A tí, agobiado y sufrido ciudadano del común

Por Arnaldo Argüelles Vega *

Vea usted, huevón; mire cómo otros disfrutan la plática que usted sagradamente reúne para pagar sus impuestos. Además, cómo disfrutan el billetico salido de Odebrecht, de Refricar, de las regalías, de la bolsa de valores, etc. etc. y de tantos otros escándalos que han salido a la luz pública. Y ahora nos suben los impuestos al 19% porque dizque las finanzas públicas están malas. ¿Y acaso el ministro de Hacienda no debería pagar por los escándalos de Odebrecht y Refricar, en especial si él está en la piña también?

Vergüenza deberíamos tener todos los colombianos porque esta partida de bellacos y ladrones sean quienes nos gobiernen o coadministren nuestros recursos. Pero yo, tú, él y todos tenemos gran parte de culpa porque al país se lo estén robando y vendiendo a otros países.

A estos políticos le importamos un pepino usted y yo, pues porque, como generalmente a sus mujeres las llevan a parir al exterior, si se les abre una investigación, porque al señor ladrón lo descubrieron, les es muy fácil irse para otro país donde sus hijos son ciudadanos y sus padres pueden permanecer allá. ¿No ve que todos los políticos investigados se van para Estados Unidos a disfrutar lo que nos robaron? Estados Unidos se convirtió en un país de escondite de prófugos, de corruptos políticos colombianos, de quienes son un mal ejemplo para la sociedad. Ojalá que los gringos los pillen y los condenen allá.

Deberíamos todos recordar uno de los tantos casos que muestran que la Corte Suprema es Suprema pero en Torcidos: el del escándalo del regalo recibido por el magistrado Araujo: unos zapatos y un reloj. ¿Será que desde entonces empezó a podrirse la Corte? ¿Será que el señor Pascali los enseñó a recibir coimas? ¿Se estaba cultivando el chanchullo con el caso de Pascali y Araujo? Nada pasaba, como siempre en Colombia, puro show mediático para aparentar que la justicia actúa ante un pueblo ansioso de castigo a los corruptos.

El mal nuestro: el síndrome de amnesia en que vivimos. Se nos olvida quiénes han sido culpables, quiénes fueron investigados, quiénes fueron condenados y quiénes han sido los gestores y autores intelectuales de tantos hechos, todos los cuales, con su palabrería, son ahora unas madre de Calcuta, transparentes como el agua de cal. Todos ellos, desde la creación de la República de Colombia, han sido los generadores de la violencia en que nos han tenido sumidos y entretenidos. Se reparten los cargos públicos como si el Estado fueran ellos; como si el Estado fuera una herencia.

Ahora los magistrados de la Corte deben demostrar que son dignos representantes de la justicia, pero no se han pronunciado; todos calladitos, abrigaditos, pero entre cielo y tierra retumba la frase: TAMBIÉN CAERÁS. Ahora sí, porque los Estados Unidos se fue pillando la corrupción y decidió actuar, y metió el dedo en la llaga a estos supremos torcidos.

Así que piense bien antes de elegir a su verdugo si piensa rayar la cara de algunos políticos en los tarjetones electorales para que a costilla suya reciban un jugoso sueldo de $28 millones, y que luego usted reciba solo migajas, como el subsidio de $80 mil, y eso si usted genera burritos para sumar al caudal de votos o si pide que le aumenten el sueldo tumba cuchara que usted ni siquiera merece, según ellos, porque con los subsidios es suficiente.

Piénselo bien, sí, porque si no ellos después le meten el dedo a usted, y a toda su familia, por cabeza hueca, por folclórico, por títere y por corrupto pero mondado o vaciado, por estar vendiendo el voto y el futuro de sus hijos y asfixiado por las deudas. Y esto para que usted no tenga cabeza para pensar la estupidez cometida, y para que sus hijos no salgan de la pobreza y usted, por vergüenza, sea el cliente número uno de una cantina, para después llegar borracho y que no le pidan un solo peso, aunque la última canción que escuche durante toda la noche sea la de las tripitas de sus hijos llenas de aire y agua solo por usted haber elegido mal.

Recuerde: el político recuperará su dinero y sus hijos dormirán a pierna suelta, bien comidos y estudiados. Ellos saben que gracias a un idiota útil, que vendió su voto por $50 mil, disfrutarán de sus multimillonarios sueldos. Pensará que no tiene ninguna deuda con usted: le recordará que le compró el voto y eso fue una ayuda para usted.

Vea usted, huevón. A esos políticos seguramente no los vuelva a ver sino por la tele, y le aseguro que ese senador, o representante, o diputado o concejal que lo abrazó cuando le dio $50 mil por su voto, y le dio una borrachera gratis, no se acordará de usted, huevón.

* Administrador público de la Escuela Superior de Administración Pública -ESAP. Técnico Investigador.

 

 

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