Dejémonos de vainas… ¡pongámonos serios!

Por Víctor Gómez Cajar *

El ‘Lal Expo-LatinAmeriaAdult Business Expo’ o mejor conocido como “Congreso de la Pornografía” es una apología al sexo, la lujuria y la perversión. Más allá de que sus organizadores quieran decir que es un evento para realizar ruedas de negocios. ¡Vaya negocio y rentable negocio! No le pongamos argumentos moralistas, religiosos o jurídicos, pues caerían por su propio peso.

Pero vayamos a la realidad para centrar el debate con argumentos: solo en el año 2016, 3.261 niñas y adolescentes de 10 a 19 años, residentes en la ciudad de Cartagena, se convirtieron en madres, dejaron de cargar muñecas de trapos, para cargar bebés en sus brazos de carne y hueso. Pero si en Cartagena llueve, en el Departamento de Bolívar, no escampa; porque en ese mismo año hubo 5.649 embarazos en adolescentes. De estos 269 fueron menores entre 10 y 14 años, y 5.425 entre 15 y 19 años.

Es decir, en el Departamento de Bolívar se registró una cifra del 23% de embarazos en adolescentes, seis dígitos por encima del promedio nacional, que se ubicó en el 17%. Así lo reveló, Cristina Plazas, directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF).

Esas cifras por sí solas, en una sociedad seria, ya darían para indignarnos y entre todos pedir que nuestros políticos fomenten políticas de educación sexual para las familias. Pero no, hacemos alardes de caribeños y tomamos las cosas folclóricamente. Como si eso fuera lo más normal del mundo.

Por el contrario; qué bueno sería que para La Heroica trajeran el “Congreso mundial en Cultura Ciudadana, Educación y Deporte”; esos eventos sí que nos hacen falta para ver si dejamos de votar por los mismos, aprendemos valores y cimentamos una ciudad donde se respete el amor, la tolerancia y el respeto. Pero, sobre todo, donde disminuyamos los altos índices de prostitución y embarazo en adolescentes que tenemos en la ciudad y el Departamento de Bolívar.

No ahondaré sobre si la pornografía tiene alguna correlación con los embarazos en adolescentes o la prostitución, pues carezco de estudios científicos para afirmar tal cosa; seguramente no. Pero mientras no exijamos eventos que pregonen la Educación, el Arte y la Cultura seguiremos siendo la ciudad paquidérmica que se enfrasca en debates inanes, que poco o nada aportan a la sociedad.

Pero los cartageneros tenemos mala memoria, y de eso se aprovechan nuestros políticos. No hay que olvidar que en el mes de junio del año 2012 salió a la luz pública un video pornográfico con escenas sexuales en el Castillo de San Felipe de Barajas, es decir, la ciudad estuvo envuelta en otro escándalo sexual. Y, como si fuera poco, esa misma productora, bautizada con el gráfico nombre de ‘Culioneros’, un mes antes: en mayo, había realizado una filmación también de contenido sexual explícito en una casa de “paintball” en el sector turístico de Bocagrande. Si permitimos que eso ocurriera en Bocagrande, ¿qué se dejará para los barrios de la periferia?

Para finalizar, y anticipándome a los argumentos de los indignados de siempre: no voté por Manolo Duque pero, frente a este caso, considero que sí le asiste razón cuando dice que “no vamos a prestar nuestro centro histórico y nuestros monumentos y a toda la ciudad para este tipo de industria. Cartagena debe ser reconocida por otros temas. El centro tiene un valor enorme y tenemos que protegerlo”.

En ese sentido, debemos arropar todos los cartageneros al mandatario para que nadie irrespete la ciudad ni se atenten contra los principios constitucionales y legales que le asisten a Duque, como primera autoridad del Distrito de Cartagena de Indias. Eso sí, esperemos que, como diría el mismo alcalde: ¡Eso no va!

Solo me resta decirles: ¡amanecerá y veremos!

* Administrador de Empresas, estudiante de Derecho y activista.

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