Se fue el Papa, pero con su ejemplo dejó grabadas en piedra sus enseñanzas

Si hubo algo que el Papa Francisco les enseñó a los colombianos durante su visita de cuatro días a Bogotá, Villavicencio, Medellín y Cartagena es que para predicar y dejar grabadas sus enseñanzas en el corazón de todos había que educar con el ejemplo.

El Santo Padre, quien escogió personalmente todos y cada uno de los lugares que visitaría durante su paso por Colombia, en cada una de las ciudades visitadas hizo énfasis en la paz, en el perdón y en la importancia de que los jóvenes participaran con decisión y esperanza en la reconstrucción del país. “No se dejen robar la alegría; ¡no le teman al futuro!; ¡atrévanse a soñar a lo grande!; a ese sueño grande los quiero invitar hoy”, fue el claro mensaje del Vicario de Cristo.

Asimismo, habló de la necesidad de que nadie, ni laicos ni religiosos, se apegara a los intereses materiales, ya que “el diablo entra por el bolsillo”. “No se puede servir a Dios y al dinero”, fue el mensaje a quienes mezclan religión y riqueza; “la Iglesia no es una aduana”.

E -igualmente – hizo un llamado especial a todos los colombianos: a cuidar su enorme riqueza natural. Para el líder religioso, “Colombia es una nación bendecida de muchísimas maneras”, y es “el segundo país del mundo en biodiversidad”, por lo cual “al recorrerlo se puede saber qué tan inmenso es el señor”.

Pero en Cartagena de Indias, donde culminó su periplo y se despidió emocionado del país, dejando a sus connacionales inmersos en una palpable nostalgia, sus mensajes giraron -sobre todo – alrededor de la pobreza, la inequidad y la exclusión.

En el populoso barrio de San Francisco, el Obispo de Roma enseñó con el ejemplo: visitó a Lorenza Pérez Barrios, una humilde mujer que a pesar del peso de sus 77 años da de comer todos los días a 85 niños de la comunidad, y allí, a donde llegó con una herida sangrante en su pómulo izquierdo, pidió una toalla para limpiar su rostro.

En la Iglesia San Pedro Claver, el Papa habló de María Ramos, la sencilla mujer que tuvo un encuentro con la Virgen de Chiquinquirá, y de San Pedro Claver, el ‘Esclavo de los Esclavos’, y señaló cómo “de ese modo, se hizo paradigma de todos aquellos que, de diversas maneras, buscan recuperar la dignidad del hermano caído por el dolor de las heridas de la vida, de aquellos que no se conforman y trabajan por construirles una habitación digna, por atender sus necesidades perentorias y, sobre todo, rezan con perseverancia para que puedan recuperar el esplendor de hijos de Dios que les ha sido arrebatado”.

“María de Chiquinquirá y Pedro Claver nos invitan a trabajar por la dignidad de todos nuestros hermanos, en especial por los pobres y descartados de la sociedad, por aquellos que son abandonados”, expresó el ilustre visitante (leer ‘texto completo ‘Ángelus y mensaje del Papa Francisco en la Iglesia San Pedro Claver).

Y durante su homilía en la Misa Campal en Contecar, el Papa Francisco hizo mención al ‘Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz en el 2014’, recordando la existencia de dramas como la “devastación de los recursos naturales y la contaminación, la tragedia de la explotación laboral, el blanqueo ilícito del dinero y la especulación financiera, que a menudo asume rasgos perjudiciales y demoledores para enteros sistemas económicos y sociales, exponiendo a la pobreza a millones de hombres y mujeres.

En un claro mensaje a los miles de asistentes, entre quienes había funcionarios de todos los niveles, exfuncionarios, empresarios, dirigentes gremiales, comunales, comunitarios y ciudadanos del común, el representante de Cristo en la tierra advirtió que “si Colombia quiere una paz estable y duradera tiene que dar urgentemente un paso en esta dirección, que es aquella del bien común, de la equidad, de la justicia, del respeto de la naturaleza humana y de sus exigencias”.

En la ciudad más desigual y excluyente del país, el Papa Francisco fue enfático en manifestar que “no es posible convivir en paz sin hacer nada con aquello que corrompe la vida y atenta contra ella. A este respecto, recordamos a todos aquellos que, con valentía y de forma incansable, han trabajado y hasta han perdido la vida en la defensa y protección de los derechos de la persona humana y su dignidad” (leer texto completo Homilía en la eucaristía en Contecar).

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