Nuestra agricultura, alternativa de paz

Por Germán Darío Zapata Vergara y Paola Andrea Sánchez López *

Hemos culpado como único causante de desplazar a nuestros campesinos, al conflicto armado; el sistema financiero, por su metodología de créditos, fue el primero en hacer que el campesino venda sus tierras o las entregue como dación de pago; sumado a ello aparecen factores como; la apertura de mercados, los TLC,  la crisis económica, la carencia de vías terciarias, los altos costos de los insumos agrícolas, la falta de subsidios y por supuesto que el conflicto armado durante más de cinco décadas, pero que empeoró en los años ochenta y noventa.

Como consecuencia, aparece el desplazamiento y la parcelación de las tierras que antes eran  de producción agrícola, para pasar a ser fincas de veraneo, siendo sus nuevos propietarios;  empresarios y políticos que no tienen ni idea de lo que es producir papa, yuca, maíz, frijol, ñame, café o muchos productos de la diversidad agraria colombiana.

Los antes productores; hoy desplazados en las ciudades, buscan alternativas para llevar el pan a sus hijos; algunos de manera informal y otros luchando por formalizar algún tipo de negocio; esta alarmante cifra supera los siete millones de colombianos que reconocidos como víctimas esperan  urgente garantías que les permita el regreso a Sus tierras, con el fin lograr un mejor desarrollo del agro y la economía del país.

Este es un artículo investigativo escrito por  Paola Sánchez y Germán Zapata; es el resultado de un serio trabajo de campo realizado con un grupo de tres estudiantes más de la especialización en gerencia de proyectos de la Universidad Minuto de Dios, fue necesario dialogar con campesinos y desplazados en Cali, Bucaramanga, Medellín y Cartagena; para tener de viva voz las experiencias y calvarios sufridos por nuestros agroproductores a lo largo de varias décadas.

Situación actual de nuestros campesinos

Son muchas las causas por las que el campo no es rentable para quien lo trabaja; La inasistencia del estado, los acuerdos asociados al TLC, la presencia saturada de intermediarios, falta de capacitación para el mejoramiento de los procesos productivos, presencia de grupos armados,  las alteraciones ambientales y/o climatológicas, Plagas, la falta de técnicas de cultivo y sistemas de medición, falta de innovación en nuevos canales de venta, deficiencias en vías y los altos costos de los insumos agrícolas hacen que nuestros campesinos vendan sus productos a pérdidas o baja rentabilidad; siendo este el factor problema a solucionar de manera inmediata si queremos hacer cambios evolutivos que beneficien al sector agrícola, no solo en los grandes mercados sino en la inclusión de los pequeños y medianos productores.

La venta de sus tierras a bajos precios, son parte de los efectos causados por los factores anteriormente mencionados, por otro lado deben mal vender sus productos a intermediarios, a veces a pérdidas lo que no hace rentable su oficio, viéndose obligados a transformar  lo que saben hacer, que es la agricultura, por otras actividades que no van acordes con su cultura y que desconocen totalmente.

Para mejorar la situación laboral, económica y social de nuestro país, hay que garantizar la estabilidad de nuestros campesinos haciéndolos competitivos y motivar su regreso al campo con programas atractivos. Estamos en el momento oportuno para reparar los daños causados, la economía agrícola viene mostrando desde el segundo semestre del 2016 una tendencia positiva. Las proyecciones de los expertos sugieren que en el 2017 la mayoría de sectores se recuperará; la construcción, la agricultura y en menor medida el comercio y la hotelería.

Las tendencias deben servirnos para volver a mirar el campo; la realización de actividades económicas como ferias, bazares agrícolas, entre otras permitirán que los niveles de venta aumenten y de paso que sea una oportunidad para mejorar algunos factores que afectan al medio ambiente, como la expansión de fronteras para la siembra de cultivos lo que conlleva al desplazamiento de la biodiversidad, tala de árboles y pérdida del suelo; para mitigar estos impactos los productores deben ser capacitados  en tener BPA – Buenas Prácticas Agrícolas y producciones limpias.

Hectáreas productivas y productos fértiles en nuestras tierras

El agro colombiano se caracteriza por su diversidad; los diferentes climas en las regiones son la riqueza que no hemos sabido valorar; a lo largo de nuestra geografía podemos tener diferentes tipos de cultivos que podemos clasificar por su tiempo de producción y vida útil. Cultivos transitorios, permanentes, frutales y demás variedades se producen en los campos; zonas que antes no producían sino café y caña de azúcar hoy se han diversificado, igual ocurre con el banano de exportación que ha mudado su producción a otras zonas.

