El caso de Portales de Blas de Lezo, una perla más de un largo rosario de irregularidades

 .

Por Carlos Ardila González

Luego de que el superintendente de Notariado y Registro (e), Jairo Mesa Guerra, denunciara que la licencia de construcción del edificio Portales Blas de Lezo I es falsa, al igual que la del desplomado edificio Portales Blas de Lezo II, la pregunta que muchos comenzaron a hacerse es cómo pudo entonces el supuesto propietario de ambas edificaciones: Wilfran Quiroz Ruiz, escriturar y posteriormente vender los 15 apartamentos construidos.

Para muchos, sobre todo los legos en normas urbanísticas y quienes no conocen cómo operan las Curadurías Urbanas, las Notarías y la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos ni cuáles son las funciones de la Secretaría de Planeación del Distrito, la Oficina de Control Urbano, las Alcaldías Locales y las Inspecciones de Policía, la pregunta era -y sigue siendo – qué tuvieron que ver con las irregularidades detectadas los titulares de dichas entidades o dependencias.

Para tratar de entender qué había sucedido en este sonado caso, Revista Metro dialogó con dos de los propietarios de apartamentos en el edificio Portales Blas de Lezo I, dos notarios del Circuito de Cartagena, un asesor de la Superintendencia de Notariado y Registro, un excurador urbano y un dirigente gremial experto en temas urbanísticas, y pudo establecer algunos hechos que podrían contribuir a responder varias de las inquietudes planteadas. Por distintas consideraciones, los nombres de las ocho fuentes no son revelados.

Supimos, por ejemplo, que a pesar del anuncio de la Superintendencia de Notariado y Registro de anular la titularidad sobre cada uno de los apartamentos del edificio en mención, muchos de sus propietarios están convencidos de que “este es un hecho poco probable, ya que fuimos compradores de buena fe, y nuestras escrituras fueron legalmente expedidas por una Notaría”, como nos dijo uno de ellos; “una cosa es que la licencia de construcción del edificio haya resultado falsa, y otra muy distinta que esté en entredicho nuestra propiedad, que es absolutamente legal”.

Como se recordará, el superintendente encargado, Jairo Mesa Guerra, manifestó recientemente que los dueños de los apartamentos del edificio Portales Blas de Lezo I podrían perder su propiedad ya que “son personas que están ocupando de manera ilegal un edificio que no cumple con las normas de construcción y que se puede desplomar” (leer ‘Portales de Blas de Lezo I debe tumbarse”: superintendente de Notariado y Registro‘).

Supimos qué Notaría escrituró el Reglamento de Propiedad Horizontal del edificio, “a pesar de que salta a la vista que la licencia de construcción anexada es falsa, y de que una simple mirada al sistema, o una llamada a la correspondiente Curaduría, los habría puesto sobre aviso”, como reveló una de las fuentes.

Supimos, claro está, el nombre del curador que fue utilizado en la espuria resolución, y el porqué la mayoría de los consultados coinciden en señalar que “una simple mirada al sistema, o una llamada a la correspondiente Curaduría”, o incluso una juiciosa revisión a la falsa licencia de construcción por parte de la Notaría que escrituró el Reglamento de Propiedad Horizontal del edificio Portales de Blas de Lezo I, habría bastado para detectar la irregularidad.

Y supimos los nombres de los propietarios de cada apartamento, dónde se expidieron las correspondientes escrituras, qué bancos les concedieron los respectivos préstamos y que acciones han adelantado los afectados una vez fueron conscientes de que el edificio donde vivían era ‘hermano gemelo’ de Portales de Blas de Lezo II, cuyo desplome causó la muerte de 21 obreros el pasado 27 de abril. Por solicitud de los propietarios consultados, sus nombres, y los de los restantes dueños de apartamentos del edificio Portales de Blas de Lezo I, serán omitidos en esta nota.

