Cartagena en taparrabos

diana-mtz2Por Diana Martínez Berrocal *

Hace más de dos siglos, Bolívar y Santander tuvieron una gran diferencia política debido a que este último era partidario de que el pueblo, recién emancipado del yugo español, fuera a las urnas  y eligiera  a sus representantes. Bolívar en cambio, se oponía radicalmente a ello, porque él consideraba que, pese a que ya éramos libres, aún teníamos en nuestra estructura mental la condición de súbditos y esclavos, por lo tanto, antes de ir a votar, había que concientizarnos de la responsabilidad que implicaba el ejercicio de la democracia. “Tenemos primero que educarlos; muchos de ellos, aun andan en taparrabo”, afirmaba el libertador. Pero finalmente se impuso la democracia y fuimos a las urnas a estrenar nuestro derecho.

Desde 1988, los cartageneros hemos tenido la facultad de elegir a nuestros propios alcaldes y con ello, creímos haber dado un gran salto a la civilización, pero al ver toda la crisis institucional, política y social que ha padecido nuestra ciudad durante todos estos años (donde diez de esos alcaldes han sido investigados penal y disciplinariamente), las palabras de Bolívar se convierten en un presagio que hoy adquiere vigencia.

Sin embargo, creo que el panorama actual nos indica que hemos tocado fondo. Un alcalde que fue elegido por 126.000 ciudadanos para que liderara la ciudad se encuentra detenido por un presunto escándalo de corrupción donde se hace evidente que los que administraban eran otros.  Unos concejales que fueron elegidos por miles de ciudadanos para que ejercieran control político frente a la administración, se les sindica de estar precisamente confabulados con ella para saquear el erario y repartirse la burocracia. La contralora, que fue elegida por esos mismos concejales para que vigilara el manejo de los dineros públicos, se encuentra detenida por evidencias que demuestran  que su elección fue todo un complot para canalizar la burocracia y la contratación a merced de quienes la eligieron.

En realidad, esto no es nada nuevo, solo que ahora la información se filtró y se los pillaron. Tampoco se trata de Manolo, ni de la contralora, ni del concejal, ni de los que faltan… se trata de un pueblo que no ha tomado conciencia de la responsabilidad que implica depositar su voto en las urnas.  Le endosamos la ciudad a cualquiera que llega con un discurso populista, denunciando con arengas a la clase política corrupta, prometiendo un gobierno transparente y presentándose como el redentor de los más necesitados… logrando así, con estos cantos de sirenas, llegar al poder, sacar la inversión de sus campañas y pagarle a todos sus financistas con burocracia, contratos y OPS, mientras Cartagena continua siendo la segunda ciudad más pobre de Colombia.

Es incomprensible que una minoría de castas corruptas se imponga siempre en la ciudad para saquearla con el beneplácito de una mayoría de ciudadanos que siempre las eligen.

Definitivamente, doscientos años después, creo que aún seguimos en taparrabo.

P.D: Compatriotas, ¡basta ya! en las urnas tenemos la oportunidad histórica de salvar nuestra ciudad.

* Abogada especialista en Derecho Público y en Sociología Política.

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