Carta de René Osorio a Germán Danilo Hernández

PEAJES: ALGO HUELE MAL

Coincidencias

Estamos de acuerdo en que algo huele mal, pero  muy mal, en el sistema de peajes de Cartagena aunque tenga serios temores de que lleguemos Tu y Yo a la misma conclusión por dos carreteras diametralmente opuestas.

Alcance

No se trata en este mensaje de argumentar o debatir tus opiniones sobre lo adecuado o no del sistema de peajes de la ciudad, ni sobre la pertinencia de su sostenimiento una vez culmine el contrato actual, ni de las modificaciones que puedan ser aconsejables de incorporar al sistema porque en opiniones soy respetuoso del pensamiento ajeno y bien pudiéramos intercambiar ideas en un diálogo constructivo político sobre desarrollo regional que bien pudiera suceder; pero sí considero mi deber aclararte algunos aspectos de tu artículo que desinforman a la comunidad.

Validez

El informe de la Contraloría Distrital, en el que cimientas parte de tu razonamiento tiene apenas carácter preliminar y no es definitivo; más aún, está plagado, por demás, de tal cantidad de falencias que precisamente por ello no ha sido acogido como informe definitivo por la contralora, porque debe surtirse el trámite del traslado de esos hallazgos a la etapa de juicio fiscal.

Debes también saber que en el despacho del superior jerárquico de los firmantes del estudio (Auditores) en comento existe un estudio Jurídico financiero que lo contradice totalmente. Por algo no te lo han enviado.

Obligatoriedad

El informe en comento no obliga a la Alcaldía a hacer estudio de ningún tipo porque la Contraloría no coadministra la Ciudad y porque los Entes de Control:  Procuraduría, Fiscalía, Tribunales de Justicia Ordinaria Contenciosa Administrativa e incluso la misma Contraloría General de la República en Control Excepcional ya han fallado en instancias de cierre sobre ese mismo asunto y han sostenido que el contrato está vigente, que el concesionario tiene legítimo derecho a seguir operando el sistema y que la administración debe tanto respetar los derechos del concesionario como salvaguardar también sus legítimos derechos económicos.

Que los contralores se atrevan contra esos asuntos ya fallados y debidamente ejecutoriados es ilegal.

Debate

Otra cosa, sana y bienvenida, es que la Administración estudie con detenimiento el estado del contrato, que repase los planes y protocolos de la reversión al final de la infraestructura construida que cada día está más cerca que antes, que precise y ratifique dentro del marco legal deberes y derechos de cada quien. Enhorabuena.

El debate sano y objetivo de las ideas que clarifiquen los procederes de cada quien es necesario en las democracias.

Olores

Debo afirmar que, contrario a lo que te han hecho pensar y manifestar, los argumentos presentados en el informe no están sustentados de ninguna manera ni lógica, ni académica ni legal.  La Ley y la Academia los calificaría de sesgados, carentes de verdad alguna y falaces en su argumentación; tú mismo pones dudas en la veracidad del informe cuando utilizas condicionales al hablar de “que de ser comprobados”. Quizás aquí empecemos los dos a coincidir y a concluir al unísono: Huele; huele desde muy lejos.

El Dinero Está Completo

La obligación del concesionario consiste en diseñar, financiar, construir, operar, mantener y revertir el proyecto y eso mismo ha cumplido el Concesionario con escrupulosa cabalidad. Todos los dineros originados en los pagos que han efectuado los usuarios han sido rigurosa, milimétrica y escrupulosamente manejados por la fiduciaria de acuerdo con las obligaciones contractuales y sin fallar en ninguna obligación. No hay un simple centavo que no haya sido contabilizado y debidamente reportado.

Es falso que haya suma de dinero alguna que no haya sido invertida en el proyecto; el concesionario invirtió en el contrato todo lo recaudado por las fuentes de pago e invirtió, además, recursos obtenidos en la banca que respaldó también con sus propios bienes.

Otra cosa, legítima, legal, y bien distinta es que en un determinado  lapso los ingresos generados por las fuentes hayan sido superiores a las inversiones del proyecto y que los saldos, como debe ser, hayan sido  anotados en los cuadros financieros y hayan sido tenidos en cuenta para los cálculos pertinentes. Es un simple resultado caprichoso del  ejercicio del flujo de fondos del período ese en particular; pero constituye prueba alguna de que ese superávit momentáneo haya sido desviado a otro menester distinto de las obligaciones del Concesionario para el proyecto mismo. Es más, los auditores encuentran esas partidas precisamente porque fueron debidamente reportadas desde el momento en que sucedieron y reiteradamente confirmadas en todos y en cada uno de los reportes subsiguientes de los entes de manejo y control del contrato.