Lo que ha llamado la atención es la proliferación de huertas caseras, esto nos da la razón en que las fincas de veraneantes son el reemplazo de las grandes fincas de producción agrícola, mientras las huertas caseras son pequeños surcos que solo producen para consumo interno.

Desplazamiento de nuestros campesinos

Los primeros en desplazar a nuestros campesinos, fue los créditos con los bancos; muchos de los productores hipotecaron  sus propiedades para sembrar en sus fincas, pero a la hora de producir  y vender; el resultado era inferior a los costos, por lo que Sus tierras quedaban en poder de los bancos o las vendían para pagar, quedándose solo con sus casas y un corral de gallinas o granja pequeña, lo que los obligaba a irse a buscar otras opciones de ingresos a las ciudades o cabeceras municipales.

A la situación financiera se le sumó, la presión de los grupos armados en la década de los ochenta y noventa, estos agudizaron más la crisis de los colombianos siendo los campesinos los más afectados; el desplazamiento masivo era el pan de cada día, el sufrimiento y llanto de enterrar a sus familias y ver como ríos y quebradas dejaron de ser fuentes de agua cristalina para convertirse en  charcos de sangre y sus tierras productivas pasaron a ser campos de batalla y enfrentamientos entre el estado y los grupos al margen de la ley.

La aparición de la guerrilla y posteriormente de paramilitares puso en jaque a nuestros campesinos quienes veían pasear por sus fincas a unos y otros sin saber cómo enfrentarlos; por un lado eran asesinados sin compasión acusados de ser informantes del ejército y por otro lado llegaban los paramilitares masacrando por ser presuntamente auxiliadores de la guerrilla.

Tomas a pueblos y desplazamientos de miles de familias enteras generó una gran crisis en el campo que poco a poco fue abandonado por sus propietarios, bien sea por amenazas directas o por físico miedo.

Vías terciarias 

Los últimos gobiernos vienen invirtiendo enormes cantidades de dinero en vías principales, dobles calzadas y troncales que comunican a las ciudades y regiones de nuestro país, esto es muy bueno para nuestra infraestructura vial, pero se les ha olvidado incluir las vías terciarias para una completa articulación entre el campo y la población Colombiana.

De nada sirve una infraestructura vial en buen estado en nuestras regiones si las vías terciarias son un desastre; mejorar las vías terciarias debe ser uno de los puntos principales como garantías de estabilidad, seguridad y calidad de vida para los desplazados que retornan  a sus parcelas. El primer gran tropiezo histórico que han tenido los campesinos desde la producción, es el traslado de sus fincas hasta las plazas municipales o centros de abastecimiento agroalimentario;  intervenir enlas vías terciarias debe ser prioridad para lograr un desarrollo equilibrado.

Es muy complicado competir con países que subsidian el agro mientras nuestras vías terciarias no tienen dolientes; según Restrepo, J (2016) en una publicación realizada en el periódico el Colombiano; “Tenemos cerca de 140.000 kilómetros de vías terciarias; de los cuales solo el 6% está pavimentado  y el 24% son trochas imposibles para transportarse”, la situación empeora en temporada invernal, las horas de desplazamiento aumentan  si tenemos en cuenta que gran porcentaje de tierras cultivables están a varios kilómetros de distancia de las cabeceras municipales.

América latina y su aporte agroalimentario al mundo

Es importante el nivel de empresarios de alimentos que soporta la economía agroalimentaria en nuestro continente,  convirtiéndonos en la región más productora del mundo según la FAO; debemos prepararnos para enfrentar esta demanda de mercado aprovechando nuestra diversidad y ponernos retos que repotencie la industria agroalimentaria.

Makiko (2014, citado en FAO) afirmó que: “Se estima que más de 800 millones de personas están involucradas en agricultura urbana y periurbana”.  Las grandes potencias mundiales preparan a mediano y largo plazo como enfrentar los retos y nuestro continente se presume que será el abastecedor del 30% del mercado alimentario en el mundo, lo que se convierte en una oportunidad que debemos  aprovechar, teniendo en cuenta nuestras fortalezas. Según la FAO, las tierras cultivables de América del sur registran un mejoramiento en la calidad del suelo comparado con los registros realizados 30 años atrás.

Estamos en el preciso momento para fortalecer el agro, generando confianza para repotenciar la producción y abastecer parte de ese mercado que demandará el mundo y que nuestro continente será el principal abastecedor.

GERMAN ZAPATA VERGARA –  Administrador Público, Especialista en gerencia de proyectos, Exconcejal de Cartagena

PAOLA SANCHEZ LOPEZ – Comunicadora social, Especialista en gerencia de proyectos

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