¡Adiós a la guerra!

amylkar-acosta2Por Amylkar Acosta Medina *

El pasado 23 de los corrientes, en el transcurso de su visita como Jefe de Estado a Francia, el presidente de la República Juan Manuel Santos hizo el anuncio desde París que justamente para esa fecha “las Naciones Unidas allá en Colombia van a declarar que las FARC entregaron el 100% de sus armas. Hoy, las FARC, la guerrilla más poderosa y más antigua de América Latina deja de existir[1]. No obstante, por asuntos logísticos de última hora, se presentó un ligero retraso de solo 72 horas (¡!), para que, como lo aseveró el vicepresidente, general Óscar Naranjo, se produjera “la dejación definitiva de las armas, de quienes las empuñaron para desafiar al Estado, declararse en rebeldía y también para desafiar a la sociedad colombiana”[2].

Esta circunstancia irrelevante e intrascendente, de un retraso de 72 horas, por Dios, para dar por terminada una confrontación armada de 53 años (¡!), sirvió de pretexto para que RCN-Noticias, en lugar de destacar este hito histórico tratara de poner en tela de juicio la afirmación del presidente. Y, para ello, recurrió al portavoz asistente del Secretariado General de la ONU en Nueva York, Eri Kanero, quien ante su requerimiento se limitó a decir que no tenían “confirmación aún; en cuanto sepamos algo lo informaremos”.[3]. También se falta a la objetividad por parte de los medios cuando la noticia no se pone en contexto, porque con ello se desorienta y confunde a la opinión pública.

Cumplidas las 72 horas o más de espera, qué más vale, el 27 de junio se protocolizó en la vereda Buenavista, del municipio de Mesetas (Meta) dicha entrega, allí y ahora las FARC efectivamente dejaron de existir como guerrilla, como insurgencia, como grupo armado al margen de la Ley. Cuánto no se especuló en su momento por parte de los detractores del proceso de negociación con las FARC en torno al término “dejación de armas” que quedó consignado en el Acuerdo de La Habana, ratificado en el Acuerdo final del Teatro Colón; se llegó a afirmar que ese era un subterfugio de las FARC para no entregarlas. Pues, las entregó y el receptor de las armas, que verificó y constató su entrega fue nada menos que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. “Las FARC han cumplido y entregaron todas sus armas individuales”[4], sentenció Jean Arnault, jefe de la Misión de la ONU en Colombia. En efecto, recibió 7.132 armas, que ahora quedan bajo su custodia, caso único en el decurso de la historia de los conflictos armados en Colombia y en el mundo en donde al término de los mismos por la vía negociada el número de armas se corresponde con el número de los desmovilizados. Y no se trata de armas hechizas y fierros inútiles, como sucedió en la desmovilización de las AUC, sino, como lo dijo el vocero de las Naciones Unidas, “de alta calidad y operatividad”[5].

A más tardar el 31 de julio se retirarán por parte de las Naciones Unidas desde las Zonas Veredales de Transición y Normalización (ZVTN) los contenedores en los cuales se depositaron dichas armas, las cuales, en cumplimiento del Acuerdo final, serán destruidas y fundidas para luego construir con ellas tres monumentos, los cuales se instalarán en las Naciones Unidas, Cuba y Colombia, respectivamente. Entre tanto, se avanza en el proceso de identificación y destrucción de las 942 caletas con armas y municiones reportadas por las FARC a la Misión de las Naciones Unidas, de las cuales ya han sido verificadas 77 y al finalizar el mes de agosto de este año deberá haberse cumplido con el registro, la extracción, acopio y destrucción del pertrecho encontrado.

Pero no faltarán las “narrativas obscuras”, como las denomina la periodista Juanita León, que intentarán restarle importancia a este acontecimiento y tratarán de hacerle creer a muchos colombianos que todo ha sido y será una farsa. Dirán las aves de mal agüero que todo esto ha sido un montaje del castrochavismo para hacer creer que las FARC se desarmaron, que son más las armas “enterradas” que las entregadas, que su incursión en la política, gracias también al Acuerdo final, es parte de su libreto de la combinación de las formas de lucha, en fin… Es que tanto los enemigos agazapados como los enemigos declarados de este proceso están en lo suyo, pues realmente ellos no es que no estén de acuerdo con lo negociado, ellos han estado y están en desacuerdo es con la negociación, que es diferente[6]. Lo que ocurre es que les queda muy cuellón salir a decir que no están de acuerdo con la paz, porque ello sería políticamente incorrecto; pero, la real realidad es que no hay otra paz distinta a la que podemos alcanzar por esta vía, lo demás son solo elucubraciones y cantos de sirena sobre lo que pudo ser y no fue.

En Colombia, al contrario de lo que acontece en otras partes del mundo civilizado, en donde la paz y la guerra unen a sus países en torno a la defensa de la institucionalidad como patrimonio común; aquí, en cambio, como lo afirma el cardenal primado de Colombia Monseñor Rubén Salazar, “este proceso de paz ha generado una de las divisiones más dramáticas en la sociedad colombiana”[7]. So pretexto de cuestionar el Acuerdo final con las FARC, se están atacando los pilares de la institucionalidad, no importa que, como en el pasaje bíblico, mueran Sansón y todos sus filisteos. Dijo recientemente Sebastián Arismendi, hijo de Héctor Fabio, uno de los diputados del Valle asesinados por las FARCy vocero de los hijos de ellos, que para él “el principal problema del país son las ganas de que todo vaya mal[8]. Ello me hace recordar un chiste cruel del pasajero de un avión que, asustado de ver por su ventanilla una de las turbinas en llama mientras el avión perdía altura interrumpe a su vecino de silla, quien estaba concentrado en la lectura de una novela, para compartirle su preocupación y pánico y solo recibió por respuesta: “acaso el avión es mío”. Pues, así piensan y actúan muchos colombianos, hablan de Colombia como si este país fuera ajeno y no de ellos. Y lo más triste es que muchas de esas casandras, agoreros de desastres y catástrofes los asumen como promesas autocumplidas, que son aquellas que se propalan y propagan y después hacen todo lo posible para que se cumplan. ¡Qué tristeza!

Monseñor Rubén Salazar dijo recientemente: “qué bueno que la visita del Santo Padre nos ayudara a vencer esta polarización política y principalmente ayudarnos a entender el verdadero sentido de la política, más allá del partidismo[9]. Y él acierta al caracterizar esta nefasta polarización en que está el país: “la confrontación política caníbal[10], que es como él la llamó, en donde la contienda política más parece una corraleja, al señalar que en este país “no se reciben los mensajes de buena manera, todo se tergiversa y por lo tanto, es un diálogo imposible[11].

El lema de la visita del Papa Francisco a Colombia en septiembre próximo  es: “demos el primer paso” y es ese primer paso y el más importante y decisivo es el que ha dado Colombia para alcanzar la anhelada paz. Con este paso que se dio las FARC le dijeron Adiós a la guerra. Como lo afirmó Jean Arnault, “con este paso surgen nuevas oportunidades, nuevas necesidades. Además de la dejación de armas, la implementación del proceso de paz, la seguridad será vital para una reconciliación y para el regreso de las FARC a la vida civil”[12]. Ya las FARC cumplieron su parte y se han comprometido a seguir cumpliendo, le toca al estado colombiano cumplir la suya, dándole paso a las grandes transformaciones sociales y políticas previstas en el Acuerdo final, que son para el beneficio de todos los colombianos y no para el beneficio exclusivo de las FARC, como se ha querido hacer creer, para que la paz a alcanzar sea estable y duradera. Para que esta sea posible era necesario, pero no suficiente, el desarme de las FARC, se requiere además el desarme de los espíritus y desengatillar la lengua.

[1] RCN-Noticias. Junio, 23 de 2017

[2]Idem

[3]Idem

[4] El Tiempo. Junio, 27 de 2017

[5] Idem

[6] Amylkar D. Acosta M. Lo que está en juego. Septiembre, Septiembre, 25 de 2016

[7] El Tiempo. Junio, 22 de 2017

[8] El Tiempo. Junio, 18 de 2017

[9] El Tiempo. Junio, 22 de 2017

[10]Idem

[11]Idem

[12] El Tiempo. Junio, 27 de 2017

* Exministro de Minas y Energía y exdirector ejecutivo de la Federación Nacional de Departamentos

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