Rufianes del patrimonio. ¿Se están violando las normas para su protección?

ANÁLISIS SOBRE EL GALOPANTE DETERIORO DEL PATRIMONIO MATERIAL E INMATERIAL DE CARTAGENA

Por: Juan Diego Perdomo Alaba *

Hace un par de días la colega del periódico El Universal Tania Flórez publicó la nota ‘Alerta por construcciones en Getsemaní‘ donde advertía de unas intervenciones arquitectónicas que al parecer violan las normas urbanísticas de patrimonio en el sector.

Al respecto, la periodista “consultó al Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena (IPCC) pero la institución solo declaró que la oficina de Patrimonio está haciendo las revisiones pertinentes”. Por su parte, la directora del Instituto, Bertha Lucía Arnedo justificó la falta de control en “varios elementos que confluyen como la ausencia de PEMP y una norma desactualizada que generan vacíos”. Las declaraciones de la funcionaria corresponden a la histórica incapacidad administrativa y a la actitud evasiva, laxa, tibia y permisiva frente al tema de la oficina de Patrimonio, dependencia que solo tiene un funcionario de carrera administrativa para tan ardua tarea. Algo extraño en Bertha Lucía, pues no es su talante evadir responsabilidades con retórica institucional. Parece que ya hace escuela en ‘Primero La Gente’. Lástima porque es una profesional brillante.

Mientras crece la inquietud de la ciudadanía por las supuestas violaciones a las normas urbanísticas en el Centro Histórico, la Oficina de Patrimonio dice que continúa “haciendo las revisiones pertinentes”.

Lo anterior dista mucho de las declaraciones que diera el alcalde Manolo Duque Vásquez en abril de 2016 cuando, personalmente, con mona y cincel en mano y en un show patético, “demolió” el plafón de un predio en la Plaza de los Coches que violaba las normas urbanísticas: “Reafirmo mi compromiso institucional con la cultura y el patrimonio cartagenero; tiene que ser sagrado el cumplimiento de la NORMA para poder entre todos proteger nuestro patrimonio“. Alcalde, ¿solo en ese ese caso sí había NORMA? “”(…) No vamos a permitir ningún tipo de construcción que permita liberar estos permisos a través de la corrupción. En esta administración esto no va a pasar“, añadió el mandatario. Arnedo explicó a su vez que el IPCC busca “evitar que este tipo de violaciones a las NORMAS urbanísticas se conviertan en un común denominador en el Centro Histórico“. Entonces sí hay NORMA vigente, estimada profesora. ¿Por qué aplicársela a unos y a otros no?

Sobre una obra que se adelanta en el emblemático barrio de Getsemaní, en un predio de la esquina de la calle del Guerrero con la Media Luna frente al Café Havana, al parecer propiedad de un reconocido y cuestionado ‘emprendedor social’, un destacado arquitecto restaurador de la ciudad que por seguridad pide la reserva de su nombre manifiesta que se trata de “la más grosera intervención que se ha visto recientemente por lo evidente de la contravención”. Resulta que la NORMA VIGENTE tiene un listado de reglamentación predial que identifica esa propiedad, de uso mixto, como la número 13 de la manzana 134. Su tipología es contemporánea y su categoría de intervención es solo de adecuación con restauración de fachada. Según la NORMA, esa categoría NO permite ampliación en área ni altura y, como se puede detallar en la fotografía principal de esta nota, ya tiene un agregado de dos pisos que duplica el área y altura existente, lo cual indica que el IPCC tiene la competencia y autoridad para abrirle un proceso sancionatorio. ¿Fue aprobada esta intervención en el Comité Técnico de Patrimonio? La ausencia del PEMP no puede ser entonces excusa para no actuar y ejercer autoridad.

El arquitecto advierte que en el Centro Histórico y su área de influencia crece cada día el número de obras irregulares y afirma que la ciudad no puede permitir que se dilate la apertura de estos procesos, “pues por lo general lo que se busca es dar tiempo mientras terminan la obra para luego conciliar y, en el mejor de los casos, imponer multas irrisorias y alguna demolición menor para así legalizar la arbitrariedad descaradamente”. Y todo -asegura – en contubernio con la dirigencia política local: “El IPCC necesita una reestructuración urgente y que deje de ser la caja menor de quienes están a la sombra, manejándola a su antojo”.

* Comunicador Social – Periodista de la Universidad de Cartagena

E-mail: @perdomoalaba
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