La Notaría donde se escrituró el Reglamento de Propiedad Horizontal

El 18 de julio de 2016, el notario Séptimo (e) de Cartagena, Luciano Javier Villadiego Durango, elevó a Escritura Pública el Reglamento de Propiedad Horizontal del edificio Portales Blas de Lezo, localizado en la “casa lote No. 26 de la manzana C ubicada en el barrio Blas de Lezo”. La única persona que intervino en el acto fue el constructor de la edificación: “Wilfran Enrique Quiroz Ruiz C.C. No. 9.302.033”.

Para varios de los expertos consultados, “resulta sospechoso que en dicha Escritura, la No. 2139, no se haga expresa referencia a la Licencia de Construcción que debió anexar el solicitante, ni se vacia el contenido de la misma, como es habitual”, aunque en el respectivo expediente sí aparezca entre los correspondientes anexos.

La falsa Licencia de Construcción No. 0081 del 7 de julio de 2016

La Licencia de Construcción del edificio Portales Blas de Lezo I que, de acuerdo con el superintendente de Notariado y Registro (e), Jairo Mesa Guerra, “es falsa”, aparece como si hubiera sido firmada por el curador Urbano No. 2, Guillermo Mendoza Jiménez.

“Mire, yo le garantizo que bastaba una lectura rápida del documento para saber que es falso”, señaló una de nuestras fuentes; “le voy a poner un solo caso, pero que en mi concepto es suficiente: en la espuria resolución aparece como si el lote donde se pensaba construir el edificio fuera de actividad residencial tipo C, es decir de más de cuatro pisos, cuando en realidad en esa zona la actividad residencial es tipo B, es decir de máximo cuatro pisos, y eso es algo que jamás se le hubiera pasado por alto al curador Mendoza Jiménez”.

Otro de los conocedores consultados, a quien le dimos a leer la falsa resolución, indicó que, además del anterior, hay otros indicios que apuntan a que, en efecto, el curador Urbano No. 2 “no puedo ser el autor de ese esperpento; fíjese, por ejemplo, que se habla de un lote con un frente de apenas 10 metros, y supuestamente un área total de 1.340 metros cuadrados, cuando es claro, primero, que el mínimo que debe tener de frente es 25 metros, si mal no recuerdo; y segundo, si fueran 10, como dice la resolución, tendría el lote un largo de 134 metros, lo cual es más de una cuadra. Además se habla de un retiro de dos metros, en una zona donde debe ser de siete; en fin, fíjese que hay una cantidad de inconsistencias que no se le hubieran pasado por alto al curador Mendoza”.

Pero, para la mayoría de los consultados, “lo realmente grave es que, para los días en que se formalizó la cuestionada escritura, los procesos de las Curadurías, las Notarías y la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos estaban en línea, lo que significa que hubiera bastado una consulta vía internet para constatar la ilegalidad del documento presentado, si fue que se presentó”, como señaló una de las fuentes; “y si no, de todos modos lo usual es que se realizara la debida consulta; algunos notarios envían un mensajero a las Curadurías, y otros lo hacen telefónicamente, pero siempre realizan la correspondiente verificación”.

Las escrituras de los apartamentos

Otros de los hechos que este portal pudo establecer es que las escrituras públicas de los 15 apartamentos del edificio Portales de Blas de Lezo I, como todas las escrituras de los apartamentos de este tipo de edificaciones, se formalizan bajo el amparo de los respectivos Certificados de Tradición o Matrícula Inmobiliaria expedidos por las Oficinas de Registro de Instrumentos Públicos.

“Para el caso de la Escritura Pública de una Reglamento de Propiedad Horizontal, además del Certificado de Tradición o Matrícula Inmobiliaria del respectivo terreno, se debe anexar la correspondiente Licencia de Construcción”, explicó el asesor de la Superintendencia de Notariado y Registro consultado; “en ambos casos los notarios donde se realice la protocolización deben verificar la autenticidad de los documentos”.

