La ambición rompió el saco

Por Germán Fonseca Castillo *

El reciente caso del desplome del edificio Portal de Blas de Lezo es la más viva muestra del afán desmedido de riqueza afianzado sobre vicios, carencias gubernamentales, corrupción y pésimas prácticas profesionales que había demorado en explotar y, desafortunadamente, lo hace con el saldo trágico de una veintena de muertos y otro tanto de heridos.

En este duro trance, además de las víctimas directas del siniestro, la mayor afectada es la Alcaldía Mayor de Cartagena con su enmarañada cauda burocrática de las Alcaldías de las Localidades, Control Urbano y la Secretaría de Planeación Distrital. Por una sencilla razón: son ellos los que tienen la responsabilidad de que las edificaciones que se levanten se ajusten a las normas del POT y a la calidad requerida. En la realidad poco, o nada, de ello se cumple por la inmensa corrupción que afecta esos procesos. Los constructores inescrupulosos actúan sin miedo pues saben que impunemente pueden adelantar sus obras violando los requisitos de ley sin ser sancionados o sus obras clandestinas demolidas. El asunto es sencillo: todo se arregla con dinero. Dentro de los gastos de construcción se incluye una suma destinada a pagar las ‘picúas’ de los funcionarios que tienen a cargo del control. Descaradamente pasan por las construcciones dizque a inspeccionar en busca de la coima que silencia sin pudor cualquier anomalía. No importa cuán flagrante sea: varios pisos de más; ausencia o insuficiencia de parqueaderos; carencia de retiros; licencias falsas; planos que no correspondan a la obra realmente en construcción.

Los mercaderes de la construcción fraudulenta “saben cómo es la vuelta”. En su afán de lucro, además de falsificar vallas y licencias de construcción, omiten hacer estudios de suelo y contratar profesionales idóneos; copian proyectos arquitectónicos; ‘aceitan’ a los vecinos para que mientan en caso de inspeccionamiento, y conocen los caminos para que las empresas de servicio se los instalen sin llenar los requisitos para ello. Poderoso caballero es Don Dinero.

Los funcionarios de las Curadurías Urbanos no son los responsables del desmadre, aunque alguna responsabilidad puedan tener cuando son laxos en la aplicación de la normativa o señalan los vacíos que ella puede tener para que se cuelen propuestas dudosas. Los curadores, aplicando la ley, son artífices de un procedimiento que, bien intencionado, hace mucho daño y es base de las construcciones violatorias. Me refiero a los RECONOCIMIENTOS, mecanismo mediante el cual se legalizan obras realizadas sin el lleno de los trámites exigidos después de pasados cinco años de haberlas hecho y no estar cuestionadas por las autoridades de control. Esa es la puerta trasera cómo se formaliza lo torcido una vez terminada la obra y es necesario venderla y proceder ante Notarías y Oficina de Registro de Instrumentos Públicos. En estos organismos se escuchan cuentos nada santos en los que las falsas licencias, los testimonios de vecinos avalando la antigüedad y otras tramoyas abundan.

Como cereza del postre figura el origen de los dineros invertidos en las obras. La mayoría de ellas se hacen con recursos propios de los constructores sin recurrir a préstamos bancarios. Cuál es su proveniencia… no se sabe. Preguntar por ello no es recomendable.

Lo expuesto aquí recoge comentarios de colegas que han sufrido en carne propia las malas prácticas. Son fruto de observaciones desprevenidas en los barrios, cuando inexplicablemente desaparece una casita y emerge un enorme edificio que, a todas luces, no puede estar cumpliendo con las normas urbanísticas. De ver cómo no pasa nada… hasta cuando pasó. La ambición rompió el saco. Hoy lloramos veinte muertos y nos razgamos las vestiduras; se buscan culpables y señalan responsables. Ojalá éste escrito sirva para encontrar el camino correcto a seguir para garantizar construcciones seguras para sus habitantes y una ciudad menos proclive a la clandestinidad y la corrupción.

No se molesten en pedirme prueba de lo que he dicho. No las tengo. Pero vayan a visitar los restos de Portales de Blas de Lezo, explíquenme lo sucedido y díganme que estoy equivocado.

* Arquitecto restaurador, especialista en Conservación y Restauración del Patrimonio Arquitectónico; exdirector del Departamento de Valorización y exsecretario de Planeación del Distrito; miembro de la Sociedad de Arquitectos de Colombia.

13 Comments

  1. Carlos César Castillo Torres dice:

    De. Fonseca, no le pido pruebas ya q de oídas en la ciudad se sabe com o se mueve todo esto; pero si le tengo una pregunta, ¿ Cree ud q las curadurias no deben hacer seguimiento a las licencias q expiden y contrastar con expertos y laboratorios los estudios presentados como soporte de solicitud a la misma? Quedo atento.

    • Karol López dice:

      Absolutamente, toda la carga le queda a control urbano y no renunciaran a esta pues los tienen con los bolsillos llenos, que llenos “REPLETOS”, en comentarios anteriores e expuesto que vale la pena exigirle a control urbano el plano de Cartagena y muestren los sectores que ellos son dispuesto para ser supervisados por sus funcionarios e ir a ver que obras se están adelantando fraudulentamente y pedirles explicación del porque continúa la obra si no posee permisos. Es hay cuando empezarán a caer los corruptos y se tomaran mediadas penales y civiles que pondrán es cintura a esa tan penosa institución. Hay abogados detrás de las familias de los fallecidos del edificio de Blas de Lezo para representar a las familias y su único interés es ir detrás de los que permitieron fraudulentamente la construcción del edificio, escucharé decir que tenían las licencias de la curaduría sin saber que hay cosas tan evidentes como el número de pisos máximo en diferentes zonas de la ciudad, las medidas mínimas de los frentes que se pueden medir con un simple decametro. En fin que se agarren los pantalones porque no solo son los constructores los que cometen el delito de falsedad de documentos, homicidio culposo y demás delitos que en su momento serán imputados por los diferentes entes.

    • HOMERO dice:

      Arquitecto Fonseca, eso es totalmente cierto, y que más pruebas que los muertos y heridos, el lote vacío, los vecinos afectados , un Alcalde que no sabe a qué apuntarle porque está desesperado y unos inversionistas que quisieran que la tierra se los tragara porque les toca hacer el Vómito Negro a sus “financistas”.

  2. OZA dice:

    Arquitecto usted tiene toda la razón . Esta carga de Burocracia ocupada por ineptos corruptos bandidos sinvergüenza deben ir a la cárcel todos sin excepción pero a Ternera.

  3. Carmen Judith Baena dice:

    Si lo sabré yo, que soy víctima de la construcción Laguna 46 en Marbella,de la que Ud hace parte y me ha deteriorado mi casa causándole daños grandísimos y no me han respondido.

  4. Nancy Mejía Zurita dice:

    Es muy triste que no se haga control preventivo y que tenga que ocurrir situaciones lamentables como la del llamado Portal de Blas de Lezo para que salgan todas las entidades a opinar sobre lo malo y lo feo porque de bueno no hay nada. Tristemente de los errores se aprende y ojalá el martes salga todo mundo a visitar las edificaciones en construcción y hasta las entregadas dos años atrás. Hay constructores que después de entregar sus obras, cambian de razón social y nadie asume daños posteriores. PAZ en la tumba de nuestros hermanos fallecidos y mucha fortaleza a sus familiares a quienes debemos apoyar

  5. Leslie Willie dice:

    No seamos diplomáticos, pero la verdad es que en las Curadurías, se ven muchas anomalías.
    La mejor manera de ayudar a la población para que no permitan que sucedan estas cosas, es haciendo pública la normas del POT a través de estas columnas que son un buen canal de información, dejarnos saber, en cuanto a construcción, que se permite y que no.
    Que requisitos debe cumplir una construcción.
    Cuantos metros de retiro de la pared medianera de fondo etc.
    Como se puede objetar un reconocimiento.
    Como llamar a Planeación Distrital para alertar sobre construcciones riesgosas.
    Las Curadurías sus funciones y quienes son sus entes de Control.
    Creo que la ciudad es urbanizada sin que exista control de urbanístico.

  6. María Victoria De la Espriella dice:

    En manga en la Avenida de la Asamblea hay construcciones de 3 y 4 pisos que no tienen la tablilla, en el Alto Bosque en los alrededores de la Olímpica hay más o menos 10 edificios que terminaron recientemente y otros en construcción que nunca han tenido la tablilla, en Los Alpes ya están vendiendo un proyecto y aún no han solicitado licencia de construcción de Curaduría, deben visitar estas constrcciones, estoy segura que encontrarán muchas anomalías

  7. Tatiana dice:

    “Que poderoso es don dinero”
    Esto es un secreto a viva voz, solo que nos hacemos los ciegos y solo cuando pasan estas tragedias es que nos limitamos hacer comentarios, que tristeza que el dinero sea más valioso que la vida de un humilde albañil.

  8. Arce dice:

    Y no sólo los edificios. Sino las casas que se han rodado hasta dos metros. Ya no dejan ni terrazas.

  9. Jorge dice:

    Los únicos culpables son los administradores de la ciudad que se rodean de personas sin la moral para desenpechar sus puestos de trabajo
    Para que son los Gerentes o administrador ?
    Que paguen ellos con su dinero y carcel para los propietarios

  10. Amadeo Rodriguez Castilla dice:

    Excelente columna que de forma tecnica, objetiva y, sobre todo valerosa, denuncia todo el entramado de corrupcion, ineptitud y malas practicas que asuelan a la pobre Cartagena y que involucra a muchos actores dentro de una cadena perversa. Me parece inconcebible que en sus primeras declaraciones el alcalde, que parece no tiene idea de lo que es la administracion publica, haya dicho que eso es un problena estructural que no solo afecta a Cartagena sino a otras ciudades. Felicitaciones arquitecto Fonseca al igual que al ingeniero Alfredo Pineda quienes están demostrando liderazgo profesional y decencia y ética pública que ojalá contribuya a generar el cambio cultural tan necesario en esa maltratada ciudad, cuyos problemas sigo a la distancia desde Bogotá.

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