurrió, de acuerdo con lo que pudo establecerse, es que el diario El Universal publicó una noticia titulada ‘Por venta de playas a hotel, empezó audiencia preparatoria’, en la cual informó que “en abril del 2013, la Procuraduría General de la Nación suspendió por un año a la exalcaldesa Pinedo para acceder a cargos públicos. Esto por presuntamente vender esa porción de playa a la compañía hotelera Hotel Dann en El Laguito”, lo cual, en efecto, sucedió, pero fue un fallo de primera instancia que luego fue desvirtuado en segunda y definitiva instancia, lo cual por cualquier razón no se dijo en la nota, ni se dijo -claro está – en los blogs, portales y programas radiales que la replicaron sin ningún rigor (leer ‘Por venta de playas a hotel, empezó audiencia preparatoria).

Por ello, el apoderado de Pinedo Flórez, el penalista Enrique del Río González, consideró que era “evidente la necesidad de rectificar la noticia” presentada, y envió una carta con las respectivas “aclaraciones con la única intención de enfrentar el juicio paralelo que se ha originado en torno al proceso penal que se sigue en contra de la doctora Judith Pinedo Flórez y otros, sobre todo porque se han realizado apuntes inexactos y citas incompletas que pueden generar un impacto negativo en la opinión pública e igualmente fracturar la independencia e imparcialidad del juez que atiende la causa (leer ‘Comunicado del abogado Eduardo del Río’).

La rectificación de noticias erradas o incompletas

En la Red Ética Segura de la Fundación Gabriel García Márquez para un Nuevo Periodismo Iberoamericano -FNPI – se han realizado debates sobre cómo y cuándo deben los medios de comunicación rectificar noticias que hayan sido publicadas con errores, y se han respondido las más importantes preguntas sobre el tema, entre ellas:

  1. ¿Es ético que los medios resalten los errores de la competencia?
  2. ¿Es válido que un medio pida perdón por lo que escribe un columnista?
  3. ¿Es ético difundir rumores, y si se comprueba que son falsos, simplemente rectificar?
  4. ¿Por qué a los periodistas les cuesta tanto rectificar cuando han cometido un error?
  5. ¿Qué es más importante? ¿Ser el primero en publicar una noticia o darla a conocer cuando se ha confirmado?
  6. ¿Por qué es importante confirmar una noticia antes de publicarla?
  7. ¿El papel de los editores en las salas de redacción es solamente evitar que se publiquen errores?
  8. ¿Es ético mostrarle un artículo a mi fuente antes de su publicación para corregir imprecisiones?
  9. ¿Cómo rectificar cuando una sentencia judicial contradice una noticia publicada por un medio?
  10. ¿Qué riesgos se corren al publicar una ‘chiva’ o un ‘tubazo’?

Acceder a ‘Consultorio Ético’ de la FNPI.

Contexto:

Tirios y troyanos, a analizar la ‘post-verdad’ en la XI Cumbre de Comunicación Política

– Hoy se lanza la XI Cumbre Mundial de Comunicación Política Cartagena 2017

 

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