Para el caso de las escrituras de los apartamentos, el documento que se exige es el Certificado de Tradición o Matrícula Inmobiliaria de cada uno de estos, y la legalidad este documento -claro está – también debe constatarse.

“Algo similar podría decirse de las entidades bancarias que realicen los préstamos”, señaló otra de las fuentes.

Realizadas las indagaciones del caso, Revista Metro estableció que el apartamento P-B 01, con Escritura Pública 6143 del 30 de noviembre de 2016 de la Notaría 2a., fue adquirido con un préstamo de Davivienda; el apartamento 103, con Escritura Pública 6073 del 26 de noviembre de 2016 de la Notaría 2a., con la entrega de otro apartamento y una suma en efectivo; el apartamento 102, con Escritura Pública 5171 del 10 de octubre de 2016 de la Notaría 2a., fue comprado con un préstamo de Banco Caja Social; el apartamento 201, con Escritura Pública 6176 del 1 de diciembre de 2016 de la Notaría 2a., fue adquirido con un préstamo del Fondo de Cavipetrol; el apartamento 202, con Escritura Pública 5346 del 19 de octubre de 2016 de la Notaría 2a., con un préstamo del BBVA; el apartamento 203, con Escritura Pública 5324 del 18 de octubre de 2016 de la Notaría 2a., fue adquirido con un préstamo del BBVA; el apartamento 301, con Escritura Pública 626 del 23 de febrero de 2017 de la Notaría 2a., fue pagado directamente; el apartamento 302, con Escritura Pública 6143 del 26 de octubre de 2016 de la Notaría 2a., fue adquirido con un préstamo de Davivienda; el apartamento 303, con Escritura Pública 5039 del 3 de octubre de 2016 de la Notaría 2a., con un préstamo del Banco de Bogotá; el apartamento 401, con Escritura Pública 3663 del 24 de noviembre de 2016 de la Notaría 7a., fue adquirido con un préstamo del BBVA; el apartamento 501, con Escritura Pública 6097 del 28 de noviembre de 2016 de la Notaría 2a., con un préstamo del Fondo de Cavipetrol; y el apartamento 502, con Escritura Pública 6093 del 28 de noviembre de 2016 de la Notaría 2a., fue pagado directamente.

Una doble tragedia

Sin duda, la tragedia que padecen las familias de los 21 obreros fallecidos durante el desplome del edificio Portales de Blas de Lezo II enlutará por décadas a toda Cartagena.,

Asimismo, el drama que padecen las familias que habitan los 15 apartamentos del edificio Portales de Blas de Lezo I, sobre cuyas cabezas pende la espada de Damocles de una tragedia similar, es una tragedia que a todos nos debería afectar. 

El riesgo de un nuevo desplome es latente, según se desprende de un estudio que los propietarios de los apartamentos contrataron por su cuenta con el ingeniero patólogo Carlos Villalba Ordosgoitia.

En un oficio enviado a la Fiscalía General de la Nación, los dueños de los 15 apartamentos manifestaron que “el concepto del ingeniero (…), en un primer informe preliminar (…), determina que la edificación presenta fallas estructurales, mala práctica constructiva, con presencia de hormigones inadmisibles en vigas principales” y “carencia absoluta de concreta en por lo menos una vigueta…”; y, de igual manera “manifiesta que se hace necesario reforzar las estructuras, para que la edifición no presente otros posibles daños”.

Sobre este último drama, se conoció que los propietarios de los 15 apartamentos del edificio Portales de Blas de Lezo I adelantan las acciones conducentes a evitar una nueva tragedia y, paralelamente, que los dineros invertidos en sus propiedades no se pierdan definitivamente.

Y, asimismo, se supo que varios colectivos ciudadanos coinciden en que, con la información recabada, ahora sí es posible pensar que los órganos de control puedan darle un golpe certero a la construcción ilegal imperante en Cartagena.

Contexto:
.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial