Cien años de la Fiesta del Trabajo

Por Luis Tarrá Gallego *

Con ánimo enardecido por los recortes sociales y políticos y las violaciones a nuestros derechos, patetizados por la cruda y reciente ‘semana de pasión’ vivida, los trabajadores bolivarenses volveremos a lamentarnos este 1 de Mayo en la Fiesta del Trabajo, cuando se cumple el primer centenario de la Ordenanza 21 de 28 de marzo de 1917 “Por la cual se declara día festivo en todo el Departamento el día 1° de mayo’, que entronizó entre nosotros esta conmemoración universal.

En este 1 de mayo de 2017 no habrá salvas de artillería ni estruendo de voladores, ni triqui traques, ni, mucho menos luces de bengala ni actos cívicos, deportivos y sociales como los hubo hace cien años, cuando los estamentos urbanos se dieron cita en la Puerta del Trabajo del Parque del Centenario y junto al pedestal de la estatua de Simón Bolívar en el parque homónimo, para unirse, por vez primera, a este festejo global.

Hoy el panorama es desolador para los trabajadores colombianos, situación que tiene como testigos áticos a los laboriosos bolivarenses, frente a las violaciones sistemáticas y cotidianas de los derechos laborales en el país, que esta semana han tenido una representación dramática y cruenta con la muerte de 22 obreros, contados hasta cuando escribimos esta nota, ocurridas en el infausto y desplomado Edificio Portal de Blas de Lezo.

La informalidad, negación de derechos y condiciones mínimas de garantías al trabajo decente establecidas en la ley y los tratados internacionales suscritos y farisaicamente cacareados, además de incumplidos olímpicamente por nuestro país, hacen parte del manual de burlas colectivas permanentemente infligidas a los trabajadores colombianos.

Los hechos luctuosos del ‘Portal de la muerte’ acaecidos esta semana en el barrio Blas de Lezo, son una expresiva representación de esa mentalidad neoesclavista practicada por un cada vez creciente número de patrones en todo el mundo, que se dedican a birlar los derechos de su fuerza laboral, indispensable para la formación y sostenimiento de su capital, que por supuesto, no podía estar por fuera del fatídico libreto que a diario ejecutan en este sufrido departamento no muy pocos e inescrupulosos patrones.

Hoy, como hace 100 años, cuando se dio la largada de este festejo universal en Bolívar, las restricciones variadas y la falta de control específico al ejercicio pleno de los derechos laborales siguen siendo una constante ejercida y promovida principalmente desde el estamento gubernamental, que las coarta y violenta con mucha pena para los trabajadores y poca gloria para sus ejecutores y auspiciadores,  dentro de quienes destaca el poder ejecutivo de los órdenes nacional, departamental y distrital, que sin vergüenza alguna incumple lo pactado y se niega negociar lo restrictivamente consignado en su propia ley, con la burlona complacencia de las ausentes autoridades del Trabajo.

* Periodista y vicepresidente del sindicato de la salud ANTHOC Bolívar.

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