abelardo-de-la-esp2Por Abelardo De La Espriella *

El rector de la Universidad Externado de Colombia, Juan Carlos Henao, cerebro jurídico del acuerdo con las Farc; el negociador principal del proceso de paz y candidato presidencial en ciernes, Humberto de la Calle, y el vicepresidente de la República, general Óscar Naranjo, quien también fungió de enviado especial de Santos a Cuba, en sendas entrevistas a distintos medios de comunicación, hicieron un vehemente llamado a la sociedad colombiana en general y a sus instituciones, a través del cual, grosso modo, reclamaban mayor comprensión y acompañamiento al acuerdo final con la subversión.

Entender el proceder pasado y presente de la guerrilla de las Farc no es una empresa sencilla, pues, para darle algún tipo de sustento o razón a tanto delirio, sangre, violencia, sordidez y arrogancia, se requiere algo más que buena voluntad. Pero tratemos, en gracia de discusión, de abstraernos por un instante de aquella colosal estela de muerte y dolor que dejaron desperdigada por toda la geografía nacional Timochenko y sus camaradas. Pensemos en el hoy; no miremos atrás; olvidemos las masacres, las bombas, el tráfico de drogas, los secuestros y demás prácticas inhumanas, y analicemos con cabeza fría la recomendación “desinteresada” hecha por Henao, De la Calle y Naranjo.

Para empezar, cientos de menores de edad siguen actualmente en las filas de la guerrilla, sin que se tenga claridad sobre el número total y las condiciones en que se encuentran. Eso sin contar los niños que fueron fusilados en juicios de guerra, por abandonar las armas u oponerse a abusos y vejámenes sexuales. No hay datos sobre la cantidad de menores secuestrados, reclutados y asesinados por las Farc, y eso es un hecho cierto.

Tampoco se avizora en el panorama la voluntad de la guerrilla para entregar las caletas llenas de dólares producto de sus actividades ilícitas, plata con la que seguramente financiarán las campañas de 2018 y todas las que vengan, porque hay que reconocer que lo que les falta en humildad a las Farc les sobra en chelines. No hay atisbo de arrepentimiento sobre ese particular; todo lo contrario: varios miembros del secretariado manifestaron hace pocos meses su molestia por una incautación de dinero y armas que hizo el Ejército, en ejercicio de sus atribuciones constitucionales y legales.

Las armas, con las que tantas vidas segaron, siguen en poder de las Farc: han venido haciendo política el último año con los fierros al cinto y las alforjas llenas (hasta comercial de televisión tienen ya). El sonado Día 180, catalogado como el más importante del proceso, se verá aplazado nuevamente, con la excusa de que la reciente decisión de la Corte Constitucional sobre el Fast track puso en peligro los acuerdos. Como al régimen y a la guerrilla no les llama la atención la separación de poderes, las armas -que no se sabe cuántas son – seguirán en poder de los verdugos del pueblo. Como si lo anterior fuera poco, los farianos se pasean, cual estrellas de cine, por foros de toda índole, dando clases de moral y buen manejo del Estado. Pésimo mensaje para la juventud: ser pillo paga.

Hagamos un esfuerzo, queridos lectores, y pongámonos en el pellejo de las Farc, como dijo el “prócer” del Externado, y no perdamos la ilusión de que ellos, algún día, se pongan en el pellejo de las víctimas.

La ñapa I: Santos dijo que, con la paz, habría más educación. No entiendo, entonces, porqué no se les pueden pagar salarios dignos a los maestros.

La ñapa II: El saqueo de Córdoba no solo es atribuible a Lyons y sus cómplices: el robo viene desde hace muchos años.

* Abogado, Doctor Honoris Causa en Derecho, Máster en Derecho, Especialista en Derecho Penal y Especialista en Derecho Administrativo.

abdelaespriella@lawyersenterprise.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial