Por Francisco Javier Flórez Bolívar *

Tomar notas, según leí en varios perfiles que revisé para realizar esta columna, es una de las habilidades que mejor ponderan del actual alcalde encargado de Cartagena, Sergio Londoño Zurek. Cuentan que se volvió diestro en esa labor de la mano del presidente Juan Manuel Santos, quien, como admirador de la cultura anglosajona, seguramente quiso tener a su lado una versión tropical de James Humes, el famoso redactor de discursos de los exmandatarios estadounidenses Dwight D. Eisenhower, Richard Nixon y Ronald Reagan. Se trata, realmente, de un oficio admirable porque para dominar ese arte se requiere de buen manejo de la palabra, capacidad de síntesis y, en general, un excelente nivel de comprensión lectora y análisis crítico del discurso. Y más destacable en el caso de Londoño Zurek, quien, según dicen los perfiles revisados, cumple bien ese rol en español, inglés y francés.

El asunto complejo de este interesante oficio es que la destreza que desarrollan tomando atenta nota para sus jefes inmediatos, al parecer, no les permite potenciar habilidades como el liderazgo y la toma de decisiones, tan centrales a la hora de ejercer un cargo público. Quizá, por esa razón, varios de quienes han realizado esta labor, como el mismo Humes, dedicaron el resto de sus vidas a la escritura de memorias sobre los presidentes con quienes trabajaron. Son pocos los casos de renombrados notetakers que hayan emprendido una carrera política para emular la trayectoria de sus anteriores jefes.

Sergio Londoño Zurek, ratificando aquella máxima de que siempre hay una excepción a la regla, revirtió esa tendencia este año; pasó de ser, entre otras cosas, el tomador de notas del presidente Santos a convertirse en alcalde (e) de Cartagena. Tiene en sus manos una oportunidad inmejorable para demostrar que posee el liderazgo necesario para tomar las decisiones que mejor le convienen a la ciudad que lo vio nacer y crecer.

Pedirle que en el tiempo que le queda al frente de la Alcaldía demuestre ese talante de líder tomando decisiones que disminuyan la preocupante tasa de pobreza que registra Cartagena es pensar con el deseo. Simplemente, como ciudadano que habita esta ciudad, quiero solicitarle que resuelva algo más inmediato, cercano a sus posibilidades: la revisión de la competencia que el Concejo distrital le otorgó a la Empresa de Desarrollo Urbano de Bolívar -Edurbe – para manejar los millonarios recursos a través de los cuales se financiará, entre otros importantes megaproyectos, el Plan Maestro de Drenajes Pluviales -PMDP – de Cartagena.

Las razones que existen para hacerlo la exponen a diario sus críticos en los medios y en redes sociales. Señalan, con base en el deshonroso record de Edurbe, que la misma es una verdadera Cueva de Rolando. Algunos entes, como la Contraloría General de la República, la sancionaron en el pasado por hallazgos fiscales en algunas contrataciones. Graves problemas de liquidez, incumplimientos en la entrega de obras que ha tenido a su cargo y directivos con investigaciones penales se han vuelto noticias que se asocian de forma natural a Edurbe. Los críticos también denuncian que Juan José García, presunto financiador de la campaña del sancionado y ahora detenido alcalde Manuel Vicente Duque, logró posicionar una ficha de su cuerda política en la citada entidad. Temen, precisamente, que García, quien fue condenado a tres años de prisión por peculado por apropiación, se beneficie económicamente de los millonarios recursos que van a ingresar a Edurbe.

Recientes noticias siguen llenando de razones a los críticos del alcalde para poner en entredicho la idoneidad de Edurbe en materia de contratación. En efecto, el pasado 26 de septiembre, la Contraloría General dio apertura a un juicio fiscal contra el actual gerente de Edurbe, Alfredo Ramón Bula Dumar, quien, cuando estuvo al frente del Fondo Financiero de Fondos de Desarrollo -FONADE, presuntamente, no hizo un adecuado seguimiento a unos convenios interadministrativos que firmó Coldeportes con varios entes territoriales para la construcción de unas obras en el marco de los XX Juegos Nacionales. Esa falta de seguimiento, asegura la procuradora del caso, se tradujo en un detrimento valorado en $37 mil millones  por la no culminación de varias canchas deportivas.

El alcalde, a juzgar por algunas de sus declaraciones y cumpliendo a cabalidad su antiguo oficio, ha tomado atenta nota de algunas de estas observaciones. Lo que aún no queda claro es si tendrá el carácter para ordenar revisar la competencia que varios de los cuestionados concejales le otorgaron a Edurbe para manejar los fondos destinados al PMDP.

Señor alcalde: es hora de demostrar que también es bueno tomando acertadas decisiones; dé muestras de que usted es quien realmente está al frente de las decisiones que se toman en la Alcaldía de Cartagena. O, cual sepulturero que cava su propia fosa, condénese a pasar a la historia como uno más de los alcaldes de la ciudad que se dedicó a ser un cumplidor de órdenes de Juan José García, amigo personal de quien lo designó a usted como alcalde y lo inició en el oficio de tomar notas.

* Historiador de la Universidad de Cartagena, con Maestría en Historia, Graduate Certicate in Latin American Studies y PH. D en Historia de la Universidad de Pittsburgh. 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial