Pelar el cobre

Por Aníbal Gutiérrez Aguirre *

La política –o los políticos, que somos todos: electores y elegidos – pela el cobre cuando socializa la estupidez y la vulgaridad.

Se ha hecho viral en las redes a nivel local un audio en que un supuesto colaborador de la campaña a la Alcaldía de Manolo reprocha a alguien que se interponga negativamente entre él y José Julián. Resulta grotesco cómo el reclamante hace del apoyo político moneda de cambio y luego agrede verbalmente y desafía al destinatario del mensaje. Al escribir estas lineas desconozco la réplica de la contraparte.

El martes pasado en cadena radial nacional el senador Jaime Amín, vocero del Centro Democrático (CD), ante una interpelación de León Valencia, adversario político y director de la Fundación Paz y Reconciliación, sobre la financiación de su campaña política en 2012 le respondió impulsivamente: “¡La Gata será su madre!”, e “intentó golpearme y lo detuvieron” escribió Valencia en su cuenta de Twitter.

“Me cago en la cara de Uribe” tituló Jorge Gómez Pinilla su columna en El Espectador el pasado 9 de Junio, como reacción a la intervención del ex-presidente en la reciente Cumbre Concordia realizada en Atenas. La protesta de la bancada del CD al periódico por la “total ausencia de criterio periodístico para permitir que un contenido de esta naturaleza sea publicado, irrespetando a los lectores”, solo consiguió que en su siguiente columna Gómez se reafirmara en lo escrito argumentando que “el título se justifica dentro de una dinámica donde una falta de respeto (o lo que el embajador ante el Reino Unido, Néstor Osorio calificó de “insulto a Colombia”) provoca una reacción similar”.

Hechos de intolerancia como estos suceden cada semana y de no ser porque los involucrados están vinculados a la actividad política, pasarían desapercibidos para muchos en medio del clima de violencia real y virtual en que vivimos. Pero no, estos diálogos mediáticos se magnifican en la memoria colectiva aumentando la desconfianza y el distanciamiento de los electores hacia quienes ejercen la política y manejan el régimen.

Ante la corriente falta de grandeza –inteligencia, creatividad, liderazgo, fuerza social – de nuestros políticos profesionales, no se debiera seguir calificando la abstención masiva en las elecciones solo como pereza o apatía de los potenciales votantes, tampoco la venta del voto como una necesidad de los más vulnerables. Hay algo de desquite, o quizás peor, de venganza por parte del potencial electorado en hacer cada vez más difícil a los aspirantes salir elegidos.

John Galbraith dijo que la política consiste en elegir “entre lo desastroso y lo desagradable”, algo así como elegir entre un puñetazo en la nariz y un rodillazo en la entrepierna.

Nunca hemos estado más necesitados de la política que ahora, y la política debe reivindicar una cultura de la mesura y la tolerancia. La democracia es honestidad, respeto y voluntad de entendimiento. Hay que desdramatizar la política, humanizarla, y la única línea roja es el respeto por los discrepantes.

Del mismo modo que no aceptamos la corrupción, tampoco debemos aceptar el insulto.

© Aníbal Gutiérrez Aguirre

anibalgutierrezaguirre@gmail.com

* Empresario, Productor y Locutor de Comerciales

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