Detrás de las vallas

diana-mtz2Por Diana Martínez Berrocal *

En Cartagena se ha generado una gran polémica por la instalación de unas vallas de zinc en los alrededores del barrio ceballos (“nos han encerrado como si fuéramos animales”, dice uno de sus habitantes), barrio que precisamente, se encuentra en inmediaciones del lugar donde el Papa Francisco oficiará una misa campal.

Mucho se ha especulado sobre la presencia de dichas vallas. Unos afirman que es para tapar la pobreza del lugar, otros dicen que es por protocolo de seguridad, otros que en esa zona hay muchos delincuentes…

Tampoco se sabe quién mandó a poner las vallas.  El alcalde (e) dice que él no fue y señala a la Corporación de Turismo; la Corporación de turismo dice que la orden vino de Presidencia; en fin, esto está como la canción de Celia Cruz: “Songo le dio a borodongo, borondongo le dio a bernabé, bernabé le pegó a muchilanga…”

Independientemente de todo esto, el tema es más de fondo, pues esas vallas son solo un reflejo de la realidad que por muchos años ha construido nuestra clase política, y aunque no nos hayamos dado cuenta, esas vallas siempre han estado allí, y dentro de ese gran cerco nos han metido  a todos.

Así, nos mantienen separados, apartados, distraídos y solo nos hacemos visibles en tiempos electorales, cuando vienen para darnos un mercadito y recordarnos que debemos volver a elegirlos.

Mientras la vida transcurre, al mejor estilo del holocausto nazi (bueno, creo que exagero, porque la barbarie de Hitler fue impuesta, pero paradójicamente, la barbarie de acá es democrática y masoquista, la elegimos nosotros mismos),algunos nos pegamos a la malla metálica para ver desde allí cómo se reparten los contratos de la salud mientras aquí adentro las personas se mueren en las puertas de los hospitales rogando ser atendidos, para ver cómo se enriquecen repartiéndose las obras públicas, las OPS, la contratación, el presupuesto de inversión social… mientras acá dentro la pobreza ya no cabe.

Es cierto que detrás de estas vallas hay muchos delincuentes, pero cómo no haberlos con tanta injusticia. Por algo el Papa en su visita nos ha repetido, como si fuese una señal divina: “la inequidad es la raíz de todos los males en una sociedad”. Por lo tanto, para sacar a los delincuentes de aquí adentro primero hay que sacarlos de allá afuera.

Nos podrán quitar todo pero nunca nos podrán quitar la esperanza de soñar con una Cartagena donde no existan vallas, una Cartagena más igualitaria, donde tengamos mejores oportunidades y donde surjan verdaderos líderes que se atrevan a visionar una ciudad donde quepamos todos.

Y esta no es una postura idealista, es tan real como posible pero exige decisión, voluntad, movilización, que nos empoderemos desde un sentir ciudadano, unidos, motivados, inspirados e impulsados por ese sueño de Cartagena que todos anhelamos dejar a nuestros hijos.

¿Seguiremos encerrados en estas vallas de zinc mirando con resignación a aquellos que elegimos despojarnos de todo los que nos pertenece?

Esa es la pregunta que nos debemos hacer la próxima vez que vayamos a las urnas.

Adenda: “No se dejen robar la paz y la alegría”: Papa Francisco.

* Abogada especialista en Derecho Público y en Sociología Política.

1 Comment

  1. Creo que en esa linea están todos lo que dicen que los buenos somos mas, pero de igual forma se hace eterna y utópica la esperanza de cambio de la clase dirigente, claro que hay que movilizarnos, por una Cartagena más igualitaria, donde tengamos mejores oportunidades y donde surjan verdaderos líderes que se atrevan a visionar una ciudad donde quepamos todos. Algunas organizaciones han propuesto marchas contra el atraco de los peajes y fue poca la asistencia plantean una convergencia y se reúnen pero en vez de converger se quedan al acecho, hay intereses personales tanto en las élites de la burguesía, como en la dirigencia cívica, los empresarios y las veedurias hacen parte de la corruptela, los jóvenes y estudiantes no se inmiscuyen en los procesos sociales, por esto y con el animo de buscar salidas a la crisis desde el Capitulo Bolivar de la Corporación Nuevo Arco Iris planteamos la propuesta de hacer un proceso de buscar nominar o postular los nombres de personas honestas y probas que tengan el deseo de conjurar la crisis política y administrativa, ademas cuenten con el reconocimiento social y político para agrupar a cien notables que orienten ese proceso y de allí mismo sacar el alcalde y su gabinete que lidere un gobierno de transición que instaure políticas publicas de justicia e inversión social para todos los cartageneros.

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