El contrato no obliga a que en cualquier lapso las inversiones sean mayores que los ingresos; ni a que sean menores tampoco. Esa aparente obligación se la acaban de inventar los auditores en su imaginario; pero no está ni en el contrato ni en la ley.

La Finalización del Contrato

Los supuestos auditores tendenciosamente afirman que el Concesionario “recuperó su inversión” basados en una metodología de cálculo no contractual e inventada apenas ahora unilateralmente por ellos mismos. Es decir, los auditores se atribuyen el derecho de modificar las cláusulas contractuales y de incorporar en ellas criterios unilaterales de su propia inventiva. Nueva jurisprudencia Cartagenera que explica parcialmente porque quedamos tan mal a los ojos de otros Colombianos.

La causal de terminación del contrato pactada, que es ley entre las partes, es el alcance de la “Tasa Interna de Retorno” y no la recién inventada “totalidad de la recuperación de la inversión” como extraña, ilegal  e indebidamente quieren presentar los auditores.

Exactitud de Flujos

El Concesionario ha cumplido todas sus obligaciones contractuales en materia de flujos de fondos y de financiación del contrato. Y los registros reflejan la realidad al centavo. Afirmo que no hay incumplimiento alguno en las obligaciones del Concesionario y que es falso lo que el informe pregone en contrario. El informe tendenciosamente pretende confundir las cifras económicas al tomar para ellos como año de contrato el año calendario (del 1 de Enero al 31 de Diciembre) siendo que la numeración de los períodos anuales en materia de este contrato comprende lapsos que inician el 20 de Enero y culminan el 19 de Enero del año siguiente. Pero los auditores malintencionadamente  insisten en ese hallazgo.

Dudas

Un análisis ligero de la actuación y lo actuado lleva a pensar que estamos de acuerdo.

¿Por qué esos funcionarios de tanta experiencia en la Contraloría actuando con las virtudes que manifiestan no encontraron ningún hallazgo en cualquiera de las otras revisiones realizadas al contrato en todos sus largos años de servicio?

¿Por qué los mismos auditores del presente documento que hicieron un tiempo atrás un control excepcional (Auditoría 2011) a este mismo proyecto no encontraron ningún hallazgo y ahora sí encuentran muchos?

¿Que obligó a los auditores a esperar desde el año pasado cuando iniciaron a hablar de los hallazgos hasta ahora para filtrarlos a los medios?

¿Qué acontecimiento especial esperaban mientras filtraban el documento de boca en boca y antes de mandarlo a los medios?

¿Por qué no advirtieron al Alcalde antes del fatídico 20 de Enero que se acababa el contrato?

¿Por qué la Contraloría no ha dado paso a convertir esos hallazgos en un reporte en firme?

¿Si los auditores consideran que el contrato llegó a su etapa terminal y procede su liquidación por qué sugieren una interpretación especial que recompone todo y hace que el Concesionario extienda su operación todavía unos años más?

Será que todos los demás funcionarios de las muchas administraciones que se han sucedido en el contrato en estos años, incluyendo a:

Todos los Alcaldes algunos manifiestamente demostraron ser  enemigos políticos del contrato y lo demandaron,

Todos Jueces y Tribunales de primera y de segunda instancia que fallaron en derecho,

Todos los Fiscales que estudiaron y fallaron los casos,

Todo el Sistema Bancario Colombiano que ha financiado el proyecto,

Todos los muchos peritos y abogados que han analizado el proyecto,

Todas las bancas de inversiones entre ellos Bruce Mac Máster, de la firma INVERLINK que analizaron el sistema y los flujos y dieron su concepto por escrito… hacen parte de una misma conspiración gigantesca que estos virtuosos auditores desean destapar?

La realidad es que estamos de acuerdo Germán, huele muy mal que los auditores plasmen mentiras en informes, huele feo que pregonen la existencia de los reportes de boca en boca, huele fétido que mantengan esos informes escondidos con propósitos no claros y huele peor que tiempo después, al convencerse de la imposibilidad de sus propósitos, terminen enviando todo a los medios Nacionales sin esperar el debido proceso de su Institución. Hiede German que los auditores se asemejen demasiado al infame fiscal Moreno.

Como mi propósito es que la verdad reine y que se desenmascare lo indebido quedo presto para cualquier aclaración.

RENÉ OSORIO CRUZ

Presidente

Concesión Vial de Cartagena S.A.

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